Los fenómenos naturales inciden en la migración de millones de personas

El Lago Chad ha perdido el 90% de su superficie en los últimos 50 años. / OCHA

La presidenta de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de Chad aseguró que en los próximos 50 años habrá un desierto en Yamena, lo que supone una amenaza para la comunidad.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres sostuvo una reunión en la 7ª Sesión de la Plataforma Global del mismo nombre celebrada recientemente en Bali, Indonesia, que concluyó en que las catástrofes meteorológicas fueron las causantes del desplazamiento de más de 30 millones de personas durante el año 2020 e incluso, presagian que esta cifra aumentará considerablemente ante los crecientes fenómenos atmosféricos extremos.

Asimismo, los ponentes ultimaron que una de las cuestiones más necesarias para reducir el desplazamiento es contribuir con las comunidades afectadas, especialmente en los pequeños estados insulares y en los pueblos indígenas.

La destrucción de un ecosistema

Por su parte, Hindou Oumarou Ibrahim, presidenta de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de Chad, fue la promotora de un llamado de atención en la que aseguró que la desertificación representa una amenaza a la existencia de las comunidades indígenas y rurales.

Y es que Ibrahim prevé que en 50 años se tendrá un desierto en su ciudad, Yamena, lo que supone “la destrucción del ecosistema" e incluso, de un hogar, una identidad y una cultura.

Además, destacó las enseñanzas de los pueblos indígenas con el ecosistema en el que viven. "Hemos aprendido a saber cómo adelantarnos y prevenir algunos de los riesgos que se avecinan, que podrían obligarnos a desplazarnos".

"Somos expertos en plantar árboles, en reforestar sabanas, en restaurar los ecosistemas gracias a los métodos que utilizaban nuestros antepasados, y sabemos identificar los cultivos que son resistentes a las sequías", agregó. Sin embargo, las personas indígenas tienen las herramientas, pero necesitan encontrar la manera de compartirlas con las personas adecuadas para limitar el riesgo de desastres.

De igual forma, señaló que las herramientas tecnológicas de mapeo han permitido una mejor comprensión de los recursos físicos y culturales, además de permitir preservar los conocimientos locales para las futuras generaciones.

Fiyi y las catástrofes pasadas

Por otro lado, la directora de la Oficina Nacional de Gestión de Catástrofes de Fiyi, Vasiti Soko, manifestó la necesidad de planificación por adelantado ante los fenómenos extremos en los Estados insulares del Pacífico. Asimismo, explicó que la respuesta al ciclón tropical del 2016 sirvió para aprender y mejorar el funcionamiento del organismo ante los desastres.

“Fiyi entiende que, si no se controla, el desplazamiento será un reto en el futuro", añadió, ya que “tenemos comunidades dispersas en vastos océanos y encaramadas en pequeñas islas volcánicas".

Desastres del Caribe

Crispin D'Auvergne, director de Resiliencia Climática y ante Desastres de la Organización de Estados del Caribe Oriental, habló sobre la erupción del volcán La Soufrière en 2021, lo que provocó un importante desplazamiento interno, pero que en realidad menos de 200 personas abandonaron a isla, situación que no se produjo durante la temporada de huracanes de 2017, de hecho, en el momento hubo evacuaciones masivas.

A la vez, destacó los acuerdos de libre circulación entre algunas islas de la región, lo que facilitó en gran medida los viajes, e incluso, benefició en cuanto al acceso al empleo, la escolarización y demás servicios.

Un reto adicional es la recopilación e intercambio de datos sobre los desplazados, para seguir sus movimientos entre las islas y comprender mejor su recuperación y retorno. @mundiario