Trump pone a prueba los límites del poder presidencial en EEUU

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / RR SS
Donald Trump. / RRSS

Durante sus seis meses en el poder, el presidente ha hecho pocas concesiones a las convenciones y al protocolo que exigen su puesto.

Trump pone a prueba los límites del poder presidencial en EEUU

Una nueva serie de desarrollos en la administración del presidente Donald Trump plantean dudas acerca de si ha reflexionado sobre las demarcaciones institucionales del poder que conlleva su cargo, o bien, los deberes que le debe como presidente al estado de derecho, al público en general, y por supuesto al buen gobierno.

La reciente entrevista con The New York Times sigue resonando a través de Washington, ya que en ella el presidente afirmó, entre otras cosas, que habría elegido un fiscal distinto a Jeff Sessions. El Washington Post y el Times también publicaron historias el jueves por la noche en las que se sugería que los abogados de Trump están buscando maneras de socavar la investigación del fiscal especial Robert Mueller, para determinar si alguno de los asesores de la campaña del presidente formó parte de la intromisión en las elecciones de 2016.

Los dos periódicos informaron que el equipo legal de Trump está examinando posibles conflictos de intereses en el equipo de Mueller, en lo que parece estar evolucionando hasta convertirse en un enfrentamiento inevitable entre la Casa Blanca y el fiscal en cuestión. Este nuevo drama de rápida evolución está impulsando la discusión sobre el alcance potencial del poder presidencial, y sobre la voluntad de Trump de probar los límites de su autoridad, algo que insólito en la historia democrática de los Estados Unidos.

Es díficil estar seguro de si el presidente está llevando a cabo una estrategia deliberada para estirar sus poderes o simplemente no está familiarizado con los límites del mismo. Al especular sobre los parámetros de la investigación de Mueller, y al reprender las Sesiones, Trump parece confundir o descontar las tradiciones que ofrecen al Departamento de Justicia un alto grado de aislamiento de la política y de la Casa Blanca misma. La separación de poderes parece ser algo que Trump ignora.

De muchas maneras, el presidente se comporta como el hombre de negocios que fue una vez, esperando la lealtad de todo el mundo debajo de él, adquiriendo influencia para sus hijos, y viéndose a sí mismo como la fuente de poder sin control. Algo que en la administración pública está éticamente prohibido, ya no digamos jurídicamente.

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