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Donald Trump pasa sus últimos días en la presidencia aislado y con la Casa Blanca vacía

A sólo cuatro días de abandonar el poder, el presidente saliente de EE UU, Donald Trump, no cuenta con un equipo legal que lo defienda en el juicio político y solo le queda ver cómo su Gobierno se desvanece.
Donald Trump pasa sus últimos días en la presidencia aislado y con la Casa Blanca vacía
Un Marine custodiando la entrada del Despacho Oval en la Casa Blanca, lo que significa que el presidente de EE UU está dentro. / NBC
Un Marine custodiando la entrada del Despacho Oval en la Casa Blanca, lo que significa que el presidente de EE UU está dentro. / NBC

Cuatro días. La ambición, la intención de hacer de la política un espectáculo y el nacionalismo sesgado le han pasado factura al que tal vez pase a la historia como el presidente más polémico que ha tenido Estados Unidos en sus 244 años de existencia. Ya no hay vuelta atrás. Donald Trump está en el ocaso de su gobierno y en la recta final de una presidencia que no supo -o no quiso- separar de los antivalores de la política, que son, precisamente, el extremismo, el nacionalismo a ultranza y el proteccionismo ciego, los cuales empañan y contravienen la naturaleza misma de lo que significa ser el presidente de la mayor potencia mundial, y a su vez, el líder de la democracia más vieja del planeta; la estadounidense.

Durante cuatro años, el magnate de bienes raíces que llegó a la presidencia más poderosa del mundo vendiéndose a sí mismo como un outsider que lucharía contra el sistema, siendo parte del sistema, paradójicamente, terminó convirtiéndose en lo que aseguró no ser; un miembro más del establishment. El problema es que lo hizo subvirtiendo el orden de la democracia y sin aceptar las reglas del juego: perdió las elecciones presidenciales en las que pretendía reelegirse y nunca aceptó la derrota directamente. Entregará el poder, pero de mala gana, sin espíritu democrático y sin humildad humana. 

A tan solo cuatro días de dejar Washington, Donald Trump no cuenta con un equipo legal que lo defienda en el inminente proceso de juicio político (impeachment) en el Senado, que ya no podrá destituirlo antes del 20 de enero, pero si no queda absuelto, el republicano será inhabilitado para postularse como candidato en las elecciones de 2024. 

Le dan la espalda

Antes de la asunción de una nueva era política, económica y social en EE UU el próximo miércoles, la Casa Blanca ya no tiene quien la ocupe para construir un legado positivo tras cuatro años de un radicalismo que mucho daño le ha hecho al país. Los más altos asesores del presidente saliente han decidido marcharse y no prestarse a ser cómplices de una irresponsabilidad que podría acarrear consecuencias penales para Trump una vez que vuelva a ser un ciudadano común; por su aparente delito de traición y sedición tras el asalto al Capitolio, que él mismo provocó con su verbo incendiario y punzante. 


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Su Gobierno comenzó a desmoronarse con la renuncia de su secretaria de Transportes, Ellen Chao, y la dimisión del secretario interino de Seguridad Nacional, Chad Wolff. Luego seguiría una ola de renuncias que terminaron de debilitar la estructura de influencias con la que Trump alteró muchos aspectos clave del status quo en Washington DC, y de ahí, al resto de EE UU y a todo el mundo. 

Desde la secretaria de prensa, Kayleigh McEnnay, pasando por su asesor económico, Larry Kudlow, su consejero de seguridad nacional, Robert O´Brien, su jefe de gabinete, Mark Meadows e incluso su yerno y asesor especial para el Medio Oriente, Jared Kushner, todos le dieron la espalda al presidente por las consecuencias jurídicas que podrían arropar a cada uno de ellos ante la deriva antidemocrática con la que Trump sistemáticamente intentó anular unas elecciones con resultados irreversibles. De hecho, Pat Cipollone, arquitecto de la defensa del presidente en su anterior impeachment hace un año, advirtió de que no iba a salir en esta ocasión en auxilio del mandatario. Todos ellos abandonaron la Casa Blanca, uno a uno, desde hace dos semanas. Jaque mate para el casi expresidente.

Jaque mate

El prestigio, el respeto y la percepción de estadista que algún día llegó a ganarse Donald Trump, han quedado enterrados incluso con una tajante declaración de Kellyanne Conway, una fiel asesora y admiradora del presidente, quien lamentó en público que Trump “no hubiera sido capaz de utilizar sus últimas semanas en el poder para pulir su legado”. “En lugar de celebrar los cuatro años de logros, hemos visto con horror cómo se asaltaba el Capitolio”, dijo Conway, quien de esa forma minó la ya desgastada credibilidad del mandatario. 

Esas palabras echaron por tierra el significado del famoso ‘Make America great again’ que llevó a Trump a la Casa Blanca, pero cuyos resultados no se vieron materializados en EE UU, pues no ha recuperado esa grandeza que el republicano prometió hace cinco años. @mundiario