Trump se defenderá en el ‘impeachment’ argumentando “libertad de expresión”

Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, durante su discurso previo al asalto al Capitolio el 6 de enero. / El País
Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, durante su discurso previo al asalto al Capitolio el 6 de enero. / El País
Los abogados de Donald Trump alegan que el expresidente no incitó con sus palabras o actos al asalto al Capitolio. El problema radica en que su discurso causó un atentado. 
Trump se defenderá en el ‘impeachment’ argumentando “libertad de expresión”

Incitación a la insurrección. Ese es el delito del cual le costará mucho trabajo jurídico librarse al expresidente de Estados Unidos Donald Trump. El asalto al templo de la democracia liberal más antigua del mundo sigue dejando heridas muy abiertas en el seno del sistema político de la mayor potencia mundial, que busca evitar la impunidad como un recordatorio de que ni siquiera la figura más poderosa de ese país y del planeta está exenta de la ley y de la justicia. 

El reloj corre y, aunque los tiempos políticos ya son inexistentes para un Trump que ahora ha vuelto a ser un ciudadano privado, pero no común, el magnate tiene la mira puesta en el futuro. Algo que siempre lo ha caracterizado: la ambición. Esa misma sed de triunfo que lo llevó a ejercer el mando de los Estados Unidos de América con una vehemencia que provocó la fragmentación de su sociedad en tan solo cuatro años, así como el debilitamiento de una vigorosa economía en pleno auge durante 2018 y 2019. Trump sabe que si es condenado en el juicio político, no podrá lanzarse en las elecciones de 2024 para volver a la Casa Blanca.

Las cartas están puestas sobre la mesa. Los demócratas en el Senado, que ahora controlan en una mayoría simple, preparan la estrategia de acusación con base en argumentos como la sedición, la obstrucción a la democracia y el posible intento del republicano de llevar al país a una crisis constitucional tras sus infundados señalamientos de fraude sin pruebas. Mientras tanto, el magnate busca contraatacar con un solo argumento: la libertad de expresión.

Ese tribunal inquisidor en que se convertirá la Cámara Alta del Congreso, la misma que fue asaltada por seguidores extremistas de Trump el 6 de enero, organiza la logística de un proceso que no tendrá la apariencia judicial que llegó a mostrar en 2020 durante el primer juicio político al entonces presidente por abuso de poder. Esta vez, el impeachment lo encabezará el presidente del Senado y no el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Aun así, Trump lleva desventaja frente a una mayoría del Partido Republicano que se desmarcó de su menguado liderazgo tras el llamado ‘intento de autogolpe’ del exmandatario.


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Los abogados de Donald Trump argumentan que el expresidente no incitó con sus palabras o actos al asalto al Capitolio. El problema radica en que su discurso resultó ser políticamente modulado en una especie de mensaje subliminal que el republicano mandaba en vivo frente a la Casa Blanca a sus seguidores de ultraderecha, pues buscaba mantener activa esa base con la que pretende volver al poder en 2024. El acaudalado empresario inmobiliario, quien ahora no es más que eso, busca establecer como válido el argumento de que él solo hacía uso del derecho a la libertad de expresión unas horas antes del sangriento episodio, pues afirma que está “amparado” por la Constitución. Con esa retórica se justifica el documento que la defensa presentó este martes ante el Senado, a una semana de que comience el juicio político a Trump “por incitación a la insurrección”. 

Es la posición institucional, constitucional, democrática y sólidamente sustentada, en términos jurídicos, de la mayoría del Senado contra el argumento único de un empresario que aplica la tergiversación del significado legal del derecho a expresarse libremente, pues dicha prerrogativa no es aceptable si se usa con intereses políticos o por ambiciones personales de poder en detrimento del Estado de derecho. En una semana, Donald Trump intentará evitar el jaque mate de su corta carrera política. Pase lo que pase, seguirá plasmado para siempre en la historia como el presidente más polémico que ha tenido Estados Unidos. @mundiario

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