Martin Luther King: El sueño de un mundo mejor, cincuenta años después
La desigualdad denunciada por este reverendo se ha reducido entre negros y blancos, aunque no del todo, pero también se ha extendido a muchos otros frentes en todo el planeta.
“Yo tengo un sueño”. Ése es el nombre del popular discurso pronunciado desde las escalinatas del Monumento a Lincoln en Washington el 28 de agosto de 1963, por iniciativa del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, con un protagonista que hizo historia: Martin Luther King. "Aunque afrontemos las dificultades de hoy y de mañana, todavía tengo un sueño. Yo tengo un sueño de que este país se levantara un día y vivirá el significado auténtico de su credo: 'Afirmamos estas verdades evidentes, que todos los hombres son creados iguales'", dijo poco antes de que los asistentes aplaudieran con fuerza y calase para siempre su mensaje inolvidable. "Pasará mucho tiempo hasta que Washington olvide la voz melódica y melancólica del reverendo Martin Luther King Jr. gritando sus sueños a la multitud", escribía The New York Times al día siguiente.
Luther King expresó su deseo de un futuro en el cual la gente de tez negra y blanca pudiese coexistir armoniosamente y como iguales, pidió justicia y cambio, y afirmó la necesidad de luchar por ella. También soñó con una sociedad unida que deje de lado sus diferencias, sociales, étnicas y religiosas.
Ahora, 50 años más tarde, ¿se ha cumplido el sueño de este visionario? ¿Hay igualdad en el mundo? ¿Hay justicia? ¿Ha desaparecido la discriminación?
Si bien es cierto que la sociedad ha avanzado en políticas y leyes para fomentar la igualdad y el acceso a la justicia, en la práctica aún nos quedamos cortos. Es cierto que ya no tenemos esclavos de color en casas de blancos, ni deben estos viajar atrás en el transporte público. Sin embargo, las brechas sociales y la discriminación étnica no han desaparecido. Es más, a pesar de la modernidad del siglo XXI han surgido muchos otros motivos por el que un ser humano puede ser discriminado, y no tratado como un “igual”, aunque sin duda este es un secreto a voces.
Las estadísticas
Por ejemplo, según la mitad de los españoles consultados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el nivel social y la raza siguen siendo por tradición las principales causas de discriminación en España, donde la mayoría (59%) reconoce que no sabría cómo defender sus derechos ante una situación como esta. La ONU, a su vez, estima que 250 millones de personas padecen discriminación por haber nacido en el seno de una casta marginada.
En cuanto a las mujeres, si bien es cierto sus derechos han aumentado en comparación a siglos anteriores, sin embargo, las desigualdades siguen siendo muy grandes. En España, más de la mitad (52,3%) concuerda con ello y el 70% piensa en que sus salarios son peores en comparación a los de los hombres, y que ellas siguen perdiendo en el reparto de las tareas domésticas.
Afganistán, por ejemplo, ha sido el mejor ejemplo en discriminación de género. Es el lugar del mundo más peligroso para ser mujer, hecho que los organismos internacionales que velan por la igualdad y paz en el mundo no han podido erradicar. El 77% sufre discriminación laboral, el 94% están incapacitadas económicamente y el 91% reciben castigos físicos, según una encuesta realizada por TrustLaw.
Los niños tambien sufren situaciones discriminantes. Según la Convención de las Naciones Unidas, existen en el mundo entre 120 y 150 millones de niños y jóvenes con discapacidades. Se estima que menos del 2% de estos niños y niñas asisten a la escuela. En algunos centros de Mumbay, India, los niños y niñas pobres son sometidos a la prueba del VIH en el momento de su admisión. Si el resultado es positivo, son segregados del resto o transferidos a otras dependencias, pese a que el centro cuente con el personal y el espacio suficiente. En Japón, los niños y niñas nacidos fuera del matrimonio tienen derecho a heredar la mitad que los niños y niñas que son fruto del matrimonio.
Y con la igualdad económica, la UNICEF nos habla de un mundo en el que el 20 % de la población controla más del 70 % de los ingresos mundiales, y se estima que se necesitarían aproximadamente 800 años para que los mil millones de personas más pobres del planeta alcanzaran el 10 % de los ingresos mundiales. Magnin Gomez, en un estudio bajo el informe estadístico del “World Wealth Report 2009”, estima que hay 7 mil millones de personas en el mundo de las cuales sólo 8,6 millones son millonarias, podemos asegurar que hay 1,2 ricos por cada mil personas o que un 0,12% de la población mundial es millonaria.
¿Y qué hay de la discriminación por la elección sexual? ¿Por la religión? ¿Por la política e ideologías?De acuerdo con la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio por Homofobia, de 1995 a marzo de 2013 han sido asesinadas en México 798 personas homosexuales, bisexuales, lesbianas, travestis, transgéneros o transexuales.
“Muchos musulmanes europeos sufren discriminación en el empleo, la educación y la vivienda", asegura el informe del Observatorio Europeo del Racismo y la Xenofobia (EUMC). En total, en la UE viven 13 millones de musulmanes, que representan el 3,5% de la población que sufren amenazas verbales hasta agresiones físicas, viven en zonas con peores condiciones de vivienda, y sus logros académicos están “por debajo de la media y sus tasas de desempleo por encima".
Y en cuanto a políticas e ideologías, la guerra de Siria y Egipto hablan por sí mismas.
Las conclusiones
Las conclusiones son evidentes: El sueño de Martin Luther King, 50 años después, sigue siendo solo eso, un sueño, tejido entre ilusas esperanzas de que el ser humano será capaz por sí mismo de ver y tratar a su semejante a su mismo nivel, sin estereotipos, ni clases, ni etiquetas, que la bondad de las personas y el altruismo se sobrepondrá al odio y el racismo.
Solo esperemos que en 50 años más las cifras no aumenten y que tanto odio no termine exterminando a la humanidad misma.