Santos Cerdán: del núcleo duro de Sánchez en el PSOE a su caída por el caso Koldo

El secretario de Organización del PSOE, uno de los colaboradores más leales del presidente del Gobierno, ha sido descrito por la UCO como uno de los implicados en una trama que afecta al corazón del socialismo español.
Santos Cerdán, María Jesús Montero y Juan Espadas. / PSOE
Santos Cerdán, María Jesús Montero y Juan Espadas. / PSOE

La dimisión de Santos Cerdán a sus cargos en Ferraz y en el Congreso de los Diputados representa uno de los capítulos más amargos para el núcleo duro que ha sostenido a Pedro Sánchez desde su regreso al liderazgo del PSOE en 2017. Su dimisión llega tras conocerse el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que lo sitúa como una pieza clave en el presunto entramado de corrupción conocido como caso Koldo. Cerdán, uno de los colaboradores más leales del presidente del Gobierno, ha sido descrito por los investigadores como “la persona encargada de gestionar los presuntos pagos” en una trama que afecta al corazón del socialismo español.

El perfil de Santos Cerdán (Milagro, Navarra, 1969) se ha construido entre bambalinas, alejado de los focos, pero con un peso decisivo en la estrategia y articulación territorial del PSOE. Técnico en Electrónica Industrial y con una trayectoria política que se remonta a su época como concejal de su pueblo natal, Cerdán dio el salto a la política nacional como diputado por Navarra en 2019, pero su verdadero poder residía en su papel como secretario de Organización del partido desde 2021. Antes, ya había sido una figura fundamental en la reconquista del liderazgo de Sánchez, acompañándolo en su gira por España en 2017 y sumando avales en momentos de máxima tensión interna.

Esa confianza mutua con Sánchez fue durante años inquebrantable. Tanto, que el presidente del Gobierno llegó a defenderlo públicamente en el Congreso, calificándolo como una “persona honesta” y acusando a la oposición de “difamarlo”. Cerdán había sido el enlace clave con Carles Puigdemont para lograr el respaldo de Junts a la investidura de Sánchez en 2023, así como el artífice del acercamiento a EH Bildu y del encaje interno de una legislatura marcada por pactos complejos con los partidos nacionalistas e independentistas. Fue, además, quien asumió la tarea de suspender la militancia de su predecesor, José Luis Ábalos, tras estallar el caso Koldo.

Sin embargo, la figura de Cerdán comenzó a deteriorarse cuando el empresario Víctor de Aldama —considerado uno de los actores principales en la trama— lo señaló ante la Audiencia Nacional como receptor de un sobre con dinero en la sede socialista de Ferraz. Aunque Cerdán negó haber recibido fondos ni haber promocionado personalmente a Koldo García, a quien introdujo en el círculo sanchista en 2017, las informaciones de la UCO apuntan a conversaciones donde supuestamente participaba en el amaño de adjudicaciones públicas. El contenido del informe, que menciona pagos y beneficios personales derivados de contratos públicos, terminó forzando su dimisión.

Ferraz suelta la mano de Cerdán

El golpe es doble para el PSOE: no solo cae una de sus figuras más operativas, sino también alguien que representaba el enlace entre el aparato central y los territorios. A pesar de sus diferencias con líderes autonómicos como Emiliano García-Page, Cerdán mantenía abiertos los canales de comunicación con las federaciones y se le reconocía su capacidad para apagar fuegos internos. Sin embargo, su relación con Koldo García —concejal en Navarra cuando Cerdán dirigía la organización del PSN— ha terminado por desdibujar su legado. La confianza que demostró en él, hasta encargarle la custodia de avales en las primarias de 2017, se ha vuelto en su contra.

Hasta el último momento, Ferraz sostuvo públicamente a su secretario de Organización, incluso tras filtrarse que las conversaciones intervenidas por la Guardia Civil lo situaban en el centro de la red. Pero la presión política y mediática hizo insostenible su continuidad. Su marcha se produce sin reproches al partido: en su carta de renuncia, Cerdán afirma hacerlo “en defensa de este partido al que tanto debe este país, y de este Gobierno”.

La caída de Cerdán no es solo el desenlace de una trayectoria marcada por la lealtad a Sánchez y la ingeniería interna del PSOE, sino también una advertencia sobre los riesgos de la concentración de poder en núcleos tan cerrados. Su dimisión supone un vacío en la estructura del partido en uno de los momentos más sensibles de la legislatura, con una mayoría parlamentaria frágil y la oposición en plena ofensiva por el caso Koldo.

Con este episodio, se cierra —al menos temporalmente— el ciclo de uno de los actores más influyentes en la evolución reciente del PSOE. Su salida no solo deja herida la estructura orgánica del partido, sino también la credibilidad del relato de regeneración política que Pedro Sánchez ha defendido desde su regreso en 2017. La historia de Santos Cerdán es, en definitiva, la de un ascenso fulgurante, una lealtad sin fisuras y una caída envuelta en sombras que todavía promete más capítulos judiciales. @mundiario

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