Sánchez y Starmer sellan en Londres el pacto de Gibraltar con un nuevo acuerdo bilateral

La visita del presidente del Gobierno español al primer ministro británico relanza una relación bilateral marcada por años de aislamiento después del Brexit y vislumbra el futuro tras la demolición de la Verja.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido. / La Moncloa
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido. / La Moncloa

La política internacional ha dado un giro relevante con la visita de Pedro Sánchez a Downing Street, la primera de un presidente del Gobierno español desde 2017. El encuentro con Keir Starmer no solo simboliza el relanzamiento de una relación bilateral marcada por años de incertidumbre tras el Brexit, sino que supone un paso decisivo hacia el cierre de la disputa histórica por Gibraltar. Ambos líderes han querido presentar este marco estratégico como un acuerdo de futuro, más allá de los contenciosos pasados.

El primer ministro británico desplegó una recepción de alto nivel para Sánchez, al que calificó de “amigo” y socio clave para el Reino Unido. Starmer subrayó la importancia de las relaciones humanas y económicas entre ambos países, recordando que millones de británicos visitan España cada año y que el tejido empresarial entre las dos naciones está profundamente entrelazado. Ese marco humano y económico, señaló, debía ser la base de un entendimiento político renovado.

El acuerdo se produce después de la resolución de la cuestión de Gibraltar, abordada ya en un pacto a tres bandas entre la UE, España y el Reino Unido, que busca garantizar un régimen fronterizo estable a partir de 2026. Se trata de un marco estratégico bilateral que amplía la cooperación a áreas como la transición energética, la igualdad de género, la defensa, la seguridad y la política exterior. Sánchez destacó el papel de Starmer en la normalización de las relaciones con Bruselas, un factor crucial para España dada la interdependencia económica y social que comparten ambos países.

Más allá de Gibraltar, el documento firmado este miércoles refleja la preocupación común por los grandes desafíos internacionales. La guerra en Ucrania y la desestabilización contra miembros de la UE atribuida a Rusia ocupan un lugar central, con compromisos de cooperación frente a ciberataques, injerencias extranjeras y espionaje. En cuanto a Oriente Próximo, el texto apuesta por la solución de los dos Estados como vía hacia la paz en Gaza, acercando la postura británica a la línea defendida por España, que ya reconoció al Estado palestino en 2024. Este acercamiento refuerza la idea de que Londres busca reposicionarse como un actor alineado con los socios europeos tras los años de aislamiento después del traumático Brexit.

El acercamiento del Reino Unido a la UE

El aspecto económico del encuentro tampoco pasó desapercibido. Sánchez y Starmer presidieron una mesa redonda con las principales multinacionales españolas con presencia en el Reino Unido —como Iberdrola, Telefónica o Santander— y gigantes británicos como BP, BAE Systems o Barclays.

Con una inversión española acumulada en territorio británico de casi 80.000 millones de euros, el Reino Unido se consolida como el segundo destino preferido para el capital español, solo por detrás de EE UU. El comercio bilateral, especialmente en bienes y servicios, continúa siendo un pilar de la relación, y el nuevo marco contempla un foro económico anual para potenciar oportunidades de inversión e innovación.

El acuerdo bilateral refleja también un giro estratégico en la diplomacia británica. Starmer, a diferencia de sus predecesores conservadores, está impulsando un acercamiento gradual a Europa mediante pactos bilaterales con socios clave como Alemania, Francia y ahora España. Este enfoque pragmático permite a Londres recuperar influencia internacional sin renunciar a su autonomía tras el Brexit. Para Sánchez, la firma del acuerdo en Londres es también un intento de reforzar su proyección internacional en un momento en que enfrenta presiones internas derivadas de casos judiciales y de la fragilidad de su mayoría parlamentaria.

El encuentro entre Sánchez y Starmer ha cerrado un ciclo de desencuentros marcado por el Brexit y ha inaugurado una nueva etapa en las relaciones hispano-británicas. El acuerdo sobre Gibraltar, junto con el marco estratégico firmado en Downing Street, ofrece una base sólida para intensificar la cooperación política, económica y de seguridad. La pregunta que queda abierta es si ambos gobiernos lograrán mantener este impulso en un escenario global tan cambiante como el actual. @mundiario

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