Sánchez integra un frente progresista global para frenar el avance de la ultraderecha

Gabriel Boric, presidente de Chile y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / La Moncloa
El presidente del Gobierno español clama contra la “internacional del odio” y ante una derecha que “ha sucumbido al discurso de la ultraderecha”, en la cumbre Democracia siempre con Boric, Lula, Petro y Orsi.

El escenario no fue elegido al azar: el Palacio de La Moneda, bombardeado en 1973 durante el golpe de Estado contra Salvador Allende, se convirtió en el epicentro de un nuevo llamado a la defensa de la democracia. Allí, Pedro Sánchez se reunió con los presidentes de izquierdas Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia) y Yamandú Orsi (Uruguay) en la cumbre Democracia siempre, promovida por el mandatario chileno, que está en los últimos meses de su mandato en medio de una caldeada campaña de cara a las elecciones presidenciales de noviembre.

Durante su intervención, Sánchez advirtió de la existencia de una “internacional del odio y la mentira” liderada por una coalición global entre oligarquías y partidos de ultraderecha. A su juicio, esta alianza representa una amenaza real y transcontinental que pone en riesgo derechos y libertades fundamentales. “Es una responsabilidad que le debemos a las generaciones pasadas, pero también a las futuras”, subrayó el presidente español.

Más allá del mensaje internacional, Sánchez aprovechó la cita para enviar una señal directa a la política española. “Cada vez es más evidente que la derecha tradicional, con la que compartíamos consensos básicos, ha sucumbido al discurso de la ultraderecha”, dijo, en alusión al Partido Popular y sus alianzas con Vox en gobiernos autonómicos y municipales.

Este diagnóstico no es nuevo en el discurso del líder socialista, pero cobra fuerza en el contexto de una gira internacional que busca reactivar el marco político que movilizó al electorado progresista en 2023, cuando el miedo a un gobierno compartido con la ultraderecha fue un factor decisivo para la remontada del PSOE en las urnas. El Gobierno de coalición progresista con Sumar, de hecho, atraviesa sus horas más bajas desde que comenzó la legislatura a raíz del caso Cerdán, que ha venido erosionando la confianza de la propia base electoral socialista.

Tres ejes de acción

Los líderes de la izquierda iberoamericana, un bloque ideológico en declive especialmente en Europa, coincidieron en la necesidad de actuar coordinadamente ante lo que consideran una ofensiva ultra global. Para ello, definieron tres grandes ejes de actuación conjunta:

Fortalecimiento institucional y multilateralismo. Frente a las narrativas populistas, se acordó reforzar la legitimidad de las democracias liberales a través de instituciones sólidas y cooperación internacional, “porque aquí se juega buena parte de la partida”, según explicó Sánchez.

Combate a la desinformación. El presidente del Gobierno español propuso avanzar hacia una gobernanza digital democrática, que sirva para “colaborar para que los algoritmos no manipulen nuestras opiniones y nuestra convivencia”.

Reducción de la desigualdad. Considerada el terreno fértil para el crecimiento de la ultraderecha, la desigualdad social y económica fue identificada como una prioridad. “La injusticia social y económica quiebra la confianza, es en la desigualdad donde la ultraderecha encuentra el caldo de cultivo para crecer, y en una nostalgia de un pasado que nunca existió”, sentenció Sánchez.

España como anfitriona del próximo encuentro

La cumbre de Chile toma el relevo del foro organizado por Sánchez y Lula da Silva en Nueva York durante la Asamblea General de la ONU en 2023. Como parte del compromiso adquirido, España acogerá en 2026 una nueva edición de este encuentro, con la intención de incorporar a más países, incluidos Reino Unido (Keir Starmer), Canadá (Mark Carney), Australia (Anthony Albanese), México (Claudia Sheinbaum), Honduras (Xiomara Castro) y Sudáfrica (Cyril Ramaphosa).

Sánchez subrayó que esta tarea “nos toca a nosotros, a gobiernos liderados por fuerzas progresistas, encabezar esa respuesta” al avance de la ultraderecha, “y nos toca hacerlo solos, si es necesario, conjuntamente con la sociedad civil”. Por ello, el foro incluyó la participación de intelectuales, activistas y representantes de movimientos sociales, en un intento por construir una respuesta plural y colectiva ante el ascenso de las fuerzas reaccionarias.

Con este viaje, Sánchez no solo busca afianzar alianzas con gobiernos ideológicamente afines, sino también consolidar su imagen como un referente global del progresismo en un mundo cada vez más polarizado. A nivel interno, su estrategia persiste en contraponer dos modelos: el suyo frente a un posible retroceso impulsado por lo que él llama la “internacional reaccionaria”.

La narrativa no se limita a lo ideológico. En las siguientes etapas de su gira por Uruguay y Paraguay, el presidente combinará discurso político con acuerdos económicos, incluida la promoción del acuerdo UE-Mercosur y la firma de convenios de migración circular, sostenibilidad y cooperación empresarial. @mundiario