Sánchez enseña los dientes a los “tecnoligarcas” por las redes sociales: “no nos van a quebrar”

El presidente del Gobierno confronta a los grandes propietarios de plataformas tecnológicas y advierte de que la democracia “no será doblegada por los tecnoligarcas del algoritmo”, mientras los socios de Sumar impulsan medidas incluso más duras.
Pedro Sánchez en la clausura del VIII Congreso Nacional de Industria. / La Moncloa
Pedro Sánchez en la clausura del VIII Congreso Nacional de Industria. / La Moncloa

La confrontación entre el Gobierno español y los grandes propietarios de plataformas digitales ha disparado a España a la cabeza de la cruzada que varios países occidentales comienzan a emprender para regular las redes sociales. Pedro Sánchez ha asumido un discurso abiertamente crítico con el poder de las compañías tecnológicas, a las que acusa de ejercer una influencia creciente sobre la opinión pública sin asumir responsabilidades equivalentes a su impacto social.

La respuesta del Ejecutivo a las críticas de estos “tecnoligarcas”, como los describió el presidente, será reforzar la regulación y defender el papel del Estado como garante de los derechos digitales y de la estabilidad democrática. “No nos van a quebrar (…) la voz de la democracia no va a ser doblegada por los tecnoligarcas del algoritmo”, dijo el líder del PSOE en réplica a las acusaciones de “fascista totalitario”, “traidor del pueblo español” y de “Estado vigilante” de los propietarios de X y Telegram.

Sánchez ha querido abordar los insultos de Elon Musk en X y el mensaje masivo difundido por Pável Dúrov a los usuarios españoles de Telegram, durante su intervención de clausura en el VIII Congreso Nacional de Industria organizado en Bilbao por el Ministerio de Industria. El presidente del Gobierno ha justificado sus anuncios de regularizar las redes sociales con medidas como el veto al acceso a los menores de 16 años, o la introducción de la responsabilidad penal a los ejecutivos de estas empresas por la naturaleza de los contenidos que terceros publican en sus plataformas. Esta última, por lejos la más polémica, fue enfriada por la propia Comisión Europea debido a sus reservas jurídicas.

Hay quien dice que regular es controlar, que hacer política es tiranía, que poner reglas limita la innovación, pero casi nunca se hacen las preguntas clave. ¿Para qué queremos esa innovación? ¿Para ampliar derechos o para poner en riesgo esos derechos? para fortalecer la democracia o para erosionarla, para mejorar la vida de la gente o para que unos pocos hagan caja”, ha lanzado el líder del PSOE.

Pese a las reticencias, el Ejecutivo español considera que el problema ha alcanzado una dimensión estructural. En la narrativa gubernamental, las redes sociales ya no son solo herramientas de comunicación privada, sino infraestructuras críticas de la esfera pública que requieren reglas similares a las de otros sectores estratégicos. De ahí la insistencia de La Moncloa en que la regulación no equivale a censura, sino a la fijación de “reglas del juego” para garantizar derechos y responsabilidades.

El ala más dura del Gobierno abre el debate sobre X

El posicionamiento de la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha escorado el debate a plantear la posibilidad de limitar e incluso prohibir el uso de la red social X si las plataformas no asumen mayores obligaciones legales. En declaraciones a la prensa este jueves, la cuota de Izquierda Unida (IU) en el Gobierno de coalición, integrada en el ala de Sumar, se ha declarado proclive a “limitar y seguramente prohibir” el uso de la red social entre los jóvenes y el conjunto de la población. Además, ha calificado de “inaceptable” que, a su juicio, Musk “haga caja a costa de los derechos de los niños y niñas, de desnudarlos en redes sociales”.

La discusión que ha planteado Rego incluye también la conveniencia de que las instituciones públicas abandonen determinadas plataformas si consideran que estas no garantizan estándares adecuados de moderación de contenidos o protección de derechos. “Yo personalmente no estoy en X, llevo un año fuera, y sí que hemos propuesto, desde Juventud e Infancia, a la Secretaría de Estado de Comunicación que se abra un debate y que se valore”, ha dicho la ministra, quien además afeó la reacción furibunda de Musk al insultar al presidente del Gobierno.

“Estamos viendo a un señor que está promoviendo una serie de formulaciones algorítmicas que promueven una ideología concreta de extrema derecha. Por lo tanto, tiene interés económico y político, y no tiene que ver con la posibilidad de que haya una participación activa con mecanismos democráticos”, aludió la dirigente de IU, quien junto a la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, abandonaron X en tromba precisamente después de la compra del antiguo Twitter por el magnate sudafricano y migraron hacia la plataforma Bluesky, concebida como una alternativa que todavía no termina de cuajar.

El enfrentamiento entre el Gobierno y los grandes magnates tecnológicos ilustra un cambio más profundo en la política contemporánea: el desplazamiento del debate regulatorio desde sectores tradicionales —energía, banca o telecomunicaciones— hacia el ámbito digital. Las plataformas tecnológicas concentran hoy una capacidad de influencia comparable, e incluso superior, a la de muchos actores económicos clásicos, lo que ha reabierto la discusión sobre los límites del poder privado en las democracias. @mundiario

Comentarios