Sánchez defiende la subida del salario mínimo sin abordar la disputa en el Gobierno

El líder del Ejecutivo presume del aumento del 61% en el SMI mientras evita referirse al enfrentamiento interno entre Hacienda y Trabajo sobre su tributación.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / Mundiario
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / Mundiario

El Congreso de los Diputados volvió a ser escenario de un tenso intercambio entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en la primera sesión de control de 2025. El presidente del Gobierno hizo gala de la subida del 61% del salario mínimo interprofesional (SMI) desde su llegada al poder, pero esquivó cualquier referencia al enfrentamiento entre los ministerios de Hacienda y Trabajo sobre la aplicación del IRPF a estos sueldos.

Feijóo, lejos de centrarse únicamente en la disputa interna del Ejecutivo, reiteró sus críticas a Sánchez por asuntos judiciales y políticos, atacando la gestión del fiscal general del Estado y la relación del presidente con el independentismo. No obstante, en un momento clave de su intervención, el líder del PP se alineó con la postura de Sumar al afirmar que gravar el salario mínimo con IRPF “no es progresista ni justicia social”.

Un choque silenciado dentro del Gobierno

El debate sobre la tributación del SMI ha provocado un desencuentro evidente entre los socios del Ejecutivo. Mientras la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, defiende que estos ingresos deben tributar como cualquier otro salario, la vicepresidenta segunda y titular de Trabajo, Yolanda Díaz, sostiene que eximirlos del IRPF es una medida de justicia social.

La ausencia de Montero en la sesión, justificada oficialmente por una gripe, evitó que tuviera que responder a las preguntas de la oposición sobre el asunto. Díaz, por su parte, tampoco intervino, ya que no se le dirigió ninguna cuestión de manera directa. Sin embargo, Feijóo aprovechó para lanzar una pulla a la ministra de Trabajo: “A Pablo Iglesias esto no se lo habrían colado”, en alusión a la falta de firmeza de Sumar en esta disputa interna.

Economía y política exterior, temas de fondo

Sánchez intentó desviar el foco del debate hacia los datos económicos, destacando que España lidera el crecimiento en la eurozona y ha sido responsable del 30% de los empleos creados en la región. Sin embargo, la sesión no estuvo exenta de referencias a la política internacional, con menciones a Donald Trump y su posible impacto en la economía española.

Desde Vox, Santiago Abascal acusó al Gobierno de deteriorar las relaciones exteriores y justificó los aranceles que Trump podría imponer a productos españoles, asegurando que serían consecuencia de la mala gestión diplomática de Sánchez. Por su parte, Gabriel Rufián, portavoz de ERC, instó al presidente a combatir la ola reaccionaria en Europa y a impulsar una red social pública en la Unión Europea para contrarrestar la influencia de los discursos de ultraderecha.

Un debate parlamentario sin sorpresas

El choque dialéctico entre Cayetana Álvarez de Toledo y el ministro de Justicia, Félix Bolaños, añadió tensión a la sesión. La diputada del PP acusó al fiscal general del Estado de actuar con parcialidad y advirtió que su futuro estaba sentenciado. Bolaños replicó acusándola de presionar al Tribunal Supremo y al Tribunal Constitucional, dando así un giro al habitual cruce de acusaciones entre el Gobierno y la oposición.

En definitiva, la primera sesión de control de 2025 dejó un panorama previsible: Sánchez insistió en sus logros económicos, Feijóo atacó con las mismas líneas argumentales de los últimos meses y la fractura dentro del Gobierno quedó expuesta, aunque sin ser abordada de manera directa por el presidente. Con el salario mínimo en el centro del debate, la controversia sobre su tributación seguirá marcando la agenda política en las próximas semanas. @mundiario

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