Sánchez agota la paciencia de Junts: el independentismo exige hechos y no guiños simbólicos
La invitación navideña del presidente del Gobierno no ha servido para descongelar la relación entre Junts y el PSOE. La portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, dejó claro desde Barcelona que el partido no tiene intención de retomar los puentes mientras Pedro Sánchez se limite a declaraciones de buena voluntad sin acompañarlas de medidas concretas. El mensaje, lejos de la ambigüedad tradicional, fue tajante: “Hemos roto, y hemos roto de verdad”.
Nogueras insistió en que el punto muerto continúa exactamente donde estaba antes de que Sánchez admitiera públicamente sus propios incumplimientos. Aquella confesión, lejos de allanar la vía política, reforzó la convicción de Junts de que la Moncloa reacciona únicamente cuando se siente acorralada. Para el partido de Puigdemont, la operación de Sánchez para recuperar el diálogo llega tarde y, sobre todo, sin garantías.
La pelota vuelve al tejado de Sánchez
Lejos de detallar qué concesiones podrían abrir una vía de escape antes de Navidad, Junts optó por no mover ficha y subrayó que no existe ninguna negociación activa. El mensaje político es evidente: si el PSOE desea recomponer la relación, deberá hacerlo con hechos verificables, no con anuncios en medios de comunicación ni con cálculos estratégicos.
El reconocimiento del catalán en las instituciones europeas o el traspaso de competencias clave como inmigración continúan siendo las carpetas que pueden cambiar el panorama. Pero en el partido cunde una sensación de hartazgo: si en dos años no se han producido avances sustanciales, difícilmente llegarán ahora, a las puertas de un nuevo ciclo electoral y con el Gobierno debilitado.
Las encuestas del CEO, que anticipan un retroceso de Junts frente al ascenso de la ultraderecha independentista, tampoco han influido –según Nogueras– en la decisión de romper con el PSOE. La dirigente quiso transmitir que la postura actual no es un cálculo electoral, sino una cuestión de coherencia política: “Junts toma decisiones pensando en los catalanes, no en el calendario”, insistió.
Una legislatura pendiente de un hilo
Sin pistas sobre un posible encuentro entre Sánchez y Puigdemont, Junts descarta por completo que una fotografía pueda compensar años de desencuentros. Nogueras lo expresó con claridad: “Una foto no blanqueará los incumplimientos”.
El análisis que subyace es inquietante para el Gobierno: la supervivencia de la legislatura depende de la credibilidad que Sánchez logre recuperar ante Junts. Y, según la formación independentista, esa credibilidad está en mínimos.
El presidente del Gobierno había intentado en las últimas horas tender la mano con un catálogo de anuncios destinados a reactivar la cooperación parlamentaria. Sin embargo, la respuesta de Junts demuestra que la fase de las buenas intenciones está agotada. Para el partido, el desgaste acumulado tras meses de tensiones y promesas incumplidas solo puede revertirse con movimientos tangibles que marquen un antes y un después.
De momento, lo único que parece seguro es que Junts está dispuesto a esperar, pero no a retroceder. Y que será Sánchez quien tenga que decidir, con hechos y no con gestos, si la legislatura sigue adelante o se precipita hacia un escenario mucho más incierto. @mundiario


