Sánchez afrontará su cita más incómoda en el Senado: el PP lo interrogará por el caso Koldo

La cita, fijada por el Partido Popular para el próximo 30 de octubre, se enmarca en un clima de creciente confrontación política y a las puertas de una nueva ofensiva del PP, que mantiene en secreto el nombre del senador encargado de interrogar al jefe del Ejecutivo.
Pedro Sánchez. / Mundiario
Pedro Sánchez. / Mundiario

El Senado será escenario de una de las comparecencias más esperadas de la legislatura. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, ha sido convocado para comparecer el próximo 30 de octubre ante la comisión que investiga el caso Koldo, la presunta trama de corrupción vinculada a la adjudicación de contratos públicos durante la etapa de José Luis Ábalos al frente del Ministerio de Transportes.

La decisión, impulsada por el Partido Popular —que controla la Cámara Alta gracias a su mayoría absoluta—, llega tras meses de insistencia de la oposición y después de que nuevos informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil hayan intensificado las sospechas sobre la financiación interna del PSOE. Según dichos documentos, el exministro Ábalos habría recibido dinero en efectivo sin justificación bancaria, algunos sobres con membrete del partido y gastos que podrían superar los 95.000 euros.

Fuentes de Génova aseguran que el objetivo de la comparecencia es “esclarecer las responsabilidades políticas que llegan hasta la cúspide del sanchismo”. La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, ha sido tajante al afirmar que “no hay cortina de humo capaz de tapar la responsabilidad de Sánchez en este sistema de corrupción piramidal”, una declaración que anticipa el tono que se espera durante el interrogatorio.

Sin embargo, el PP se guarda una carta bajo la manga: no revelará quién será el senador encargado de interrogar a Sánchez hasta el mismo día de la comparecencia. La dirección del partido considera que mantener el secreto genera un “efecto sorpresa” y evita que el Gobierno prepare con antelación sus respuestas. Entre los posibles candidatos se barajan nombres como Alejo Miranda de Larra, Rocío Dívar o Alfonso Serrano, aunque las fuentes consultadas insisten en que “no hay decisión definitiva”.

La comparecencia se producirá apenas un día después del aniversario de la dana de Valencia, una tragedia con más de 200 víctimas que todavía suscita críticas por la gestión de las autoridades. Desde el entorno popular no descartan que la coincidencia de fechas sirva para restar visibilidad al Gobierno en una semana políticamente sensible.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, decidió dar este paso después de más de un año de funcionamiento de la comisión, impulsado tanto por los últimos avances judiciales como por la presión política que ejerce Vox, que continúa arañando votos en las encuestas. Para los estrategas de Génova, no citar a Sánchez habría supuesto “dejar el terreno libre” a la formación de Santiago Abascal, que acusa al PP de tibieza frente a los escándalos del Gobierno.

Mientras tanto, el presidente ha intentado rebajar la tensión. En una reciente entrevista en la Cadena SER, Sánchez negó que existiera financiación irregular en su partido y explicó que los pagos en metálico descritos por la UCO “responden a liquidaciones de gasto habituales”. “Yo mismo he recibido alguna vez compensaciones en efectivo por comidas o desplazamientos”, señaló, insistiendo en que “todas las cuentas del PSOE están auditadas y son transparentes”.

Pero esas palabras no han convencido a la oposición, que considera que el presidente debe dar explicaciones públicas y bajo juramento. En el PP creen que esta comparecencia puede marcar un antes y un después en el desarrollo del caso Koldo y en la imagen del Gobierno, especialmente en un momento en que la confianza institucional se encuentra en uno de sus niveles más bajos.

La sesión del 30 de octubre promete ser larga, tensa y altamente mediática. Sánchez dispondrá de un tiempo limitado para responder a las preguntas, que seguirán el formato establecido de 50 minutos por grupo parlamentario. Lo que ocurra en esa sala del Senado no solo pondrá a prueba su capacidad de defensa, sino también la fortaleza política de un Gobierno que, cada vez más, se enfrenta a la oposición no solo en el Congreso, sino también en el terreno judicial y mediático. @mundiario

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