El Rey pide un impulso científico ante un mundo poco cooperativo

Felipe VI advierte sobre la amenaza de una geopolítica que frena la cooperación científica y las vocaciones en España.
El Rey preside el acto solemne de apertura del Curso Universitario 2025/2026 en la Universidad de Valencia.
/ @CasaReal.
El Rey preside el acto solemne de apertura del Curso Universitario 2025/2026 en la Universidad de Valencia. / @CasaReal.

El Rey Felipe VI ha utilizado la entrega de los premios Rey Jaime I en Valencia para lanzar un mensaje claro: invertir en ciencia no es un lujo, sino una necesidad urgente en un contexto internacional cada vez más hostil. Ante investigadores y emprendedores que recibían uno de los galardones más prestigiosos de España, el monarca advirtió que la coyuntura geopolítica actual “poco proclive al intercambio y la cooperación científica” podría desalentar vocaciones y minar los apoyos a la investigación, un llamado de atención que resonó con fuerza en una sociedad que aún debate la prioridad que se otorga al conocimiento frente a otros sectores.

El acto, que reunió a los siete premiados de este año, puso sobre la mesa un problema estructural: España sigue invirtiendo en I+D+i a niveles equivalentes a la media europea de hace cuatro décadas, a pesar de los avances recientes. María Jesús Vicent Docón, premiada en Nuevas Tecnologías y portavoz de los galardonados, resumió el sentir general al afirmar que invertir en ciencia “no es un lujo sino una necesidad para construir una sociedad próspera e inclusiva”. Sus palabras, cargadas de emoción y urgencia, recordaron que detrás de cada avance científico hay personas que arriesgan su carrera y su futuro por el bien común.

El contexto no es trivial. La actual dinámica internacional, marcada por tensiones entre grandes potencias y políticas menos abiertas al intercambio de conocimientos, amenaza con aislar a los investigadores españoles y europeos. Felipe VI subrayó la importancia de que la Unión Europea cierre la brecha de innovación frente a China y Estados Unidos, señalando que la ciencia no solo es una cuestión económica, sino también estratégica y geopolítica.

Más allá del escenario internacional, la advertencia del monarca adquiere un matiz profundamente local. En Valencia, los ecos de la dana de 2024 todavía persisten. Felipe VI dedicó parte de su discurso a reconocer a los damnificados y aplaudir la labor de la comunidad científica y cultural que participó en proyectos como ‘Salvem les fotos’, que restauró patrimonio emocional y material de miles de valencianos. En este contexto, la ciencia se muestra no solo como motor de innovación, sino como herramienta de resiliencia social.

La ciencia como inversión estratégica

Vicente Boluda, presidente de la Fundación Premios Rey Jaime I, enfatizó que la inversión en I+D+i debería alcanzar el 3% del PIB para 2030, el doble que en la actualidad. Su diagnóstico fue contundente: “Estamos realizando enormes esfuerzos, pero el resto de países también corren”. Esta afirmación desnuda una verdad incómoda: España necesita más que entusiasmo; necesita estrategias coherentes y coordinación institucional para no perder terreno en un mundo que ya no espera.

El mensaje de Felipe VI también interpela a la sociedad. La ciencia necesita confianza, apoyo y reconocimiento social. La voz de Vicent Docón resuena con fuerza cuando pide reducir barreras, simplificar procesos y facilitar trayectorias para investigadores y emprendedores. La advertencia es clara: sin un ecosistema que proteja y fomente el talento, la fuga de cerebros se convertirá en un problema estructural que ningún discurso podrá remediar. @mundiario

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