El respetable Partido Republicano al que Donald Trump está dinamitando

Logo del Partido Republicano.
Logo del Partido Republicano.

Al viejo verde y magnate Trump le importan bien poco los valores republicanos, él solo ansía la victoria con tanta saña que millones de republicanos en EE UU le están dando la espalda con merecidas razones.

El respetable Partido Republicano al que Donald Trump está dinamitando

El próximo presidente de los Estados Unidos de América se elegirá entre dos figuras que no convencen masivamente a los votantes norteamericanos. Por un lado la demócrata Hillary Clinton carece del carisma suficiente y su discurso, en ciertos aspectos populista, no convence a los analistas, algunos de los cuales critican sus propuestas económicas duramente resaltando que las de Trump no son mucho mejores.

Como segunda opción está Donald Trump, quien ha secuestrado al Partido Republicano para usarlo a su antojo con el fin de convertirse en presidente de EE UU. Los delirios de grandeza del magnate ya son conocidos por todos pero él, quien en el pasado apostó por los demócratas financiando a Hillary Clinton para que ganase a Barack Obama, cosa que no logró, ahora se ha colado en las filas republicanas y está cerca de conseguir su objetivo, aunque los últimos acontecimientos le han restado levemente sus opciones.

El respetable Partido Republicano

El Partido Republicano se fundó en 1854, algunos años más tarde que el Demócrata, y su ideología se basa en el conservadurismo social y el liberalismo económico, es decir, apoyo a los valores tradicionales de familia, al concepto de moralidad pública, contrario a destruir cualquier tipo de vida humana y defensores de una mínima interferencia del Estado en la economía del país. Valores respetables como respetable es el Partido Republicano y los mejores presidentes que éste ha dado para los Estados Unidos como por ejemplo: Abraham Lincoln (presidente de 1861 a 1865) quien introdujo medidas que dieron como resultado la abolición de la esclavitud; Ulysses S. Grant (presidente de 1869 a 1877) quien se opuso claramente a la guerra entre EE UU y México; Chester Alan Arthur (presidente de 1881 a 1885) fue un gran defensor de la reforma del funcionariado y absolutamente contrario al clientelismo político; William McKinley (presidente de 1897 a 1901) promovió el pluralismo entre los grupos étnicos y apoyó la independencia de Cuba; Theodore Roosevelt (presidente de 1901 a 1909) es considerado por los historiadores como uno de los mejores presidentes de los Estados Unidos, promovió la conservación ambiental, promovió la terminación del Canal de Panamá y entre otras cosas negoció el fin de la Guerra Ruso-Japonesa por lo que fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose así en el primer estadounidense en ganar un premio Nobel; Dwight David Eisenhower (presidente de 1953 a 1961) amplió la Seguridad Social, puso en marcha el Sistema Interestatal de Autopistas, las agencias DARPA y NASA, estableció una sólida educación científica a través de la National Defense Education Act y alentó el uso pacífico de la energía nuclear gracias a la Atomic Energy Act.

Trump, lejos de Lincoln

Son solo ejemplos de algunos de los hechos más destacados, por positivos, realizados por presidentes republicanos en el seno de un partido, el Republicano, que ha albergado como demuestra la historia a grandes hombres políticos, economistas, amantes de la naturaleza, del desarrollo, de la igualdad… Hombres respetados con los que difícilmente comparar a Donald Trump. Un hombre que ha cargado contra mexicanos llamándoles violadores y asesinos, que ha dudado de la profesionalidad de un juez por su ascendencia mexicana, que se ha burlado de un reportero con discapacidad física, que ha expulsado de una rueda de prensa a un periodista hispano, a los veteranos de guerra les ha bociferado que no les debe ningún respeto, a los musulmanes les ha responsabilizado de una matanza y pedido un registro para saber quienes son y que hacen todos los que viven en EE UU, que ha criticado a las mujeres: a una periodista diciéndola que debía estar menstruando por su actitud incisiva, a otra mujer, la ex Miss Universo Alicia Machado, a la que en el pasado llamó “Miss Cerdita” por su sobrepeso y lo último, que todos ya conocen, alardeando de que por ser famoso y rico puede hacer lo que quiera con cualquier mujer, incluso “agarrarlas de la vagina”. 

Es extremadamente difícil imaginar a alguien como Trump, un viejo verde, dirigiendo a la mayor potencia mundial y ocupando la lista de presidentes republicanos. Un Partido al que está dinamitando desde dentro porque bien poco le importan los valores republicanos, Trump solo aspira el poder con tanta saña como en su día lo quiso Hitler. Quiere ganar a costa de todos pero sus últimas palabras referidas hacia las mujeres, quienes representan un 53% del electorado estadounidense, ha abierto los ojos al Partido Republicano quien, al menos los pesos más pesados como Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, han retirado su apoyo. Y es que hay que recordar que el 8 de noviembre no solo se realizan elecciones presidenciales sino también legislativas y se renovarán los miembros de las dos cámaras del Parlamento (Congreso y Senado). Ryan informó al partido el lunes 10 de octubre de su decisión de no hacer campaña por Trump en las próximas semanas para centrar sus esfuerzos en los comicios legislativos, esperando conservar la mayoría republicana en las dos cámaras del Parlamento estadounidense.

Es díficil comprender y compartir las razones del apoyo de cierto sector del electorado a Trump, a no ser que sea solo por el hecho de no apoyar a una candidatura demócrata. De ser así mejor harían quedándose en casa el próximo 8 de noviembre antes que votar por un hombre que insulta a grupos étnicos, insulta a mujeres hasta el punto de vejarlas, que se ha declarado en bancarrota en cuatro ocasiones, que mantiene a la población en la oscuridad en cuanto a su declaración de impuestos y que por ser sucintos: es un viejo verde al que nadie metería en su casa o dejaría cerca de sus hijas.

 

El respetable Partido Republicano al que Donald Trump está dinamitando
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