La pugna entre Junts y ERC amenaza la estabilidad de la mayoría parlamentaria de Sánchez

La frágil alianza que sustenta al Gobierno de Pedro Sánchez se enfrenta a una crisis de equilibrio debido al choque entre Junts y ERC, dos socios clave que se han distanciado profundamente.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / www.lamoncloa.gob.es.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / www.lamoncloa.gob.es.

La coalición que sostiene al presidente Pedro Sánchez se encuentra al borde de una ruptura política, con la mayoría parlamentaria tambaleándose tras una sesión tensa en la Comisión de Hacienda. La profunda división entre Junts per Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), aliados clave en la investidura, ha evidenciado un enfrentamiento que amenaza con paralizar iniciativas legislativas cruciales y debilitar aún más al Gobierno en el tramo inicial de la legislatura.

En el centro del conflicto está la política fiscal, un tema que ha sacado a la luz las diferencias ideológicas de los socios parlamentarios. Junts, con una postura más liberal, ha presionado para evitar la prórroga del impuesto extraordinario a las grandes energéticas, alegando que perjudica las inversiones en descarbonización, especialmente en Cataluña. Por otro lado, ERC ha defendido mantener y fortalecer este impuesto como parte de una agenda progresista, llevando la disputa hasta el límite de lo que el Ejecutivo podía negociar.

Un equilibrio precario

La negociación, liderada por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, buscaba evitar un colapso legislativo que podría haber costado al país hasta 7.200 millones de euros del quinto desembolso de fondos europeos. Para satisfacer a ambas partes, el Gobierno optó por un controvertido doble acuerdo. Con ERC, Bildu y el BNG, se comprometió a impulsar un decreto para prorrogar el impuesto a las grandes energéticas; mientras que, con Junts, emitió un comunicado asegurando que no gravaría a las empresas energéticas que inviertan en sostenibilidad. Este doble discurso no solo generó críticas de incoherencia, sino que avivó las tensiones entre los socios.

ERC, que jugó un papel decisivo en la investidura de Sánchez, ha endurecido su postura tras perder la Generalitat en favor del PSC. Su voto ahora responde más a criterios ideológicos que a pactos negociados, complicando los acuerdos. La formación republicana no solo busca reafirmar su influencia en Madrid, sino también marcar distancias frente a Junts, con quien mantiene una rivalidad creciente tras años de colaboración durante el procés independentista.

Por su parte, Junts ha sabido capitalizar su papel de bisagra en la mayoría parlamentaria. Con solo siete escaños, ha logrado influir de manera significativa en la agenda fiscal del Gobierno, reivindicando el éxito de haber frenado el impuesto extraordinario a las energéticas. Sin embargo, su capacidad para inclinar la balanza hacia posturas más liberales ha generado malestar entre los socios de izquierda, que consideran que este giro contradice el carácter progresista de la coalición liderada por Sánchez.

Un horizonte complicado para los Presupuestos

La dificultad para mantener el equilibrio entre estos actores pone en duda la viabilidad de los próximos Presupuestos Generales del Estado. Sin la Generalitat como herramienta de negociación, ERC se ha distanciado de su rol habitual de mediador en asuntos económicos, mientras que Junts ha endurecido su discurso para consolidar su posición como oposición interna al independentismo moderado.

Grupos como Bildu han actuado como mediadores en las negociaciones, proponiendo soluciones como la prórroga del impuesto a las energéticas mediante un real decreto. Sin embargo, esta medida, aunque aceptada finalmente por el Ejecutivo, podría ser interpretada por Junts como una traición, complicando futuras negociaciones.

El desafío para Sánchez

La gestión de esta crisis interna representa un reto mayúsculo para Pedro Sánchez, cuya capacidad para mantener cohesionada su mayoría parlamentaria será clave en los próximos meses. La percepción de un Gobierno que cede ante las demandas de Junts ha generado tensiones con sus socios más progresistas, que exigen un retorno al eje izquierdista que marcó las dos legislaturas anteriores.

El enfrentamiento entre Junts y ERC, sumado a la fragmentación interna de otros actores como Sumar y Podemos, augura un camino lleno de obstáculos para la agenda legislativa del Gobierno. Aunque por ahora ningún grupo parece dispuesto a tumbar la legislatura, las fisuras en la mayoría auguran un mandato cada vez más complejo y con un margen de maniobra extremadamente limitado. @mundiario

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