El PSOE impulsa la comisión de la dana con el compromiso de Sánchez de declarar

Tras meses de bloqueo político, la comisión que investiga la dana avanza con la confirmación de la comparecencia de Pedro Sánchez. El Congreso busca esclarecer la gestión de una catástrofe que dejó más de 200 víctimas y abrió un debate sobre la preparación ante emergencias climáticas.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / La Moncloa
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / La Moncloa

Han pasado casi doce meses desde que la dana golpeó con furia la Comunidad Valenciana, dejando un rastro de destrucción y más de doscientas víctimas mortales. Aquel episodio, que muchos aún recuerdan con la angustia de quien vio su casa desaparecer bajo el agua, fue más que una tragedia meteorológica: fue un espejo que devolvió la imagen de un país poco preparado para afrontar los efectos de un clima cada vez más extremo.

Ahora, la política intenta hacer su propia reconstrucción. PSOE y Sumar han acordado reactivar la comisión parlamentaria que analizará la gestión de aquella emergencia, con un compromiso clave: el presidente Pedro Sánchez comparecerá, aunque solo en la fase final, centrada en la reconstrucción. Es un gesto de apertura, pero también un movimiento calculado. Durante meses, la falta de consenso sobre si debía o no acudir Sánchez bloqueó el trabajo del Congreso y tensó la relación entre los socios de Gobierno y formaciones afines como Compromís o Podemos.

El desbloqueo, por tanto, no es un detalle menor. Supone reconocer que la rendición de cuentas no puede ser selectiva y que la ciudadanía, tras una tragedia de tal magnitud, merece claridad sin excusas ni dilaciones.

El agua divide más que la tierra

La dana no solo arrasó carreteras y viviendas; también erosionó puentes políticos. Lo que comenzó como una diferencia de enfoque —quién debía comparecer y cuándo— derivó en rupturas dentro de alianzas parlamentarias. La diputada de Compromís, Àgueda Micó, abandonó el grupo de Sumar precisamente por el veto inicial a Sánchez. Esa grieta no fue anecdótica: reflejó la fragilidad de un bloque que, aun compartiendo valores, gestiona mal las tensiones internas cuando se trata de asumir responsabilidades.

La política española, demasiado acostumbrada a las estrategias de imagen, olvida a veces que la transparencia no es debilidad sino fortaleza. La comparecencia de Sánchez, aunque acotada a la reconstrucción, debería ser entendida no como un gesto de concesión, sino como una oportunidad de pedagogía democrática. El país necesita ver a sus líderes explicar qué se hizo, qué falló y qué se piensa hacer para que no vuelva a ocurrir. Porque si el clima se desboca, no puede hacerlo también la política.

Reconstruir más que muros

El objetivo de esta comisión no debería ser únicamente repartir culpas, sino aprender. Si la investigación se limita a un desfile de nombres y reproches, habrá fracasado antes de empezar. Las víctimas no necesitan titulares, necesitan garantías de que las promesas de “reconstrucción” no se diluirán con el paso del tiempo.

España, como buena parte de Europa, se enfrenta a un desafío estructural: adaptar sus infraestructuras y sistemas de emergencia a una nueva realidad climática. Eso requiere inversión, coordinación institucional y, sobre todo, voluntad política sostenida. La dana fue un aviso brutal, y convertirlo en lección es una responsabilidad colectiva.

Que Pedro Sánchez cierre las comparecencias puede ser simbólico, pero lo realmente transformador será si su intervención se traduce en políticas que preparen mejor al país para el futuro. Porque los temporales pasarán, pero sus consecuencias seguirán marcando la vida de quienes lo perdieron todo. Y la verdadera reconstrucción empieza cuando el agua se retira y queda al descubierto lo que la política decidió ignorar. @mundiario

Comentarios