PSdeG-PSOE: Siete tareas que tiene por delante su secretario general

José Ramón Gómez Besteiro, secretario general del PSdeG - PSOE.
José Ramón Gómez Besteiro, secretario general del PSdeG - PSOE.

Los principios fundacionales e ideológicos del socialismo, tan olvidados y dejados de lado en muchísimas ocasiones, sirven para eso, para evitar dudas y confusiones innecesarias.

PSdeG-PSOE: Siete tareas que tiene por delante su secretario general

Cual Hércules cumpliendo con su penitencia, al recién elegido líder del socialismo gallego también le toca pasar una serie de trabajos si quiere alcanzar su redención y la de su partido.

1.- Coser el partido.- Su primera prueba es probablemente la más estratégica de todas, ya que de su resultado dependerá el desarrollo de las siguientes. No es ningún secreto la división existente entre varios sectores del PSdeG. Incluso entre el propio grupo de personas que apoyaron al presidente lucense como candidato a la secretaría xeral gallega. Y Besteiro debe ser generoso y actuar con mano izquierda, cierto. Pero también debe hacer valer su mandato y decir “hasta aquí!”. Debe ser inteligente y buscar el acercamiento de todos los bandos mostrándoles sus puntos en común, y haciéndoles ver que lo que les une es mucho más grande que lo que los separa.

2.- Eliminar los localismos.- Besteiro debe dar a todos los militantes idéntico peso dentro del partido, aunque haya a quienes no les guste esto. No puede seguir permitiendo que un partido de ámbito regional esté dividido internamente en intereses locales o de áreas metropolitanas. Debe poner fin a expresiones típicas como “y de Ferrol quién va?” o “de Pontevedra a quién metemos?”.

Al igual que el Parlamento de Galicia no es una cámara de representación comarcal, sino ciudadana; por lo tanto la cúpula del Partido Socialista de Galicia no puede ser un órgano de representación metropolitana, sino militante. Los mejores y más adecuados, independientemente de donde procedan, son los que deben de formar parte. Es necesario concienciar a la militancia de este partido de que alguien de Allariz debe representar de igual manera a Allariz y a A Coruña; y alguien de A Coruña debe sentirse igual de representado por un compañero de Allariz que por otro de su propia agrupación local.

3.- Acabar con las cuotas de poder.- Besteiro goza de lo que ningún líder político del socialismo gallego ha gozado hasta ahora: el apoyo electoral democrático y directo de la mayoría de la militancia de su partido. Y esto es suficiente, o debería serlo, para no sentirse condicionado por “baronías” ni por “aparatos de poder”. Y debe ser valiente y responder claramente con un “salga por esa puerta” a todos quienes le pregunten eso de “qué hay de lo mío?”. Las elecciones primarias, y la democracia directa son muy temidas por los “aparatos” de los partidos, precisamente porque es un poder que no pueden llegar a controlar. Y temen que un día salga un líder valiente que se deba exclusivamente a sus militantes e ideológicamente a los principios fundamentales de su partido, con la consecuente pérdida de poder para aquellos que quieren controlarlo todo, y ejercer su influencia sobre el partido y sus ideales según su particular conveniencia. Esa, y no otra -qué no os engañen con excusas baratas como “la gente aún no está preparada” o similares palabrerías!- es la única razón por la cual a los grandes partidos les cuesta dar ese paso de apertura interna democrática que la sociedad y el presente histórico les requiere.

4.- Renovar el partido.- Que es necesaria una renovación generacional en el seno del Partido Socialista tampoco es ningún secreto. Por pura “sanidad democrática”, es necesario retirar de la primera fila a personas que llevan treinta años viviendo de la política. Resulta contradictorio, por ejemplo, presentarse como un partido renovado y que suene como nuevo portavoz parlamentario alguien que desde los años 80 no ha conocido otro tipo de vida política que la primera fila del PSOE. Y con ello no me refiero ni mucho menos a lo que despectivamente se conoce como “apartar a los viejos”, no. Es una cuestión de edad, sí, pero más de “edad política” que de “edad biológica”. Besteiro debe hacer entender a personas que ya llevan treinta años en primera fila, que ya no es su momento, ya no es su presente. La situación ha cambiado, las cosas han cambiado, el país ha cambiado y nos exige cambios. Pero también debe convencer a esas personas de que pueden resultar, en el momento presente, mucho más útiles aportando sus conocimientos en una segunda fila a caras jóvenes que sí viven su momento, y que entienden y pueden hacer frente a la época actual mejor que los anteriores, ya que se han criado en ella.

5.- Presentar una alternativa distinta y real.- El partido tiene que reinventarse. Y a Besteiro le toca reinventarlo. No puede seguir con los discursos y formas de los últimos años, por la sencilla razón de que eso no le da buen resultado. Necesita adecuarse a los tiempos. Es preciso que Besteiro haga ver al PSdeG-PSOE que aún sigue siendo el principal partido de la oposición gallega. Y que tiene que creérselo. Y pensar que otra política es posible. Y que puede hacer propuestas políticas renovadoras, progresistas y revolucionarias en pro del bienestar de Galicia. Como por ejemplo una valiente ley de suelo en condiciones que ayude a evitar la lacra anual de los incendios provocados. Es cierto que Galicia aún tiene una población altamente envejecida, sí. Pero Galicia ya no es la de la “generación Fraga”. Otra generación nueva está comenzando a florecer. Las últimas elecciones las volvió a ganar la derecha, cierto, pero su aumento de diputados puede dar lugar a una engañosa lectura de los resultados. Y nada más lejos de la realidad, porque la caprichosa Ley D'Hondt fue la que provocó, al haber menos participación, que el Partido Popular aumentase su presencia en el Parlamento aún perdiendo ciento treinta mil votos con respecto a las elecciones anteriores. El PP perdió votos, perdió apoyos, ya no arrasa ni mucho menos! El problema es que la izquierda, y su principal partido, el PSdeG-PSOE, no estuvo a la altura.

6.- Evitar que las instituciones sirvan de “hogar del político jubilado”.- Con vistas a las elecciones europeas de 2014, Besteiro debe evitar caer en un error muy común de nuestra política: el de “mandar a Europa a gente que aquí ya no tiene nada que hacer”. Cuestión que todos los partidos realizaron en algún momento desde el inicio de la participación española en las instituciones europeas, y que se fue acentuando y agravando con el tiempo. Hoy más que nunca esta medida tiene especial interés, dado que “gracias a la crisis” entre otras cosas hemos comprobado como nos afectan las decisiones que se toman en el seno de la Unión Europea, y su tremendo grado de importancia para nuestro día a día. Decisiones que hasta hace unos años, la mayoría de la ciudadanía ni conocían ni se molestaban en conocer, porque en la época de la “burbuja” vivíamos bien, pero ahora... ahora afortunadamente mucha gente se ha molestado en averiguar qué le está haciendo tanto daño. Ahora sí que nos importan esas decisiones y lo que se habla en Europa. Por esta razón, en donde ahora sabemos que es donde se deciden las cosas realmente importantes, es más vital aún la presencia no de políticos que usan Bruselas y Estrasburgo como salvaguarda para lo que les queda de carrera, sino de políticos jóvenes, preparados, frescos, que conozcan mejor que nadie la realidad de la calle, y que sean capaces sin ningún tipo de ataduras -como seguramente iban a tener los políticos del otro tipo- de exigirles a las instituciones europeas las medidas que consideren oportunas para procurar el bienestar de la sociedad con la que están familiarizados.

7.- Recuperar los ideales del socialismo.- Y hacer que la gente vuelva a creer en una idea que hoy resulta más necesaria que nunca.- Es cierto que el nuevo secretario xeral no comenzó con muy buen pie debido a las declaraciones que realizó recientemente sobre la sanidad pública. Y también es muy cierto y notorio que tanto en corrillos como en redes sociales, gran parte de su militancia se le echó encima mostrando su desacuerdo ante tales declaraciones. Eso le habrá servido a Besteiro para comprobar que tiene entre manos un partido vivo. Pero también, por su confusión, le habrá servido para comprobar que tiene entre manos un partido actualmente flojo y dudoso en cuanto a su contenido ideológico. Pues bien, la solución es bien sencilla: tan solo tiene que seguir los principios fundacionales del socialismo y de su partido. Nada más. Es tan sencillo como que: “unos crearon los principios, y yo no tengo más que hacer que seguirlos y mantener ese legado.” Los principios fundacionales e ideológicos, tan olvidados y dejados de lado en muchísimas ocasiones, sirven para eso, para evitar dudas y confusiones innecesarias. Y si sigue esos principios, llegará a la conclusión de que cuando le pregunten por ejemplo sobre el tema de la sanidad, no habrá lugar a duda posible: Sanidad Pública, Pública, y solamente Pública.

 

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