Estas Pascuas, resulta que yo tampoco pienso consumir productos catalanes…

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El ministro Prometeo Soria devolviendo la luz a los mortales, según Heinrich Fueger.

Ni andaluces, ni manchegos, ni riojanos, ni gallegos. Ni siquiera de Belén, que mi portal viene con bombillita. Tengo que ahorrar para el impuesto revolucionario del Al Qaeda del kilovatio.

 

Estas Pascuas, resulta que yo tampoco pienso consumir productos catalanes…

… Ni andaluces, ni manchegos, ni riojanos, ni gallegos.

Ni siquiera de Belén, que mi portal viene con bombillita.

Tengo que ahorrar para el impuesto revolucionario

del Al Qaeda del kilovatio.

 

Ese es el verdadero Eje del Mal, el de los corsarios eléctricos que dejan a las familias listas para pasar la Nochebuena en un pesebre, calentándose con el aliento de la mula y el buey porque no hay cómo enchufar una estufa. Esos son, con siglas y apellidos, los Herodes de esta España de Santos Inocentes.

Pero no voy a ir por la mitología judeocristiana, que ya tiene bastantes propagandistas en el consejo de ministros sobarrosarios que nos ha tocado. Miren que lo avisó el Gallardón viejo: "Si ustedes creen que yo soy conservador, esperen a ver a mi hijo". Pues ya lo estamos viendo, ya. Pero eso me lo dejo para otro día. Hoy les vengo a hablar de Zeus y Prometeo.

Zeus era el rey del Olimpo, el Júpiter romano, padre de los dioses y, en lo que nos atañe, dios del rayo, ese mismo que acompaña a las señales de peligro por electrocución. Ahora lo van a traer también las facturas, a ver quién tiene los santos suspensorios de tocarlas con estos deditos mortales que se han de comer los gusanos si no se los come antes una helada.

Prometeo fue un titán, un dios anterior a Zeus. A los titanes los vencieron Júpiter y sus hermanos en una guerra, la Titanomaquia, pero Prometeo fue indultado. Era fuerte, generoso y astuto. Modeló con barro a los primeros hombres y, para que crecieran fuertes y sanos, urdió una treta. La primera vez que sacrificó un buey a los dioses del Olimpo, escondió la carne en la panza de la res y la tapó con el pellejo. Luego tomó los huesos y los cubrió de apetitosa grasa. "¡A ver, Zeus!, ¿qué parte quieres?", preguntó el titán. Y el soberbio padre olímpico escogió la grasienta, claro, creyendo que debajo estaba lo magro. Menudo chasco cuando se encontró el esqueleto. Ese mismo día, en aquel mismo instante, Prometeo trajo a los hombres el Estado del Bienestar. Por aquella jugarreta, Zeus nos quitó el fuego. Pero Prometeo se coló por la puerta de la cocina del Olimpo y se trajo un ascua a la Tierra. Aquel día, en ese instante, el titán nos devolvió el consumo eléctrico a precios civilizados, que es el que, por ejemplo, tienen en la nevada Suiza. ¿Lo van pillando? Pues suéltenlo que tengo que seguir. Porque ahora viene lo mejor de esta historia…

A ver, ¿qué va a pasar el año que viene? Pues que tenemos elecciones europeas y una larguísima precampaña. Llámenme friqui de las teorías conspiratorias, pero la subida del once por ciento en la factura de la luz me huele a chamusquina de corto circuito. Esto tiene pinta de chalaneo entre el ministro gemelo de Aznar y Los Chispas del oligopolio eléctrico. El cuento es así: "Mira, ministro, acojonamos a la peña con un once, tú nos miras con cara de 'a que os nacionalizo', nos reímos por lo bajini, hacemos que nos achantamos y, oye, ni pa'ti ni pa'mí. Un cinco de subida, nosotros nos seguimos forrando y tú quedas como el bueno de la película". Y el bueno de la película era Prometeo, que se enfrentó al Zeus del rayo eléctrico y nos trajo el fuego para cocinar el bacalao con coliflor de la cena de Nochebuena.

¿Saben ustedes cómo terminó Prometeo? Zeus, harto de quedar como un panoli, lo encadenó a una roca del Cáucaso para que un águila le comiera el hígado todos los días. ¿Y saben cómo va a acabar el ministro 'Prometeo' Soria? Claro que lo saben; y yo también. Ya le están preparando González y Aznar un enchufe trifásico en el consejo de administración de una eléctrica, la moderna Isla de la Tortuga del filibusterismo energético.

¿Se dan cuenta de que, tal y como les anuncié, todo está en los mitos?

 

Estas Pascuas, resulta que yo tampoco pienso consumir productos catalanes…
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