España es un país atípico, de dirigentes atípicos, que permiten subastas atípicas

 José Ignacio Sánchez Galán.
José Ignacio Sánchez Galán, entre el 2011 y el 2012, se embolsó más de 15 millones de euros por los impagables servicios prestados a Iberdrola. /RTVE

Los 5 jinetes del apocalipsis eléctrico español, desde 2007 a 2013, han subido atípicamente el precio de la luz en un 80% ¡Y todavía siguen llorando por su atípico “déficit tarifario”!

España es un país atípico, de dirigentes atípicos, que permiten subastas atípicas

Ahí los tenéis, Borja Prado, José Ignacio Sánchez Galán, Salvador Gabarró, Miguel Antoñanzas, Manuel Menendez, los cinco jinetes del apocalipsis eléctrico español, miradles, recién salidos de una ejemplar subasta de solidaridad y de amor al prójimo en estos tiempos del cólera social y económico. Han vuelto a coger la luz nuestra de cada noche, que viene siendo el equivalente al pan nuestro de cada día, y han decidido dárnosla hoy y mañana y todos los días del primer trimestre de 2014, a cambio de una módica subida del 11%. El problema es que sube sobre subido, jode sobre jodido y se extiende por la geografía española la sensación de que, con esos tipos sin ningún escrúpulo y esos gobernantes tan “escrupulosos” con ellos, nunca dejará de llover sobre mojado.

Ahí los tienes, báilalos, intentando manejar a su antojo la Ley de Dependencia de los interruptores, de los hornillos, de los calentadores, de las estufas, en millones de ¡exhogares, dulces exhogares! de esos que han ido desanimando a la anónima gente corriente, the ordinary people, a volver a sus casas de los horrores. Porque una casa sin luz es un infierno/la nevera de una familia congelada/una despensa de sueños en conserva/la tierra prometida de la nada ¿Me oyes, Mariano? Y le envenenan a uno los hijos de su madre que van llenado la geografía española de huérfanos de la luz e hijos de la sombra. Y se acuerda, lo confieso, de la pobre señora madre del ministro Soria, cuyo amado hijo, con eso del peaje eléctrico, el pago solapado del déficit y la cosa, ha desarrollado la asombrosa memoria de los peces con coche oficial y con cartera.

El día que quisieron dejar a España a dos velas

Éramos pocos, y han estado a punto de dejar a España a dos velas, y nunca mejor dicho. La España parada, pobre, jubilada, endeudada, desahuciada, cuyo problema ya no es llegar a fin de mes, sino empezarlo. La España que ya no acude a los supermercados a intentar llevarse la cesta de la compra medio llena, sino medio vacía. La que ha dejado de hurgar en vano en los bolsillos y ha empezado a hurgar en los contenedores. Tu pueblo y el mío, ¡oh, los españoles!, cuyo comedor de casa se ha trasladado al exilio de los comedores sociales. La hermosa gente anónima, invisible desde las ventanas de la 18 Moncloas, que regurgita su pan para depositarlo en las irracionales e indefensas bocas de sus hijos. A esa España que vive por los pelos, con estómagos vacíos, sin que entren euros por la puerta mientras intentan que el amor no huya por la ventana, y todo a media luz, siempre en penumbra, alrededor de una bombilla solitaria y a merced de un contador que registra la codicia humana, han intentado arañarle un 11% de su nada, que es su todo, las miserables compañías comercializadoras de eso que llaman, cínicamente, el Último Recurso eléctrico.

Anatomía de 5 antropófagos energéticos

Ahí los tienes, míralos, esos prepotentes dioses Saturno de Endesa, de Iberdrola, de Gas Natural, de E. ON, de HC Naturgas, como tenebrosos modelos de pinturas negras de Goya, que han intentado y seguirán intentado practicar la antropofagia energética con millones de seres humanos a los que apenas les queda un gramo de energía física y psíquica. Es, precisamente, el gramo que aún les permite levantar la tapa de los contenedores de basura, tras haberse resignado a no poder levantar la tapa de una humilde olla de garbanzos. Es el residuo de energía que han intentado robarle a cientos de miles de ecce homos, en sus cientos de miles de Calvarios, en una repugnante subasta eléctrica nocturna y alevosa.

Os presento, pues, a cinco ilustres hombres sin piedad, un abogado, un doctor en ciencias económicas, un ingeniero de caminos y dos ingenieros industriales, a los que me daría vergüenza llamarles padre, dicho sea sin ánimo de ofender a sus amados hijos. Doctores Honoris Causa, sueperhéroes del Ibex 35, fácticas mentes prodigiosas, temidas por gobernantes y gobernados, que se han especializado en estrujar a los económicamente débiles para beneficiar a accionistas e inversores económicamente fuertes. “Robín Hoods” en las antípodas  del legendario bosque de Serwood, diseñando emboscadas a una inmensidad de pobres para repartir dividendos entre unos cuantos ricos.  Llamadlo demagogia, si queréis, para poder conciliar el sueño esta noche, ¡tantas noches!, con over booking de seres humanos con techo desvelados por la angustia, o prójimos sin él, resignados ya a vivir durmiendo bajo la lluvia o las estrellas al capricho intermitente de borrascas y anticiclones. Lo cierto es que se palpa la pobreza por todos los puntos cardinales del paisaje ¡Abre los ojos! La cruda realidad es que entre cinco depredadores energéticos, un gobierno acojonado y una oposición que reacciona siempre con efectos retardados, ha faltado el canto de un Euro para que muchos hogares viviesen, todavía puedan vivir, el más crudo invierno de su acumulado y acumulable descontento.

El hallazgo de las subastas atípicas con efectos retroactivos

Tan sólo hace 72 horas, éramos un pueblo noquedado por el golpe bajo de la subasta eléctrica. Millones de ciudadanos que acababan de besar la lona y escuchaban la cuenta fatal que los iba a dejar fuera de combate en 2014. Hasta que por una vez, en una excepción que ha confirmado una regla, nos ha salvado la campana muda de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Ahora resulta que la CNMC, esa institución que se ha pasado años haciendo de florero, tenía potestad para invalidar los sucesivos “golpes de Estado” a nuestros contadores. Ahora empezamos a comprender que Dios le ha dado pan a quien no tenía dientes, CNMCs a quien no tenía huevos, armas institucionales a gobiernos de Zapatero, de Rajoy, demasiado cobardes para defendernos de los terroristas eléctricos o demasiado cómplices del siniestro cártel energético.

El hallazgo de las “subastas atípicas”, es que tiene tela, oye. Por una parte nos ha inyectado un subidón directamente en vena, pero, por otra, nos deja sumidos en una depresión con efectos retroactivos. ¿Para quién han gobernado, para quién gobiernan los elegidos del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, eh? ¿Para quién gobernó ZP? ¿Para quién ha estado gobernando Rajoy? Porque esa es la cuestión, en un país donde se rescata a la Banca y se deja naufragar a las personas, donde cinco lobos energéticos pueden acorralar a decenas de millones de corderos, donde Hacienda somos todos menos unos cuantos, donde la Justicia es para todos igual hasta que sentencia a sentencia acaba demostrándose todo lo contrario. La subasta atípica, ese as que se ha sacado de la manga otro gobierno tramposo, no sólo impide que suba la luz, sino que arroja chorros de luz, más luz, sobre este viejo asunto llamado España que nos traemos entre manos desde hace décadas: un país atípico, con gobiernos, oposiciones, banqueros, jueces, fiscales, tesoreros, empresarios, sindicalistas, oligarcas, gurús mediáticos atípicos, rodeados por todas partes de pueblo atípico encerrado con el juguete roto de una atípica democracia que amenaza con mantenerse de okupa en la historia por los siglos de las siglas.

Nota.- Como lo cortés no quita lo valiente, propongo a Prado, Gabarró, Antoñanzas, Menendez y Sánchez Galán para Premio Nobel de Física compartido. Juntos y revueltos, han despejado la incógnita de la Ley de la Conservación de la Energía. Sabíamos que ni se creaba ni se destruía, aceptábamos que sólo se transformaba, pero quedaba alguna duda sobre en qué se transformaba, en el cómo y en el para qué. Ahora ya sabemos que se transforma en una salvaje subida de precios, a través de una torticera subasta atípica y para engordar la cuenta de resultados de las insaciables compañías eléctricas y los codiciosos bolsillos de sus Presidentes. José Ignacio Sánchez Galán, por ejemplo, entre el 2011 y el 2012,  se embolsó más de 15 millones de euros por los impagables servicios prestados a Iberdrola ¡Hay que echarle huevos…!

 

España es un país atípico, de dirigentes atípicos, que permiten subastas atípicas
Comentarios