Otra vez España se pliega ante Inglaterra para beneficiar a Gibraltar

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Pese a las exigencias británicas el ministro de Exteriores, Albarés, espera que la UE apruebe antes de enero las cesiones a la colonia
Otra vez España se pliega ante Inglaterra para beneficiar a Gibraltar

El pasado 29 de noviembre de 2021 se anunció que la Comisión Europea preparaba un borrador de Tratado sobre Gibraltar, entre la UE y el Reino Unido, de acuerdo, teóricamente, con las directrices conocidas. Los acuerdos definitivos deberían concretarse estos días en Bruselas. Los expertos no confían en un próximo desenlace, dada la postura británica pese las cesiones que le otorgaría la Unión Europea a su colonia. Quieren más. Las últimas noticias al respecto indicaban que, a estas alturas, las posturas siguen distanciadas y sobre todo, el equívoco papel del Reino de España como territorio de la UE frontera con la colonia. Además de la propia ministra de Exteriores Liz Truss, la carta de la secretaria de estado para Europa, Wendy Morton, dejaba muy claras las grandes diferencias que mantiene el Reino Unido respecto a las condiciones que propone la Unión Europea en su mandato. La mayoría de estas diferencias, expresadas en la carta de Wendy Morton aluden a cuestiones de visados, asilo o permisos de residencia y cuyo acuerdo tiene poco margen de maniobra, ya que se trata del cumplimiento de las normas y reglamentos europeos necesarios para conseguir la eliminación de la histórica Verja de Gibraltar.

En ese sentido, pleno de optimismo, el ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, de acuerdo con su colega británica Liz Truss, acaba de manifestar que esperan que el acuerdo que actualmente negocia la UE con Reino Unido sobre Gibraltar esté concluido cuanto antes, a ser posible antes de final de año. Tan optimistas afirmaciones tuvieron como marco los pasillos de la cumbre ministerial de la OTAN en Riga (Letonia) donde el citado acuerdo, que se sustentará en el preacuerdo entre Londres y Madrid del 31 de diciembre pasado, ha sido uno de los temas tratados. Albarés expresó su optimismo en su cuenta de Twiter la víspera del comienzo de la tercera ronda de negociación entre la UE y Reino Unido en Bruselas.

Albarés dice que España cumplirá sus compromisos y que la verja será derribada del lado español. Como se recordará el Reino Unido y Picardo consideran un ataque a su soberanía que España vigilara la frontera de Gibraltar, ya que “la propuesta de Bruselas socavaba la soberanía de Reino Unido sobre Gibraltar y no podía ser la base para negociar”.  Ahora, el Brexit es una bendición para que la colonia mejores su estatus como paraíso fiscal, los llanitos adquieran propiedades (y se ahorren el pago de impuestos mediante las cesiones de España en cuanto a los días que teóricamente viven del otro lado de la verja). El peñón va a consolidar su sistema fiscal peculiar, con meros retoques aparente, con respecto a España, que la han convertido en el tercer enclave con mayor PIB per cápita del mundo tras Luxemburgo y Qatar. Resulta insólito que Gibraltar vaya a disfrutar de una situación todavía más ventajosa que cuando su metrópoli colonial estaba dentro de la UE y del Tratado de Schengen. Es evidente que se ha perdido la histórica oportunidad que la salida del Reino Unido de la Unión brindaba para avanzar en la postura española que todos los gobiernos de España mantuvieron históricamente hasta Zapatero y Sánchez.

Así desmintieron a la ministra Arancha González

A las pocas horas de aquel 31 de diciembre de 2020, en que muy ufana la entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya, proclamara el acuerdo del Gobierno de España con el Reino Unido, para que la colonia de Gibraltar permaneciera con todas las ventajas dentro del espacio de Schengen, el premiar gibraltareño Picardo, y su homólogo británico Dominic Raab la desmintieron. El Reino Unido no permitiría acto alguno que cuestionara su soberanía sobre la roca, incluido el espacio usurpado en el istmo, de modo que, aunque España derribara la verja de su lado (la primera la colocó Inglaterra en 1909 para cerrar el territorio ocupado al margen del Tratado de Utrecht) ninguna autoridad española entraría en su territorio para controlar el tráfico de personas o mercancías en su puerto o aeropuerto. Y en ahí estamos. No serán nuestros aduaneros ni guardias civiles lo que asumen esa misión, sino funcionarios administrativos del Frontex. "Iniciamos una nueva etapa", escribió en Twitter el presidente del Gobierno español, el Pedro Sánchez, tras darse a conocer el resultado de las negociaciones "que nos permitirá eliminar barreras y avanzar hacia una zona de prosperidad", según dijo.

Según los datos de la propia “Hoja Informativa” del Gobierno de la colonia, hay 32.000 gibraltareños registrados. La población activa es de 29.995 habitantes, la mitad de los cuales cruza la frontera diariamente. 9.726 de los 15.275 viajeros diarios son españoles. Este dato es relevante, ya que sólo el 60 por ciento de los que entran a trabajar a Gibraltar desde la Línea son españoles. O sea, que no son 15.000 nacionales, como se dice para justificar las cesiones de España para su interés. En Gibraltar, como se ha escrito, hay más sociedades que habitantes y monos, y en la Roca entra tal cantidad de tabaco como si cada vecino estuviera fumando a lo largo de las 24 horas del día una cajetilla tras otra.

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Al retirar la verja, España acepta la soberanía británica sobre el terreno usurpado

El fraude fiscal, derivado de su especial régimen, que perjudica a la Hacienda española y el contrabando financian tradicionalmente un modo de vida que hace de la colonia el tercer lugar del mundo con mayor renta. Y la colonia coloniza a su vez el campo de Gibraltar. En el libro “Gibraltar, la segunda rendición”, del que son autores el ex ministro de Exteriores José Manuel García-Margallo y Fernando Egudazi, que fue secretario de Estado para la unión Europa, se plantea una cuestión esencial en la que se apoyan el gobierno de la colonia y los gobiernos que en España han cedido a sus pretensiones. Ambos autores se preguntan si el interés de los 10.000 españoles que entran a trabajar la colonia podría compararse con el Gibraltar causa al conjunto de la Hacienda y de la sociedad española, y si habría forma de atender el interés de estas personas sin medidas que perjudican al conjunto de los españoles.

Nuevas ventajas para Gibraltar

El Acuerdo Internacional sobre fiscalidad y protección de los intereses financieros entre España y Reino Unido sobre Gibraltar entró en vigor el 4 de marzo de 2021. Teóricamente se persigue la eliminación del fraude fiscal y los efectos perjudiciales derivados de las características del régimen fiscal de Gibraltar. Asimismo, establece reglas para resolver os conflictos de residencia fiscal de las personas físicas y así evitar la utilización de sociedades sujetas al régimen fiscal de Gibraltar por residentes fiscales en España o para la realización de actividades económicas en España. Pese a que se dijo por parte del Gobierno que eso no supone cambiar la posición sobre la reclamación de la soberanía, en la práctica mejora las posibilidades, entre otras cosas, de que los llanitos tengan casa en España, como ya sucede de manera progresiva, y se ahorren impuestos.

En este sentido, hay un aspecto especialmente llamativo, el hecho de que los gibraltareños con casa en España, donde residen buena parte del año, eludan, mediante diversas triquiñuelas ---como el que sus viviendas son propiedad no personal, sino de sociedades que residen en la colonia--- el pago de impuestos diversos, entre otros, el de circulación de vehículos, tanto en La Línea como en otros lugares del Campo de Algeciras y otros lugares de las provincias de Cádiz y Málaga principalmente. La expansión de facto de la colonia sobre España mediante adquisiciones de bienes raíces en el entorno de Gibraltar preocupó tanto a la II República que el Gobierno prohibió que los extranjeros pudieran adquirir fincas en dicha zona, medida especialmente orientada hacia los llanitos. Los habitantes de la colonia, adecuadamente asesorados, saben perfectamente manejar las lagunas fiscales que los benefician. Es considerado un residente fiscal quien viva en España más de 183 días por año y como los días no tienen que ser consecutivos para que cuenten como efectivos, los llanitos lo tienen fácil. Otro requisito sería tener intereses económicos en el país, lo que significa que realizar una actividad profesional en España, ya sea trabajando para una empresa o que trabajando por cuenta propia. Los ejecutivos de las empresas de juego online que viven y trabajan telemáticamente desde las urbanizaciones de lujo escapan por la falta de control.

Proyeccion sobre la roca de la imagen de isabel II y la bandera BritanicaLa imagen de Isabel II, proyectada sobre el Peñón de Gibraltar. Horizontal

La imagen de Isabel II, proyectada sobre el Peñón de Gibraltar. / Mundiario

En el año, 2012, el técnico de Administración Local Francisco Martín, elaboró un estudio sobre las evasiones fiscales de los gibraltareños con casa en España que fue publicada en medios especializados en temas fiscales, referidos especialmente a los impuestos municipales. Según dicho estudio, referido al año 2012, el 70% de los gibraltareños eran dueños de inmuebles en España, 20.000 de los que aproximadamente 15.000 corresponden a viviendas situadas en urbanizaciones repartidas en su mayoría entre La Línea de la Concepción y Sotogrande, según datos del Catastro. Cabe señalar que, como refleja un estudio al respecto, El 18,7% de las operaciones de compraventa de vivienda libre en España tienen como titular a una persona extranjera. Los más activos son los británicos, en proporción elevada dentro de ese conjunto, de ciudadanos de la colonia, que representan casi el 15 por ciento de las compras de vivienda en España.

La retirada de la verja

La retirada de la verja por la parte española no solamente tiene el aspecto simbólico de reconocer la soberanía británica sobre el espacio usurpado al margen del Tratado de Utrecht. Al desaparecer de facto la frontera, los habitantes de la colonia podrán incrementar, a su comodidad el uso del espacio y los servicios públicos de su entorno más inmediato extendiéndose todavía más hacia Sotogrande –donde el premiar Picardo tuvo una casa— y las zonas costeras de Cádiz y Málaga.

Con Zapatero se hizo una cesión vergonzosa a los llanitos, al reconocerlos como tercera voz en el contencioso entre España y la metrópoli de la que depende, como repetidamente han señalado las resoluciones de las Naciones Unidas para la descolonización de este territorio. Los habitantes del peñón son súbditos de Su Graciosa Majestad Británica. Las rendiciones de Zapatero les dieron estatuto jurídico en la mesa tripartita, lo que abría incluso el camino para que pudieran reclamar su autodeterminación. Todavía la vergonzosa foto del ministro Moratinos retratándose cerca de los monos en compañía del entonces premier de la roca.

A lo largo de los años, aprovechando las más diversas circunstancias, el Reino Unido se fue extendiendo a costa del llamado “territorio neutral”, o sea español, burlando la generosidad española, de modo que primero se apropió de un terreno al pie de la roca, donde se le permitió montar unos barracones durante una epidemia de peste, hasta seguir avanzando 850 metros sobre el istmo donde construiría el aeropuerto. Previamente, justificando, durante la invasión napoleónica, que los fuertes construidos para la defensa del campus, el gobernador del peñón destruyó los fuertes españoles de San Felipe y Santa Bárbara. Curiosamente, Inglaterra considera hostil la construcción de defensas por parte española y aprovechó para destruirlas, alegando que el ámbito de la defensa de la colonia comprendía el alcance de sus baterías, por lo que alguno de sus gobernadores propuso a su Gobierno “ocupar” para la protección de la roca la Línea y un radio de la bahía de Algeciras.

Ahora, las nuevas cesiones del Gobierno permitirán que el Reino Unido consolide como territorio propio de su propia soberanía el terreno llamado “neutral” usurpado. @mundiario 

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