La OTAN desplegará 700 soldados de refuerzo en Kosovo para rebajar las tensiones

Bruselas prepara un encuentro “urgente” entre Pristina y Belgrado para encontrar una manera de “desescalar las tensiones” en el norte de Kosovo tras los altercados de esta semana.

Jens Stoltenberg y Josep Borrell. / @jensstoltenberg
Jens Stoltenberg y Josep Borrell. / @jensstoltenberg

La OTAN ha anunciado que desplegará a unos 700 soldados adicionales para reforzar su misión de apoyo a la paz en Kosovo, la KFOR, para fortalecer sus capacidades para contener la violencia desatada en los últimos días en los Balcanes y trabajar en conjunto para rebajar las tensiones entre Pristina y Belgrado, después de los altercados que hirieron a un numeroso grupo de uniformados de la Alianza Atlántica este lunes.

“Hemos decidido desplegar 700 soldados adicionales de la fuerza de reserva operacional para los Balcanes occidentales y poner en alta disposición a un batallón adicional de las fuerzas de reserva para que también pueda ser desplegado en caso necesario”, ha dado a conocer el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, en una rueda de prensa en Olso junto al primer ministro noruego Jonas Gahr Store.

La capital noruega albergará esta semana una cumbre de ministros de Asuntos Exteriores de los miembros de la OTAN donde la nueva crisis en Kosovo será discutida, a pesar de no figurar inicialmente en la agenda. El secretario general también ha condenado la violencia y los “inaceptables” ataques contra los soldados internacionales que, según un comunicado de prensa emitido por la KFOR, ha provocado heridas de consideración como “fracturas y quemaduras” a 30 agentes desplegados en la localidad de Zvecan, incluyendo a 11 miembros del contingente italiano y 19 del equipo húngaro.

Además, Stoltenberg ha justificado el envío de centenares de militares para robustecer una fuerza de 3.800 soldados como un “paso prudente” para garantizar a la KFOR “las fuerzas y capacidades para cumplir con su mandato” de seguridad dado por la ONU, y ha subrayado que el nuevo contingente de tropas internacionales actuará de manera imparcial y que ejecutarán “todas las acciones necesarias para mantener un clima seguro para todos los ciudadanos en Kosovo”.

La UE condena la violencia en el norte de Kosovo

Los enfrentamientos del lunes obedecen a un nuevo pico de crisis en las infructuosas relaciones entre Kosovo y Serbia, país del cual la antigua provincia se independizó unilateralmente en 2008. Los ciudadanos serbokosovares, una minoría nacional que suele desconocer la autoridad de Pristina y son el grupo mayoritario en el norte fronterizo con Serbia, exigían el cese de las fuerzas especiales kosovares en sus intentos de ayuda a la toma de los ayuntamientos de cuatro municipios norteños de mayoría serbokosovar, con la que los oficiales pretendían favorecer la investidura de los alcaldes de ascendencia albanesa que ganaron las elecciones locales, que boicoteó buena parte de la población de esta región, después de que Pristina impusiera el proceso electoral para llenar las vacantes de funcionarios públicos que dejó una masiva renuncia de serbokosovares en protesta a las autoridades albanesas.

“La violencia retrasa a Kosovo y a toda la región y pone en riesgo sus aspiraciones euroatlánticas”, ha advertido el secretario general de la OTAN, que ha instado a ambas partes a “dar pasos concretos para desescalar la situación, abstenerse de más comportamientos irresponsables y a participar en el diálogo facilitado por la UE” que, ha remarcado, “es la única vía para una paz duradera”.

Por su parte, el alto representante para Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, ha condenado este martes con dureza la violencia “inaceptable y que lleva una situación muy peligrosa” a los Balcanes occidentales y a Europa, justamente cuando una guerra tiene lugar en Ucrania. Por ello, Borrell ha afirmado que ha vuelto a contactar al primer ministro kosovar, Albin Kurti, y al presidente serbio, Aleksandar Vuvic, a quienes ha instado a retomar la mesa de negociaciones para rebajar las tensiones de manera “inmediata e incondicional”.

“Hay que evitar cualquier nueva acción unilateral y hay que restaurar la calma”, ha dicho Borrell, que ha explicado que el primer paso es suspender las operaciones policiales en los ayuntamientos del norte de Kosovo, y que después Pristina y Belgrado deben “contribuir a una cooperación regional fructífera y a la seguridad en Europa, superando el legado del pasado”, pues “ha habido demasiada violencia ya” en la región y en todo el continente, que “no puede permitirse otro conflicto”.

“La UE espera que las partes actúen de manera responsable y participen de inmediato en el diálogo facilitado por la UE para hallar una solución duradera a la situación en el norte de Kosovo que garantice la seguridad de todos los ciudadanos y allane el camino para la implementación del nuevo acuerdo sobre la senda de la normalización entre Kosovo y Serbia que presentó Bruselas a finales de febrero”, ha dicho Borrell. @mundiario

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