Pulso abierto en Cibeles: Ortega Smith desafía a Abascal y mantiene la portavocía de Vox en Madrid

La crisis interna en el partido ultra suma un tanto para Ortega Smith tras la decisión de la Secretaría General del Pleno del Ayuntamiento, que deja en manos de los concejales díscolos la elección de quién ostenta la portavocía del grupo parlamentario.
Javier Ortega Smith, portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid. / Vox
Javier Ortega Smith, portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid. / Vox

La batalla interna en Vox ha dejado de correr como rumor de pasillo para convertirse en un pulso contra su líder, Santiago Abascal. El último episodio se produjo en el Pleno municipal de Madrid, donde el exnúmero dos del partido, Javier Ortega Smith, ejerció como portavoz pese a la intención expresa de la dirección nacional de relevarle. La Secretaría General del Pleno desestimó el escrito remitido por el actual secretario general del partido, Ignacio Garriga, al considerar que la potestad de nombrar o cesar al portavoz corresponde exclusivamente a los concejales del grupo municipal.

El pronunciamiento técnico no resuelve el fondo del conflicto, pero sí otorga a Ortega Smith una victoria táctica. El dirigente, fundador del partido, exsecretario general y figura clave en su consolidación institucional, mantiene así el control formal del grupo al menos durante este pleno.

La dirección nacional, sin embargo, no da el episodio por cerrado. La decisión de apartarlo forma parte de un proceso de pérdida progresiva de responsabilidades que comenzó meses atrás y que incluyó su salida de la portavocía adjunta en el Congreso, así como su relevo como vocal del Comité Ejecutivo Nacional (CEN). El expediente disciplinario abierto por “desacato” y la amenaza de expulsión sitúan el conflicto en un punto de difícil retorno.

La escenografía del Pleno reflejó con nitidez la fractura. Los cinco concejales de Vox llegaron divididos en dos bloques: Ortega Smith, acompañado por Carla Toscano e Ignacio Ansaldo —también suspendidos de militancia—; y, por otro lado, Arantxa Cabello y Fernando Martínez Vidal, alineados con la dirección nacional.

El discurso de Ortega y la respuesta de Abascal

El presidente del Pleno, Borja Fanjul, tuvo que introducir fórmulas diferenciadas en cada votación para dejar constancia de la anomalía interna. La imagen proyectada fue la de un grupo tensionado, con comunicación prácticamente inexistente entre sus dos sectores.

Cabello defendió públicamente que el nombramiento acordado por el CEN debe ejecutarse mediante un procedimiento que requiere mayoría de concejales. Al no existir esa mayoría, la resolución queda en suspenso. De no revertirse la situación, los ediles críticos podrían pasar a la condición de no adscritos.

Ortega Smith optó por mantener el tono político antes que el jurídico. Acusó a la cúpula de fomentar una división innecesaria y defendió que su prioridad sigue siendo la acción municipal. Sus declaraciones apuntan a una posible salida del partido si el conflicto se cronifica, aunque evitó confirmarlo de forma explícita.

Por su parte, Abascal restó importancia al desafío en declaraciones públicas y subrayó que las normas internas deben cumplirse “del número uno al número 68.000”. El líder de Vox trató de encuadrar el episodio como una cuestión disciplinaria menor, aunque la magnitud simbólica del enfrentamiento sugiere lo contrario.

Más que un conflicto personal

El choque no se limita a una disputa por un cargo. Revela tensiones sobre el modelo de liderazgo, la disciplina interna y la gestión del poder territorial dentro de Vox. Ortega Smith representa una etapa fundacional del partido, mientras que la actual dirección busca consolidar una estructura más centralizada.

La incógnita inmediata es qué ocurrirá en el próximo pleno y si el grupo municipal se fragmentará formalmente. La figura de los concejales no adscritos, ya habitual en la política madrileña, podría alterar los equilibrios internos y condicionar la capacidad operativa del partido en el Ayuntamiento. @mundiario

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