Ortega Smith desafía a Abascal: “No tengan duda. Voy a pelear dentro del partido”

Tras ser expulsado del Comité Ejecutivo, Ortega Smith anuncia que luchará hasta el final contra la cúpula de Vox.
El líder de Vox Santiago Abascal habla con Javier Ortega Smith. / RR. SS.
El líder de Vox Santiago Abascal habla con Javier Ortega Smith. / RR. SS.

Javier Ortega Smith, ex secretario general de Vox e histórico rostro del partido, ha irrumpido este viernes con fuerza en la escena política al anunciar que no cederá ante Santiago Abascal y la cúpula del partido. “No tengan duda. Voy a pelear dentro del partido”, afirmó en una rueda de prensa improvisada en Madrid, dejando claro que su expulsión es solo el inicio de una batalla que promete ser intensa y mediática. La tensión en Vox, que venía gestándose desde diciembre, ha alcanzado un punto álgido y evidencia la fractura interna de una formación que se jacta de unidad y disciplina.

Ortega Smith ha subido el tono y el dramatismo. Frente a los rumores sobre filtraciones de información interna, ha respondido con firmeza: “No he filtrado jamás. Mi honorabilidad no está en venta”. Hablando de sí mismo en tercera persona, el político madrileño ha lanzado dardos a la cúpula: “Ante esa difamación, Ortega no se va a callar; buscan con eso, tal vez, tener alguna causa de las que no tienen para cesarme y se inventan mentiras”.

Esta reacción no sorprende si se atiende al historial de Ortega Smith. La tensión venía de largo. El pasado 22 de diciembre fue expulsado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), tras un informe firmado por Ignacio Garriga y avalado por Abascal. Su respuesta, una carta enviada a la cúpula el 3 de febrero, denunciaba la utilización de “la mentira, la manipulación y la tergiversación o las interpretaciones interesadas” para marginarle.

Un pulso que va más allá de Vox

Ortega Smith no solo defiende su posición; desafía la narrativa de un partido que, según él, ha cambiado su rumbo. “¿Cómo son capaces algunos de llevar esta estrategia de persecución, en estos momentos tan graves para España?”, cuestionó. La referencia no es casual: implica que Vox ha priorizado las disputas internas sobre los problemas que afectan a los ciudadanos, un golpe directo a la estrategia de Abascal, que intentó restar dramatismo al asunto asegurando que “Vox tiene más fundadores que afiliados”.

La expulsión de Ortega Smith también refleja una lucha simbólica por la identidad de Vox: ¿Es un partido de principios fundacionales o un entramado jerárquico donde se silencian las voces incómodas?

El frente municipal: Madrid como campo de batalla

El pulso se extiende al Ayuntamiento de Madrid, donde Ortega Smith mantiene su rol como portavoz de Vox. La cúpula solicitó a la secretaría general del Pleno municipal la designación de un nuevo portavoz, generando confusión y escisión dentro del grupo. El alcalde José Luis Martínez-Almeida subrayó la complejidad: “Ayer [jueves] dijeron que sería Arancha Cabello. Pero el portavoz fue Ortega y ningún concejal dio indicaciones de que sería otro. Es un lío descomunal y será Vox quien lo resuelva”.

Resistencia con tatuaje y pasado militar

Para comprender la firmeza de Ortega Smith hay que mirar más allá de la política. Su brazo derecho lleva tatuado “COE 13”, recordando su paso por un cuerpo de élite de las Fuerzas Armadas españolas, desaparecido hace años. En su libro La España Viva, relata que dos frases de su capitán marcaron su filosofía: “La misión se cumple siempre y toda situación es susceptible de empeorar”. Frases que hoy resuenan como un manifiesto frente a la cúpula de Vox.

Lo que se avecina no es un simple rifirrafe de cargos. Ortega Smith ha dejado claro que está dispuesto a agotar todos los recursos legales dentro del partido e incluso acudir a la jurisdicción ordinaria si es necesario. Sus palabras marcan un antes y un después: Vox enfrenta no solo la pérdida de un histórico, sino una crisis de autoridad y credibilidad que amenaza con prolongarse más allá de los titulares. @mundiario

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