La OEA se prepara para tomar medidas por la alarmante crisis de Venezuela
Un séquito de cancilleres insiste en intervenir entre los dos bandos de la política venezolana pese a que éstos se niegan a sentarse a dialogar o negociar.
La Organización de Estados Americanos (OEA) ha convocado a una a los cancilleres de la mayoría de sus integrantes para tratar de encontrar un desenlace diplomático a la crisis que tiene en estado terminal a Venezuela. Los representantes diplomáticos del Nuevo Continente se verán las caras este miércoles, aunque la empresa se antoja desde ya difícil vista la renuencia tanto del oficialismo como de la oposición del país caribeño a sentarse a negociar.
Esta suerte de G-14 tiene como líder a México, que mediante su secretario de Exteriores, Luis Videgaray, lleva ya dos meses buscando cómo maniobrar entre el fangoso terreno de los siempre férreos y reticentes aliados de la revolución bolivariana. Videgaray pidió el martes que se llegue cuanto antes a una resolución clara ante la ebullición de la crisis y apunto que los líderes de toda América tienen que "identificar los mecanismos para apoyar un acercamiento entre el Gobierno y la oposición venezolana”.
"Creo que hoy en día no es una democracia y estamos viendo actuaciones autoritarias", dijo Videgaray en relación al país caribeño. El canciller mexicano nunca se ha recatado al momento de atacar a Maduro, pero aun así se niega a buscar una vía que no sea la pacífica, multilateral y negociada.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos secundó la noción de encontrar una vía para retomar las relaciones con el Palacio de Miraflores, que hace un mes dijo que se retiraría de la OEA. "Es un proceso lento, metódico y multilateral", dijo un vocero de dicho departamento. Pese a sus palabras, Washington emitió la semana pasada sanciones contra ocho miembros del Tribunal Supremo de Venezuela.
“Es una nueva oportunidad para destacar el nivel de alarma entre la mayoría de países latinoamericanos y la necesidad de debatir una salida negociada”, dijo.
Dentro de los propósitos iniciales para esta reunión, está la solicitud de que el régimen chavista recule en su intención de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, pues la Constitución que salga de ella tan sólo reforzará el poder de Maduro y sus huestes. La solicitud lleva la firma de Perú, Canadá, Estados Unidos y México, entre otros.
Pero los intentos de la comunidad internacional de acercarse aunque sea paulatinamente a Maduro, la oposición no colabora a la causa. Los principales líderes opositores han repetido hasta el cansancio que no están dispuestos a negociar nada con el oficialismo. Julio Borges, jefe supremo de la oposición y presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, envió una carta a los cancilleres americanos para explicar las violaciones al orden democrático que ha emprendido Maduro y demandar así la formación de una comitiva de países que aterrice en Venezuela para presenciar en primer plano el caos en que se ha hundido la república bolivariana.
Relaciones al borde del abismo
La historia de Maduro con la organización encabezada por Luis Almagro se ha roto casi en su totalidad. Desde hace meses, la oposición solicito a la OEA que activase la Carta Democrática contra el Gobierno chavista, lo cual desató la indignación del Palacio de Miraflores. Almagro siempre ha sido un férreo crítico de Maduro, por lo que cualquiera de sus palabras es suficiente para que el presidente pierda el control.
Ya el heredero de Hugo Chávez había ordenado la salida de su país del organismo multinacional. En su despacho se alteran con cada acercamiento aunque sea mínimo de cualquier representante de la comunidad internacional. Y eso que la comunidad ha intentado por todos los medios interceder entre Maduro y sus opositores, aunque sin éxito. Expresidentes y hasta el Papa han intentado fallidamente acercar a los dos bandos, que en conjunto siguen arrastrando a su país al fondo del abismo.
Este anuncio podría aislar todavía más a Venezuela, que seguiría su proceso de aislamiento. El Gobierno intenta aferrarse con las fuerzas que le quedan al poder y la Constituyente no es más que un intento desesperado por negarse a caer.