El nuevo lazo político entre Rusia y los talibanes

Vladimir Putin presidente de Rusia / en.kremlin.ru
Vladimir Putin presidente de Rusia / en.kremlin.ru
Moscú ha visto con buenos ojos que la milicia haya recuperado el poder en Afganistán. La postura marca distancia del alarmismo instalado en Estados Unidos y la Unión Europea. 
El nuevo lazo político entre Rusia y los talibanes

Si bien la comunidad internacional mostró atención en lo ocurrido en Afganistán, donde los talibanes recuperaron el poder tras 20 años, hubo un país que no le tomó bastante interés: Rusia. Días recientes, diplomáticos rusos señalaron que la milicia estaba integrada por "tipos normales" que le va otorgar seguridad a Kabul. Incluso, el presidente Vladimir Putin se mostró dispuesto a trabajar con los talibanes. 

Algunas claves ayudan a entender sobre la aparente buena relación que ha comenzado a cultivar Moscú con este grupo extremista. 

RESPALDO

El embajador Dmitry Zhirnov se reunió con un representante de los talibanes en las 48 horas posteriores a la toma del poder y dijo que no había visto evidencia de represalias o violencia.

El representante de Moscú en la ONU, Vassily Nebenzia, habló de un futuro brillante de reconciliación nacional, con la ley y el orden volviendo a las calles y del "fin de muchos años de derramamiento de sangre".

El enviado especial del presidente Putin a Afganistán, Zamir Kabulov, incluso dijo que era más fácil negociar con los talibanes que con el antiguo "gobierno títere" del exiliado presidente Ashraf Ghani.


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LAZO BILATERAL

Rusia no se apresura a reconocer a los talibanes como gobernantes de Afganistán, pero ha habido una aparente cambio de la retórica. De hecho, se evidencia en la agencia estatal de noticias Tass, donde reemplazó esta semana el término "terrorista" por "radical" en sus informes sobre la milicia.

A pesar de que los talibanes están en la lista de organizaciones terroristas y prohibidas de Rusia desde 2003, los representantes del grupo han estado viniendo a Moscú para mantener conversaciones desde 2018.

El exgobierno afgano respaldado por Occidente acusó al enviado de Rusia de ser un partidario abierto de los talibanes y de excluir al gobierno oficial de tres años de conversaciones en Moscú.

SEGURIDAD REGIONAL

A pesar de sus vínculos más estrechos con los talibanes, Moscú por ahora se mantiene pragmático, observa los desarrollos y no elimina al grupo de su lista de terroristas por el momento.

El presidente Putin dijo que esperaba que los talibanes cumplieran sus promesas de restaurar el orden. "Es importante no permitir que los terroristas lleguen a los países vecinos", dijo.

Los factores clave que configuran la política de Rusia son la estabilidad regional y su propia historia dolorosa en Afganistán. Quiere fronteras seguras para sus aliados de Asia Central y prevenir la propagación del terrorismo y el tráfico de drogas.

El mes pasado, Rusia obtuvo garantías de los talibanes de que cualquier avance afgano no amenazaría a sus aliados regionales y que continuarían luchando contra los militantes de EI.

RECUERDO NEGATIVO

Moscú enfatiza que no tiene interés en enviar tropas a Afganistán, y no es difícil entender por qué. Había luchado en una guerra sangrienta y, muchos dirían, inútil en ese país en los últimos años de la Unión Soviética en los 80.

Lo que comenzó como una invasión en 1979 para apuntalar un régimen amigo, se prolongó nueve años y costó la vida a 15.000 miembros del personal soviético.

Mientras la Unión Soviética instaló un gobierno en Kabul liderado por Babrak Karmal, Estados Unidos, Pakistán, China, Irán y Arabia Saudita suministraron dinero y armas a los muyahidines, que lucharon contra las tropas soviéticas y sus aliados afganos.

FUTURO INCIERTO

Rusia puede haber dada la impresión de estar preparada para el ascenso al poder de los talibanes, pero algunos expertos creen fue tomada por sorpresa tanto como todos los demás países. Además, en el Kremlin, ha existido una evidente desconfianza. @mundiario

 

 

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