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En Nicaragua siguen enterrando a sus muertos, mientras Ortega se niega a dejar el poder

Las protestas del país centroamericano siguen su cauce en todo el país a la par de que la represión por parte de las fuerzas de seguridad continúan debido a la negativa de Daniel Ortega de llamar a elecciones adelantadas. Se cuentan 85 días de crisis donde se han contabilizado 351 muertes.

En Nicaragua siguen enterrando a sus muertos, mientras Ortega se niega a dejar el poder
Protesta en Nicaragua. / RR SS.
Protesta en Nicaragua. / RR SS.

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Valeria M. Rivera Rosas

Valeria M. Rivera Rosas

La autora, VALERIA M. RIVERA ROSAS, escribe en MUNDIARIO, donde es coordinadora general. Es licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso. Graduada de la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín de Venezuela. @mundiario

Aunque se contabilizan 351 muertes en los 85 días de protestas, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANDPH), el presidente de Nicaragua Daniel Ortega se niega a llamar a elecciones adelantadas y el Ejército hace oídos sordos de la violencia a la que recurre para reprimir a los manifestantes. Tan solo 21 personas murieron el pasado fin semana cuando grupos armados ligados al gobierno de Ortega se presentaron en la población de Diriamba, donde realizaron unas de las peores matanzas registradas en Nicaragua en tiempos de paz.

La violencia desatada en Nicaragua está persiguiendo principalmente a los poblados donde levantan barricadas en forma de protesta contra el gobierno de Ortega. Llama la atención que los grupos armados que atacan a los manifestantes llevan armas de guerra, siendo el Ejército nicaragüense principal responsable de este tipo de armamento. Los críticos señalan la complicidad entre los grupos irregulares y el Ejército, pero estos lanzaron un comunicado expresando que todo se trata de una “campaña calumniosa” y un “montaje”, en referencia a las imágenes que recorren las redes sociales en donde se ve a los hombres encapuchados con armamento militar. “El Ejército de Nicaragua tiene control absoluto de su personal, armamento y medios de todo tipo”, afirmaron en el comunicado donde no se refieren a los grupos armados.

 

Aunque los manifestantes no cuentan con el mismo armamento, se han encargado de alzar barricadas en distintos puntos del país para evitar que la economía siga corriendo evitando que, por ejemplo, camiones con cargamento lleguen a su destino. Para intentar acabar con sus opositores, Ortega ha dado luz verde a una ofensiva denominada “operación limpieza” cuyo objetivo es levantar las más de 200 barricadas del país sin importar los heridos o muertos que esto pueda causar.

Por su parte, el gobierno de Ortega denomina a los manifestantes como “grupos terroristas delincuenciales” que pretenden llevar a cabo un golpe de Estado contra el Gobierno; esta es la misma iniciativa que han utilizado otros gobiernos represores como el de Nicolás Maduro en Venezuela.

Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha denunciado y confirmado la muerte de al menos 264 personas debido a la represión contra los manifestantes ocasionada por las autoridades de Nicaragua desde que iniciaron las protestas en abril. El secretario ejecutivo del organismo, Paulo Abrao, criticó “la profundización de las formas de represión contra los manifestantes” de parte del Gobierno de Ortega.

 

Además, aseguran que han resultado alrededor de 1.800 heridos donde reprochan la “violencia, malos tratos e incluso tortura antes de ser trasladados a la sede de la Policía Nacional”. El gobierno nicaragüense se defendió en palabras del canciller, Denis Moncada Colindres, quien negó las acusaciones y expresó que la CIDH no era objetiva. La denuncia ocurrió durante la celebración de una sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde Moncada enfatizó: “Es un informe apresurado y carente de objetividad. Se requiere de tiempo, imparcialidad y de una actitud profesional para informar con aproximación a la verdad de lo que realmente ocurre en Nicaragua”.

De las 35 naciones que conforman la OEA, solo Venezuela apoyó el discurso de Moncada, mientras que el resto fue mucho más cauto. Por su parte, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, aseveró que es “inadmisible” que existan ataques paramilitares contra la población de Nicaragua. EE UU, Colombia y México han condenado los hechos y lamentan la “falta de avances” para mejorar la situación. Desde el 18 de abril, Nicaragua se encuentra viviendo una crisis política, social y económica debido a las fallidas reformas sociales que Ortega intentó llevar a cabo. Desde allí, los opositores del mandatario se han hecho eco de los 11 años que lleva en el poder donde abundan las acusaciones de corrupción y abuso de poder. @mundiario