Moscú y Washington se meten en el panorama electoral de los Países Bajos

Geert Wilders. / Twitter
Geert Wilders. / Twitter

Los neerlandeses acuden a votar el día de mañana y lo hacen con el temor de que socios de Geert Wilders o el Kremlin entorpezcan el proceso.

Moscú y Washington se meten en el panorama electoral de los Países Bajos

Países Bajos celebrará sus elecciones este mismo miércoles en condiciones no menos que bizarras para un país que está acostumbrado al segundo plano cuando se trata de conflictos. Los neerlandeses no saben exactamente qué esperar de una fecha tan importante, especialmente considerando la lupa que les vigila de cerca a causa de Geert Wilders, el populista xenófobo y antieuropeísta que ha encabezado los sondeos desde el principio de la campaña. A su espectro se debe unir el de Vladimir Putin, de quien se teme que pueda entrometerse en el software con que la autoridad electoral contará los votos, así como las noticias falsas que el mismo Kremlin podría estar haciendo circular en las redes sociales y, encima de todo, se debe poner con asterisco el nombre de varios personajes de la extrema derecha como Donald Trump, quienes estarían entre los padrinos financieros de Wilders.

A las puertas de las elecciones se conoció que el jefe del Partido de la Libertad fue patrocinado en parte por David Horowitz, conocido activista de la extrema derecha estadounidense, quien aportó una suma de hasta 150.000 dólares a la agrupación. Ese patrocinio se trata del más alto que haya recibido Wilders en su historia y una bocanada de autoestima a sus partidos hermanos de Alemania y Francia, que también se someterán este año a las urnas de sus respectivos países.

El padrino estadounidense ha calificado a Wilders de ser un "héroe" y un auténtico defensor de la "libertad de expresión". Este año, el aspirante a La Haya fue multado por discriminar e incitar al odio contra la comunidad marroquí asentada en los Países Bajos, a quienes responsabilizó de cargarse con los valores tradicionales de su país e imponer un "islam radical y totalitario", según recuerda El País. Hrowitz ama ese discurso y se ha encargado de fortalecer a su emisor con toda la fuerza de su billetera.

Pero en todo el país de cualquier forma, con o sin tan ilustre padrino, se teme que haya intromisión extranjera. La amenaza fue esparciada por el parlamentario socialista Ronald van Raak. "No pensábamos que alguien tuviera interés en nuestra política", bromeó al respecto en una entrevista. Y lo cierto es que el xenófobo Wilders tiene otros tantos caudales de dinero en Estados Unidos, país al que viaja seguido para dar conferencias en trincheras donde su mensaje antiislamita es bien recibido. Uno de los últimos recientos fue la Universidad Conservadora América, en donde dejó serias críticas a Barack Obama y varios cumplidos a Trump, por supuesto.

El hombre de la melena oxigenada se las ha ingeniado para mantenerse en el foco de la atención mediática internacional, pero en sus propias fronteras ha ido perdiendo peso. Se ha dedicado al nomadismo, espantado ante la idea de sufrir un ataque terrorista islamista, y de paso ha ido perdiendo su grueso grupo de electores y ha cedido el liderato de los sondeos a Mark Rutte, liberal y actual primer ministro. Como sea, gane uno u otro, asegura El País, el Ejecutivo neerlandés deberá encontrar un punto medio para hacer funcionar un panorama político con más demanda de partidos que nunca, pues las papeletas podrían dar cabida hasta a 15 formaciones. Muchos de esos candidatos ya han dejado claro que Wilders no entra dentro de sus planes, por lo que el aspirante podría estar desde ya resignado a no formar Gobierno de todas formas. El País asegura que eso incluso sería más conveniente, pues no tendría que bajar su tono de voz ni ceder ante nadie para maniobrar.

Y también hay que incluir a Moscú en la lista de obstáculos que tendrán que pasar los neerlandeses para tener unas elecciones en paz. Conforme se acerca el momento de ir a votar, las redes sociales se han inundado con noticias que tienen todas las características de ser falsas, algo que ha alertado a las autoridades electorales. El País cita a Sico Van de Meer, un experto en cibercrimen del del Instituto de Relaciones Internacionales Clingendael con sede en La Haya: "¿A quién favorecen? A Wilders. Si rastreas la fuente llegas a páginas web rusas. Es muy difícil de comprobar, te diría que imposible pero no creo que sea casualidad. Todo parece formar parte de una campaña orquestada".

Ya el país ha denunciado el intento de hackeo del correo electrónico de al menos una centena de funcionarios y las inevitables sospechas sobre Moscú han obligado a las autoridades a decidir contar los votos a mano. El mismo Ministerio de Interior ha admitido que su sistema apenas cuenta con recursos para defenderse de un potencial ataque. Las agencias de Inteligencia han avisado que muchos de los ataques se han orquestado en Rusia o incluso China bajo intereses económicos y políticos. Mucho ruido para un país que no sabe cómo reaccionar ante la falta de antecedentes.

Moscú y Washington se meten en el panorama electoral de los Países Bajos
Comentarios