La modificación de la planta municipal no puede ser un proceso voluntarista

Casa consistorial de Oza dos Ríos, en A Coruña.
Casa consistorial de Oza dos Ríos, en A Coruña.

De la fusión de Acevedo do Río-Celanova hasta la de Oza-Cesuras pasaron más de 40 años y en este último año se habló mucho y se insinuaron fusiones, pero no se ha concretado nada.

La modificación de la planta municipal no puede ser un proceso voluntarista

De la fusión de Acevedo do Río-Celanova hasta la de Oza-Cesuras pasaron más de 40 años y en este último año se habló mucho y se insinuaron fusiones, pero no se ha concretado nada.Solo en Galicia son necesarias más de 100 fusiones de ayuntamientos.

Se ha cumplido un año desde la fusión de Oza–Cesuras y al igual que les felicité entonces vuelvo a hacerlo ahora, como lo acaba de hacer también el Vicepresidente de la Xunta de Galicia, con quien comparto algunas cosas, como que el número de ayuntamientos que tenemos es mucho más elevado del que nos podemos permitir, pero con el que no comparto otras, como el voluntarismo del proceso de fusiones, que terminará por ser irrelevante ante su dilación en el tiempo.

De la fusión de Acevedo do Río–Celanova hasta la de Oza–Cesuras pasaron más de 40 años y en este último año se ha hablado mucho, se han insinuando algunas fusiones, pero no se ha concretado nada, y en Galicia son necesarias más de 100 fusiones de ayuntamientos.

Dice Alfonso Rueda que desde la Xunta se espera que las políticas de asociacionismo que se están llevando a cabo a través de la solicitud de subvenciones den sus frutos en este aspecto. Yo soy muy escéptico, pues en la mayoría de los casos lo que hay es un trasiego de documentación de unos ayuntamientos a otros para firmar en conjunto la solicitud. Todos somos dignos descendientes del Lazarillo de Tormes y sabemos cómo hacer para pedir dinero.

Pero hay una frase del Vicepresidente que es demoledora y es que como no se unan en algunos casos muchos ayuntamientos no van a poder ofrecer los servicios actuales, cuando un ayuntamiento es mucho más que un alcalde o una corporación, son sus vecinos y este aviso no es más que un augurio de abandono de esta población y un empobrecimiento de su nivel de vida, condenándoles, sobre todo a las nuevas generaciones, a marcharse de sus pueblos a cambio de seguir manteniendo un alcalde y un ayuntamiento sin sentido.

Y sólo tenemos que mirar ahí fuera y ver cómo los países de nuestro entorno ya hace tiempo que hicieron los deberes y adecuaron sus estructuras municipales. La mayoría en la mitad del Siglo pasado y algunos no hace tanto tiempo. Incluso el más inmovilista en este aspecto, que es Francia, hace poco realizó un proceso relámpago de fusión de provincias y anuncia continuar con el mapa municipal. El país del “laissez faire, laissez passer”  acaba de enterrar definitivamente a Vincent de Gournay.

Ese es el camino. Sin intención de darle consejos a nadie, creo que gobernar es tomar decisiones a veces difíciles y valientes, y si hay dificultad y valentía es porque puede haber rechazo y riesgo. Pero el objetivo deben ser los ciudadanos y no sus representantes, poniendo en el filo de la balanza los beneficiados y los damnificados por la medida. Está claro que a unos meses de unas Elecciones Municipales nadie va a abrir ese melón, pero creo que todos deberían ser conscientes de que esta situación no puede durar, ya que los retos en cuanto a prestación de servicios y cobertura de necesidades de la población exigen una Administración Local moderna y acorde con los retos de los tiempos en que vivimos.

La modificación de la planta municipal no puede ser un proceso voluntarista
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