Los mensajes con Mazón sitúan a Feijóo en el centro de la diana del PSOE y Compromís
La tragedia de la dana que asoló la Comunidad Valenciana y dejó más de 230 víctimas mortales sigue proyectando una larga sombra política. Esta vez, el foco no se sitúa solo en la actuación del entonces president Carlos Mazón, sino que alcanza de lleno al presidente nacional del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, citado como testigo en la causa judicial que investiga las responsabilidades por la gestión de la emergencia.
La controversia surge a raíz de la documentación remitida por Feijóo al Juzgado de Instrucción de Catarroja. El líder del PP entregó, mediante acta notarial, los mensajes de WhatsApp que recibió de Mazón la noche del 29 de octubre, pero no incluyó los que él mismo envió. Según su versión, la jueza no le solicitó expresamente esas comunicaciones. Para el PSPV-PSOE y Compromís, esa omisión es políticamente significativa y judicialmente insuficiente.
Desde el socialismo valenciano se sostiene que la conversación incompleta alimenta la sospecha de falta de transparencia. El hecho de que los mensajes aportados comiencen a las 20.08, cuando la catástrofe ya llevaba horas causando estragos, contradice —a juicio del PSPV— la afirmación previa de Feijóo de haber estado informado “en tiempo real” de la situación. Esa discrepancia es el eje de la crítica: no tanto el contenido conocido de los mensajes, sino lo que podría desprenderse de los que aún no se han hecho públicos.
Compromís ha ido un paso más allá al pedir la comparecencia urgente de Feijóo en la comisión de investigación de la dana en el Congreso y reclamar su dimisión. Para la formación valencianista, la entrega parcial de los mensajes y el envío de la documentación en Nochebuena refuerzan la percepción de una supuesta estrategia para minimizar el impacto político del caso. El discurso conecta, además, con una apelación directa a las víctimas y a la dimensión emocional de la tragedia, un terreno especialmente sensible en el debate público.
El PP señala que Feijóo tuvo un papel marginal
El PP, por su parte, defiende que Feijóo ha actuado conforme a la ley y ha remitido a la jueza todo aquello que se le ha requerido formalmente. También ha solicitado declarar por vía telemática el próximo 9 de enero, un extremo que, sin ser excepcional, ha sido interpretado por sus críticos como un intento de rebajar la exposición pública. Desde la dirección popular se insiste en que no existe voluntad de ocultación y que cualquier información adicional será facilitada si así lo solicita la magistrada.
Más allá del intercambio de reproches, el episodio revela un elemento de fondo: la dificultad de separar la responsabilidad judicial de la batalla política en un contexto de alta polarización. Para el PSOE y Compromís, Feijóo no es un actor secundario, sino el dirigente que respaldó durante meses la gestión de Mazón y sostuvo su versión de los hechos. Para el PP, en cambio, el líder nacional está siendo arrastrado a una causa en la que su papel fue marginal y estrictamente político.
La investigación judicial será la que determine el alcance real de las responsabilidades y la relevancia de los mensajes aún no conocidos. Mientras tanto, el debate político ya ha fijado su propio veredicto provisional: la dana no solo fue una catástrofe natural, sino también un punto de inflexión que sigue erosionando la credibilidad institucional y alimentando la confrontación entre Gobierno y oposición. En ese escenario, Feijóo ha pasado de testigo formal a objetivo central del escrutinio público, con un coste político que dependerá, en buena medida, de lo que aún quede por esclarecer. @mundiario


