Mauricio Rojas, derechos humanos y derecha pinochetista

El dictador chileno Augusto Pinochet.
El dictador chileno Augusto Pinochet.

La derecha no tuvo ni tiene la valentía de asumir la cuota de responsabilidad que le corresponde como instigadora y partícipe de la tragedia que vivió Chile. Al defender a Mauricio Rojas, y al negar los hechos que relata el Museo de la Memoria, revela su respaldo al gobierno de Pinochet.

Mauricio Rojas, derechos humanos y derecha pinochetista

Mauricio Rojas [1] fue cesado como ministro de las Culturas del gobierno de Sebastián Piñera en Chile. Había sostenido, hace sólo dos años atrás, en un libro entrevista con el actual ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero, que el Museo de la Memoria [2] “Más que un museo se trata de un montaje”. Negaba así a la más terrible tragedia que vivió nuestra sociedad en su historia. Sus dichos provocaron un rechazo generalizado del mundo de la cultura, de los partidos opositores al gobierno y de las redes sociales.

La protesta ciudadana impuso la salida de Rojas. Sus dichos ofendían gravemente la memoria de los mártires del genocidio de Pinochet y descalificaban, de una plumada, los informes Rettig y Valech [3]. Éstos habían comprobado fehacientemente las gravísimas violaciones a los derechos humanos, cometidas por la dictadura civil militar.

La derecha defiende a Rojas. El diputado Mario Desbordes y la senadora Jacqueline Van Rysselberghe, presidentes de Renovación Nacional (RN) y de la Unión Demócrata Independiente (UDI) [4], inventan un empate y reescriben la historia. Descalifican al Museo de la Memoria porque así pueden construir una historia que les conviene; que le permite a la derecha eludir su responsabilidad en los delitos de lesa humanidad.

> “Si hubo golpe de Estado, y posteriormente hubo gente que abusó, eso sucedió por situaciones previas. Y eso no se cuenta en ninguna parte”. (Van Rysselberghe)

> “El Museo de la Memoria es un ejemplo del sesgo con que se pretende escribir la historia. Solo recoge una mirada, omite el origen de la crisis que en los 60 causó tanto daño a Chile, nada dice de quienes hicieron trizas la democracia y las instituciones con la retórica del odio.” (Desbordes)

Rojas es un miserable. Para algunos es un traidor porque desde el MIR transitó a la derecha por oportunismo; y, para otros un mentiroso, que nunca militó en la izquierda. Pero es mucho más relevante y grave que dirigentes de la derecha, miembros del parlamento y sostenedores del gobierno de Piñera, cuestionen el Museo de la Memoria acusándolo de entregar una visión falsa de la historia de nuestro país, y que acepten la calificación de ser un “montaje”.

No hay caso. La derecha persiste en defender el golpe de Estado, la represión de 17 años y el modelo económico y político que instalaron junto a Pinochet. Por eso les cuesta aceptar una realidad ineludible: los delitos de lesa humanidad. Y niegan la historia, como lo hace Rojas, diciendo que el golpe militar fue consecuencia de una supuesta “retórica del odio” que habría caracterizado al gobierno de la Unidad Popular.  Es la teoría del empate.

Los civiles tienen tanta responsabilidad como los militares en los crímenes de lesa humanidad. Conspiraron desde la primera hora contra Salvador Allende. Participaron en el complot golpista. Mantuvieron silencio o participaron directamente en los crímenes del régimen dictatorial. Elaboraron la estrategia económica que impuso la injusticia y las desigualdades. Se adueñaron a precio vil de las empresas privatizadas, redactaron e hicieron aprobar mañosamente la Constitución de 1980.

A final de cuentas, el terror, los campos de concentración y el destierro no se instalaron para combatir guerrilleros, sino para imponer un modelo de sociedad que mejor sirviera a los intereses de la derecha política y empresarial.

Sin embargo, la derecha no ha reconocido sus responsabilidades en el quiebre de la democracia chilena ni la que le cabe en los crímenes de la dictadura. Ha acusado a la izquierda de iniciar la violencia en Chile, y ha dejado recaer todas las culpas de los atentados a los derechos humanos sobre los militares.

La derecha no tuvo ni tiene la valentía de asumir la cuota de responsabilidad que le corresponde como instigadora y partícipe de la tragedia que vivió nuestro país. Al defender a Mauricio Rojas, y al negar los hechos que relata el Museo de la Memoria, revela su respaldo al gobierno de Pinochet y su rechazo a la protección de los derechos humanos. @mundiario

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[1] Fue exiliado en Suecia en 1974. Dice haber sido militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), pero evolucionó hacia la derecha e incluso fue miembro del parlamento en ese país. En su retorno a Chile se convierte en asesor del actual presidente Piñera, quiien lo nombra ministro de las Culturas. Dura sólo tres días en su cargo.

[2] Museo que conmemora a las víctimas de violaciones de los derechos humanos ocurridas durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

[3] El primero producto de la Comisión de Verdad y Reconciliación impulsada por el presidente Patricio Aylwin; el segundo, es un informe sobre Prisión Política y Tortura, llevado a cabo en el gobierno de Ricardo Lagos

[4] UDI y RN son las dos organizaciones políticas de derecha que forman parte del gobierno de Piñera. Gran parte de sus miembros apoyaron y/o participaron del gobierno civil militar de Pinochet.

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