Marta y el himno al esperpento

Marta Sánchez, cantante. YouTube.
La cantante Marta Sánchez.

Ahora parece que la izquierda desprecia su nación, su bandera y su himno, mientras los corruptos, los chorizos, los listillos y meapilas de siempre son elevados a defensores de la patria y el orden constitucional.

Marta y el himno al esperpento

Que sí. Nos puede molestar, sentirnos heridos y cabrearnos. Pero nos toman por tontos y entramos al trapo como Mihuras. ¡Vamos a poner a saltar a toda la izquierda, que aquí la agenda la marcamos nosotros! Y nada, llaman a la chica ésta, Marta, que es todo un mito escribiendo hermosos versos y le piden que se invente una letra lo más vulgar, ramplona y cursi que sea capaz. Y va y lo peta. En serio. Hay que leerlo con detenimiento. De primeras ni te lo crees. Es una de las cimas de la ñoñez supina desatada. Un récord. Léanlo. No me digan que no tiene su mérito. Pero la cosa se les va de las manos y la canta, pero no a su perro o en la ducha, ni a su cuñao por lo bajini para joderle la tarde, no, va y la canta en público, con escenario, luces y esas cosas, con un par, que Rajoy se lo ha inspirado. "Si mi letra acaba siendo la letra del himno me voy a la tumba tranquila", asegura Marta. Toma, y yo. Sin duda es para diñarla. "Rojo y amarillo", canta, ¿será que se carga el gualda para que le salga la rima? ¡Cuanta ignorancia!

La verdad, no me deja de recordar a esas canciones absurdas de los teleñecos. Ciertamente eran entrañables, pues se escribían desde el cachondeo fino  e ingenuidad ácida de aquellos bichos de trapo . Pero este estrambote pretende que sea tomado en serio. Y bueno, en serio nos lo hemos tomado. No hablamos de otra cosa, como si nos importara tres puñetas semejante estulticia.

Ahí está Carlos Casado, con ese rostro de cachondo mental que tiene, despelotándose de toda la progresía: "Marta canta con orgullo un himno que es de todos". Uno salta enseguida: ¿Ese soniquete infernal es mío? Por Tutatis, que me lo extirpen, que me maten, pero que alguien detenga semejante sufrimiento.

Los de la izquierda también somos españoles, muy españoles, y amamos esta tierra que fue bañada con la sangre de cientos de miles de los nuestros, que murieron por defender la libertad y no por someter a los demás

Nos han colocado en una postura que no es nada razonable. Ahora parece que la izquierda desprecia su nación, su bandera y su himno, mientras los corruptos, los chorizos, los listillos y meapilas de siempre son elevados a defensores de la patria y el orden de nuestra Constitución. Pero no nos dejemos engañar, los de la izquierda también somos españoles, muy españoles y amamos esta tierra que fue bañada con la sangre de cientos de miles de los nuestros, que murieron por defender la libertad y no por someter a los demás. Y si la caverna respetara el Himno español no se tomaría en serio la versión que tanto nos avergüenza.

Voy a ponerlo más claro: exijo que la Fiscalía actúe de oficio contra Marta Sánchez por mancillar nuestros símbolos nacionales, atreviéndose a ponerle letra esperpéntica a un himno que era de todos y que ahora solo sirve para dividirnos, dinamitando una ya precaria paz social.

Es broma. Eso de meter a la gente por cantar, representar teatro, hacer fotografía o hacer chistes es propio de los fascistas, no de los demócratas. Aquí no pasa nada: la divina Marta tiene su minuto de gloria tras una gloria ya toda pasada, el PP su oportunidad para despistarnos una vez más de lo verdaderamente importante, que es la ruina moral y material a la que nos arrastra, y la izquierda un motivo más para desternillarnos de risa. ¡Váyanse a paseo con sus cancioncillas! España y su himno son entidades muy serias para usarlas como cortina de humo, sobre todo por quien llora lágrimas de cocodrilo mientras se tributa en casa de dios o se saquea la nación. Caraduras. @mundiario

 

Marta y el himno al esperpento