Mario Draghi dimite: Mattarella acepta la renuncia de su primer ministro

Italia se encamina a las elecciones en otoño. El primer ministro ha presentado su retiro del Gobierno de coalición después de perder el apoyo de las derechas y del M5S.

Mario Draghi en el Senado italiano. / RR.SS
Mario Draghi en el Senado italiano. / RR.SS

Italia pone fin a la época de Mario Draghi al frente del Gobierno. El todavía primer ministro italiano, quien perdió el apoyo de tres formaciones de su coalición de unidad nacional el miércoles, ha suspendido su intervención de este jueves en la Cámara de Diputados, para anunciar que se dirigiría inmediatamente hasta el presidente Sergio Mattarella, para presentarle definitivamente su renuncia.

Tras evitarse revivir la traumática experiencia de ayer en el Senado, Draghi se ha saltado el trámite de la votación de confianza en la Cámara Baja, donde anunció su dimisión y se ha dirigido directamente hasta el Palacio del Quirinal para reunirse con el jefe de Estado de la República Italiana, quien no ha tenido más remedio que aceptar su renuncia, pese a que le pidió que se mantuviera provisionalmente en el cargo para manejar asuntos corrientes.

Ahora Italia se enfrenta al reto de convocar un arduo proceso electoral en medio de una delicada crisis económica y social, bajo el fantasma de la guerra en Ucrania, un momento crítico no solo para la República, sino para la Europa entera. Se estima que los comicios generales tengan lugar en otoño, la primera o segunda semana de octubre.

Pero no todo está completamente decidido. La Constitución establece que Mattarella tiene dos posibles escenarios ahora mismo. O convoca elecciones para octubre, o trata de ubicar a otra persona para que se ponga delante de un convulso y fragmentado Gobierno de coalición. Los expertos se decantan por la primera, pero de todas maneras el jefe de Estado debe reunirse con los presidentes de ambas Cámaras del Legislativos para decidirlo.

Dimiten dos ministros de la derecha italiana

El colapso del Gobierno italiano se consagró ayer, cuando en medio de la votación de confianza que buscaba ratificarlo, y hacer que Draghi reconsiderara su renuncia, que el primer ministro condicionó al apoyo de los partidos. Ese respaldo fue revocado por los partidos de la derecha, que enfurecidos por el duro discurso de la mañana de ayer y convencidos de un buen panorama electoral, decidieron aventurarse a desestabilizar la coalición.

El Movimiento Cinco Estrellas (M5S), el origen de la crisis y razón por la que Draghi dimitió en primer lugar, se ha sumado a abandonar el barco después de que la Liga de Matteo Salvini y la Forza Italia de Silvio Berlusconi anunciaran su partida. Pese a que Draghi al final ganó la votación de confianza, la verdadera prueba de fuego era recibir el respaldo de la izquierda y la derecha.

Las abstenciones de estas tres fuerzas parlamentarias ocasionaron un corto circuito político, que terminó por enterrar la coalición de unidad nacional que lideró el expresidente del Banco Central Europeo por los últimos 17 meses. Era un proyecto que incluía a prácticamente todo el Parlamento, exceptuando a los ultras de Hermanos de Italia, que exigían el adelanto electoral desde hace rato.

La crisis política de Italia pudo haber resultado en un tiro por la culata para Fuerza de Italia, un partido de derecha moderada y miembro del Partido Popular Europeo, que está afrontando una implosión después de que dos de sus ministros, Renato Brunetta (Administraciones Públicas) y Mariastella Gelmini (Asuntos Regionales), por considerar que su partido se alejó de sus valores y se comportó como “cualquier” formación populista italiana.

Ambos, estrechos personajes clave de Berlusconi, aseguraron que el partido se estaba “desviando de su historia”, y de sus valores fundadores “el europeísmo, el atlantismo, el liberalismo, la economía social de mercado, la equidad”, han dicho. @mundiario

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