La jueza ordena un careo entre Pradas y Cuenca por los mensajes del día de la dana
El sumario de la dana de octubre de 2024 avanza hacia su zona más incómoda: el centro mismo del poder. La jueza de Catarroja ha ordenado un careo entre la exconsejera de Emergencias Salomé Pradas y José Manuel Cuenca, exsecretario autonómico de Presidencia y mano derecha de Carlos Mazón, para contrastar versiones contradictorias sobre los mensajes, las órdenes —y las omisiones— que marcaron una tarde en la que el agua corría más rápido que las decisiones políticas.
No se trata de un trámite menor ni de un gesto procesal rutinario. El careo es una herramienta extrema, reservada para cuando la instrucción detecta grietas profundas en los relatos. Aquí las hay. Y son graves. Porque lo que está en juego no es solo la coherencia de dos declaraciones, sino la reconstrucción de una cadena de mando en un día en el que, según los mensajes incorporados a la causa, ya se sabía que había víctimas mientras desde la cúspide del Consell se negaba después ese conocimiento.
La jueza quiere verlos frente a frente. Quiere comprobar quién dijo qué, quién mandó callar, quién pidió calma cuando el barranco del Poyo ya se había desbordado y la opción del confinamiento estaba sobre la mesa. Y, sobre todo, quiere dilucidar si alguien decidió que al presidente no se le molestaba, ni siquiera cuando la emergencia se cobraba vidas.
Mensajes, silencios y una frase que lo resume todo
El auto judicial pone el foco en los mensajes intercambiados el día de la dana entre Pradas, Cuenca y el president Mazón. Según un acta notarial incorporada a la causa, Presidencia manejaba información desde el mediodía sobre la gravedad de la situación. A las 16.28 horas, media hora antes de que arrancara la reunión del Cecopi, Pradas informó a Cuenca de que ya había un fallecido. Sin embargo, Mazón aseguró públicamente después que no tuvo constancia de ninguna víctima hasta el día siguiente.
La secuencia más demoledora llega a las 19.54 horas, tras el desbordamiento del barranco del Poyo. Cuenca escribe a Pradas: “De confinar nada, por favor. Calma”. Esa frase, convertida ya en símbolo político, es ahora una pieza central del procedimiento penal. Cuenca sostiene que no dio instrucciones, que solo expresó “dudas jurídicas”. Pradas, investigada por homicidio imprudente, sostiene lo contrario. Entre ambos relatos hay un abismo que la jueza pretende cruzar con un careo.
El peso de declarar como testigo y borrar los mensajes
La posición procesal de Cuenca añade tensión al caso. Declaró como testigo, lo que le obliga a decir verdad. Aun así, negó haber dado órdenes y calificó los mensajes como “descontextualizados”. También se negó inicialmente a entregar su teléfono móvil alegando la protección de su intimidad, aunque terminó aceptando que se investigue si la Generalitat puede recuperar sus comunicaciones con Mazón durante la riada.
El problema es que, en su primera declaración, Cuenca afirmó que había borrado los mensajes y que no tenía copia de seguridad. Un borrado que, en una causa de estas características, pesa casi tanto como un mensaje escrito. La jueza lo sabe y por eso subraya que la coherencia entre declaraciones y pruebas “ha de efectuarse en sede judicial”.
Quién manda cuando todo se desborda
El auto recuerda además un elemento clave: la Audiencia de Valencia ya dejó claro que el president de la Generalitat es la máxima autoridad y puede impartir instrucciones a los miembros del Consell. La cuestión, por tanto, no es solo si hubo órdenes explícitas, sino si existió una cultura de intermediación, de filtros, de protección del poder político en el peor momento posible.
La instrucción dibuja un escenario inquietante: decisiones que no se toman, advertencias que se relativizan, información que se canaliza para no “molestar”. En ese contexto, el careo no es solo un choque de versiones, sino un espejo incómodo de cómo funciona el poder bajo presión.
Una causa que sigue creciendo
La jueza también ha dado nuevos pasos para ampliar el perímetro de la investigación. Ha pedido al Congreso la comparecencia del exsecretario autonómico Cayetano García y le ha ofrecido aportar voluntariamente llamadas y mensajes con los principales responsables políticos durante la emergencia. Además, ha incorporado a la causa los mensajes de un técnico de la presa de Buseo y ha reclamado la grabación de una llamada al 112 realizada la noche de la dana. @mundiario

