Jimmy Morales, candidato presidencial guatemalteco: ¿es realidad o ficción?

Jimmy Morales.
Jimmy Morales.

Primera parte de este análisis sobre Jimmy, algo así como el Peña Nieto de Guatemala, es decir, el mismo político de siempre solo que bien educado ante las cámaras.

Jimmy Morales, candidato presidencial guatemalteco: ¿es realidad o ficción?

Primera parte de este análisis sobre Jimmy, algo así como el Peña Nieto de Guatemala, es decir, el mismo político de siempre solo que bien educado ante las cámaras, acicalado, entrenado.

 

¡¿En serio la población no nota que Jimmy Morales es un prolijo fruto televisivo?! Un medio útil de fuerzas mayores que intentan estar ocultas, aprovechándose de la amnesia histórica.  “Neto” de la televisiva serie “Moralejas”, en su papel más nuevo de la película que llamo «Siendo presidente me fue mejor» (Parafraseando y aludiendo a Vivian Marroquín y su libro “Siendo puta me fue mejor”), sigue a rajatabla lo que dictan sus asesores, y qué mejor candidato para  mercaderes de la política, que un hombre dócil y dúctil ante cualquier sugerencia para lucir mejor.

Me permito desde mi particular punto de vista (que puede ser ni el más educado ni el más informado ni el más común y popular) desglosarlo en: lo bueno, lo malo y lo peor:

 

Lo bueno

Lo analizo y logro desgranar que: Ha aprendido a actuar y toma provecho de ello y del podio que, desde el año 2000, fue su programa en televisión abierta, para un cierto segmento poblacional.  Tiene amplia experiencia para hablar ante las lentes, contar chistes, expresarse con seriedad, lo que sea que toque. Un verdadero comunicador. Posee familiaridad con lo necesario para lucir cómodo ante los medios: Sabe que hay que hablarle con confianza al aparato que le acerque a la gente, improvisa, dice solo pocas cosas por vez, maneja bien su dicción y el volumen de la voz, la velocidad del discurso y el ritmo, sonríe (la empatía resulta clave para conectar con la audiencia, y normalmente da más frutos que la sinceridad), etc., todos, recursos de un actor preparado por un buen director.  De hecho, apuesto a que hay alguien con quien entrena sus apariciones televisadas y radiales, antes de si quiera acercarse a los sets o cabinas; porque aunque es expresivo y se maneja con naturalidad, no se sale del discurso, previamente preparado, de su línea, de su  “X”  en el suelo, de lo memorizado; va aprendiendo de los errores de los demás.

Lo malo

Ser un buen orador no es todo, si no, llevemos a cargos políticos y de estado a todos los curas y pastores del país. Es preciso conocer el cómo de sus ideas, que aún no quedan del todo claras, pues se dice Nacionalista (un poco más que patriota) viniendo de un partido militar (Tengo un déjavù con Otto Pérez Molina).  James Morales, se autodenomina pobre, pero su discurso va más o menos así: Nací pobre y estoy con los pobres, pero apruebo que el Sistema dé Pena de Muerte a esos pobres, crecidos pobres, sin educación, sin futuro, sin medios ni formación… Un pobre, que no entiende a cabalidad lo que viven los verdaderos pobres (Sabrán perdonar la cacofonía y la repetición pero no encuentro otra forma).
No me interesa si vendió plátanos, plásticos y ropa usada, eso es bueno, sí, indica que conoce algo de la realidad guatemalteca pero, ¿qué garantiza? No mucho.  La pobreza, únicamente y por sí sola, no hace a una persona legítima representante del pueblo y sus necesidades.  Si no, veamos los ejemplos de los ex presidentes Alfonso Portillo y Serrano Elías, a muchos alcaldes y a cientos de diputados que han nacido en cuna humilde pero al llegar al poder han hecho de la política una empresa particular sumamente lucrativa. No perdamos de vista que ser comerciante significa ser de clase media, no parte de la pobreza de este país, no olvidemos que vivimos en un magnífico paraíso de recursos pero opacado por un nivel de pobreza del 50% (según datos oficiales arrojados en la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2011) de los 15 millones que lo habitamos, uno de cada dos siente hambre en Guatemala. 

Continuara...

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