La intervención de la presidenta argentina pone en jaque a la clase política

la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El odio instalado hacia la gestión presidencial llegó, en esta ocasión, muy lejos por parte de algunos militantes, aunque las cúpulas partidarias miraran diplomáticamente para otro lado.

La intervención de la presidenta argentina pone en jaque a la clase política

Parte de la sociedad argentina, al menos la más responsable, espera que la recuperación de Cristina Kirchner sea un hecho claro en los próximos días.Las redes sociales y los líderes de partidos políticos de todo el espectro ideológico se solidarizaron con esta crisis de salud que se develó el sábado pasado por la noche, si bien algunos de los opositores aprovecharon para recordar en ese mismo momento y tangencialmente la precaria situación institucional y consenso del que goza el vicepresidente en ejercicio, Amado Boudu, quien carga con causas pendientes en la justicia por enriquecimiento ilícito y goza de una mala imagen frente a la sociedad. 

La prensa opositora hizo también especial hincapié en esta situación institucional, representada hoy por la figura del vicepresidente en cuestión, y consideró algunas especulaciones tales como la espectacularización de una enfermedad menor para aumentar el próximo caudal electoral, aún cuando se hablaba ya de colección subdural crónica en el cerebro, bajo el diagnóstico de una de las instituciones médicas más respetadas y serias de Buenos Aires, como es la Clínica Favaloro.

Lamentables comentarios 

Si bien los principales opositores se solidarizaron con la situación, que evolucionó desde una internación de urgencia el sábado hasta la operación de este martes, dirigentes menores, militantes contrarios y parte de la sociedad negaban con irresponsabilidad la importancia de la salud de la presidenta, aprovechando la oportunidad para mofarse del 'problema en la cabeza' de la presidenta. Lamentables comentarios de este tipo se leyeron en las redes durante los pasados dos últimos dìas. Hoy en cambio, frente a los hechos consumados, muchos gozan de seudos buenos modales en los mejores casos o de silencio, en otros. 

Está claro que el odio instalado hacia esta gestión presidencial llegó, en esta ocasión, muy lejos de parte de algunos militantes, aunque las cúpulas partidarias miraran diplomáticamente para otro lado, sosteniendo un discurso de 'pronta recuperación'.

Odio en ciertos sectores 

Es realmente preocupante el odio en ciertos sectores sociales que en 30 años de democracia parecen no haber entendido que los verdaderos enemigos son los que la impiden y no los que la ejercen. Con aciertos, y probablemente muchos errores, el balance siempre está en manos de la sociedad, que puede votar cambios de rumbo y nuevos dirigentes. Como ahora, el próximo 27 de octubre, que se renueva el parlamento, fuerza clave aún en nuestra democracia presidencial. 

Vuelvo a la salud de la Presidenta, y la noticia de hoy, festejada por cientos de militantes en la puerta de la clínica que la alberga, es su evolución satisfactoria, el 'éxito de la operación' confirmado por el equipo mèdico y por el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, y el buen ánimo que la acompaña, junto con sus familiares más queridos.

 ¿Habrá cambios?
Las nuevas hipótesis políticas pasan ahora por entrever cómo continuarà la gestión de gobierno con Cristina Kirchner en reposo, sugerido entre 30 y 45 días. Cómo seguiràn evolucionando los mercados, su propio equipo de gobierno, y una oposición que pretende legìtimamente lo mejor para si misma, en estos nuevos comicios, que segùn los expertos en medición pùblica, no cambiarìan demasiado el rumbo de los resultados pobres para el gobierno, a pesar del episodio traumàtico que atraviesa la primer mandataria.
Más bien esto serviría, en tèrminos de opinión pùblica, para reafirmar su imagen positiva y liderazgo, pero no los resultados eventualmente adversos en los pròximos comicios. Habrà que esperar. Y respetar.

 

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