Londres promete ahora a Escocia lo que en su día no quiso darle

David Cameron.
David Cameron.

También hay ingleses que rechazan toda ventaja adicional a Escocia y parecen preferir una independencia total, que comportaría una abierta sima entre Escocia y el resto del Reino Unido.

Londres promete ahora a Escocia lo que en su día no quiso darle

También hay ingleses que rechazan toda ventaja adicional a Escocia y parecen preferir una independencia total, que comportaría una abierta sima entre Escocia y el resto del Reino Unido.

 

Mientras Cameron promete, apoyado por Clegg y Miliband, amplias competencias fiscales y ventajas financieras para Escocia si triunfa el no (lo que hubieran suscrito como un triunfo a medio plazo Salmond y los nacionalistas escoceses del SNP al pactar el referéndum, en noviembre 2012), muchos ingleses, principalmente de origen europeo-anglosajón, rechazan toda ventaja adicional a Escocia y parecen preferir una independencia total, que comportaría una abierta sima entre Escocia y el resto del Reino Unido. Mientras, galeses e ingleses de origen asiático y africano defienden posiciones mucho más conciliadoras con respecto a la ciudadanía escocesa.

La prensa londinense de este domingo recoge la dramática apelación del prime minister Cameron a la colocación masiva en los exteriores de las viviendas de los ingleses, galeses y norirlandeses de banderas escocesas para "salvar la Unión". Los tres partidos principales (conservadores, laboristas y liberal-demócratas), junto con sus respectivos líderes (David Cameron, Ed Miliband y Nick Clegg) intentan seducir a los indecisos escoceses para votar negativamente a la independencia,  prometiendo a cambio una sustancial ampliación del autogoberno escocés en el campo fiscal y financiero.

En noviembre de 2012, cuando el first minister escocés pactó fecha y pregunta con Cameron, éste rechazó toda posibilidad de una tercera vía u opción intermedia, que garantizara la continuidad del Reino Unido incrementando substancialmente los poderes fiscales del Parlamento escocés de Holyrood, opción que colmaba las ansias a medio plazo de los nacionalistas escoceses del SNP. Hay que destacar que el nível autonómico de los caledonios es más amplio que el gallego y muy semejante al catalán (policía de seguridad, régimen local), excepto en cuestiones fiscales, en las cuales cualquier autonomìa española tiene más competencias.

Pero parece que muchos ingleses miran el problema escocés con cierta distancia. Se percibe en Londres que es mayoritaria la opinión de que los escoceses no deben disponer de más financiación por habitante que Inglaterra. Por otra parte, el 48% de los ingleses están a favor de los controles fronterizos con Escocia en el caso que gane el yes y el Gobierno escocés asuma el espacio Schengen de libertad interior circulatoria, según la encuesta que este domingo publica el periódico The Mail.

Es verdad que los galeses y las minorías de origen asiático o africano son más receptivas al mantenimiento de estrechas relaciones con una Escocia independiente. Pero, bien  lejos de ser sensibles al llamado del premier Cameron, buena parte de los ingleses están más dispuestos a aceptar, con cierta frialdad y distancia, la independencia escocesa más que un sustancial avance de su financiación y de sus capacidades fiscales.

Mientras, los populistas eurosescépticos del UKIP siguen horadando en Inglaterra la base electoral de Cameron, alcanzando en los sondeos preelectorales para las próximas elecciones al Parlamento estatal de Westminster un 20%.

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