Lo inesperado siempre sucede: Mr. Trump no deja de sorprendernos

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El presidente saliente.

El presidente saliente se ha instalado desde el primer momento en “su realidad” con un lenguaje abrupto, superficial y aparentemente lleno de falsedades por cuanto no presenta pruebas.

Lo inesperado siempre sucede: Mr. Trump no deja de sorprendernos

En la noche electoral de los presidentes de Estados Unidos, cuando los votos electorales se aproximan a 270 el presidente saliente ha llamado (esa noche o el día que llega a 270) al presidente entrante para felicitarle: todas ellos menos el actual Mr. Trump.

En este caso, no solamente no felicita al ganador, sino que en la noche electoral declara que ha ganado las elecciones y denuncia un fraude imaginario. Dice: “Hay un plan para robar votos, no dejaremos hacerlo”. Considera ilegales los votos llegados por correo: ”Si cuentas los votos legales fácilmente gano”. Sin pruebas acusa a Joe Biden de intentar robar las elecciones con los votos ilegales llegados por correo (según él  los llegados después de las urnas cerradas) y avisa que acudirá al Tribunal Supremo.

El presidente saliente no hace más que seguir la línea que inició a su llegada a la Casa Blanca: un estilo histriónico, bravucón, engañando a los trabajadores (desencantados con el sistema) a los que dice defender, mintiendo compulsivamente (22.247 mentiras registra el periódico The Washington Post).

Para el presidente saliente la normalidad es el insulto continuo y de forma brutal, como cuando despidió a su asesora Omarosa Manigault, le llamó: -loca, adefesio, escoria-

Mr. Trump es hijo de emigrantes: su madre, escocesa llegó a Estados Unidos con 50 dólares en su bolsillo. Su padre, Fred Trump un alemán que se hizo rico construyendo viviendas en New York City. Donald Trump es un vociferante bravucón  que hizo carrera con los negocios heredados de su padre y sus actuaciones en los reality show de la televisión.

Quien le conoce muy bien es su sobrina Mary Trump, con estudios de psicología, que ha escrito el libro: “Siempre demasiado y nunca suficiente”. Donde deja una lista de opiniones muy curiosas. Dice entre otras cosas:

-Trump nunca ha ganado nada legítimamente, inclusive alguien se presentó a hacer su examen para el ingreso en la universidad. Cree que robar y hacer trampas para ganar, se merece ganar-.

-Trump no se recuperará jamás de la derrota. Enfurecido por ello tendrá crisis tras crisis. No va a ceder y se vengará rompiendo cosas. No hará nada en los últimos días que le quedan para contrarrestar el coronavirus. Deslegitimará a la nueva administración, aprobará indultos insólitos, es como decir que morirá matando-.

Y parece que tiene razón: llega la venganza de una persona que no sabe perder, no admite ser perdedor, no acepta la derrota y se atrinchera en la Casa Blanca.

Al conocer su derrota ha culpado a la empresa Pfizer y a la FDA (Administración de medicamentos y alimentos, del gobierno) por no anunciar antes el descubrimiento de la vacuna, pretende que por apoyar el gobierno a Pfizer para distribuir la vacuna, ser él parte de la autoría de la misma, siendo desmentido por Pfizer. Fulmina a su secretario de defensa Mark Esper por opinar en su contra de utilizar el ejército contra las revueltas populares. También ha cesado a varios militares como James Anderson o la retirada del almirante Joseph Kerman y en sus lugares ha nombrado militares en activo o retirados cercanos a la extrema derecha como Christopher Miller, Kash Patel, AnthonyTata Ezra, Cohen Watnick, Douglas Mcgregor. Parece ser que Trump les ordena retirar fuerzas de Afganistán e Irak antes de fin de año. Algunos analistas creen que Trump está poniendo personas leales para, llegado el 20 de enero, le permitan continuar en el poder. Las actuaciones de Mr. Trump no le hacen parecer un presidente saliente, todo lo contrario, realiza una escapada hacia adelante.

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