Lo que hemos aprendido gracias al procés y no deberíamos olvidar

Manifestación independentista en Barcelona.
Manifestación independentista en Barcelona.

Casi parece un estudio de una universidad prestigiosa: un experimento de cómo se puede pasar del "Libertad, amnistía y estatut de autonomía" de 1977 a una declaración unilateral de independencia.

Lo que hemos aprendido gracias al procés y no deberíamos olvidar

Decía mi amigo Emilio, asturiano de pro pero internacionalista sincero, que todos los nacionalismos tienen por único objetivo la independencia y con ella la toma del poder absoluto, por lo que la democracia es para ellos solo un camino de conseguirlo, o mas bien de acercarse al punto en el que se pueda cortar el cordón umbilical que los ha alimentado. Los hechos  van demostrando cuanta razón tenía. No hay un final que permita la convivencia y Cataluña es el ejemplo más claro y cercano para aprenderlo. España concedió a esta región el restablecimiento de la Generalitat y un Estatuto con más competencias de las que jamás había gozado, la mayor de cualquier país descentralizado del mundo, pero la paz duró solo hasta que tuvieron el control del Parlament aún sin un respaldo de votos mayoritario. Hasta las declaración unilateral de independencia de "la república catalana" era dentro de una futura república federal española, mientras que la de ahora no es un hasta luego sino un hasta siempre. Hay múltiples regiones que contienen nacionalistas que sueñan con independizarse - Flandes, Córcega, Véneto, Liga Norte, Euzkadi, etc -, con lo que llaman la Europa de los Pueblos, que viene a ser algo así como un mundo tribal con ciudades estado al mejor estilo de hace miles de años. Todos los demás países democráticos de mundo, mucho menos utópicos que nosotros, tuvieron la precaución de incluir en sus constituciones la prohibición expresa de la sedición por lo que cualquier conspiración para ella es cortada de raiz por la justicia y la policía. Gran Bretaña carece de Constitución, sustituida por un conjunto de leyes, y padece este mal mientras que España no lo prohibe expresamente pero, al igual que todos los países democráticos exige mayoría cualificada para cambiar Leyes Fundamentales, vía que tiene bloqueada el PP con su mayoría en el Congreso y absoluta en el Senado, mayoría que por cierto no se la otorgó Rajoy sino los votantes españoles.

De todo esto hemos aprendido muchas cosas de las que se pueden sacar conclusiones y aplicaciones útiles. Una es la importancia de la educación. Gran parte de los independentistas catalanes han sido educados desde su más tierna infancia en el odio a España, en el España nos roba, y hasta en la exclusión del español como algo unificador. Ultimamente hasta con cánticos y manifestaciones mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, los niños de todos los Estados cantan el himno nacional y aprenden una historia de respeto a sus presidentes, no como miembros de un partido sino como presidentes de todos, y a su bandera. Los niños catalanes siguen el proceso de mentalización en el instituto y en la universidad a base de poner impedimentos a los profesores no catalanes. Aquello no es Harvard, es Cataluña. Todos hemos sido mentalizados de niños en alguna dirección pero el mundo nos ha dado la oportunidad de conocer otros puntos de vista, algo que los catalanes tiene mas complicado por el dominio de TV3 y otros medios subvencionados. El tema de la enseñanza es tan grave que las editoriales se han quejado de que hay más libros de texto de la misma asignatura que Comunidades tiene España. Cada uno quiere enseñar su verdad, no la verdad.

Otro experimento comprobado es que una mentira repetida muchas veces acaba pareciendo verdad, especialmente en temas más emocionales que racionales, y el nacionalismo es simplemente un sentimiento, la mayor parte de las veces irracional, y de ahí que las razones de la oposición no producen el efecto que tendrían si el razonamiento fuese dentro de la lógica. En esto tenemos múltiples ejemplos y vemos como gente en apariencia inteligente, tipo Pilar Rahola, se cree que seguirían en la UE, que tendrían reconocimiento internacional para entrar en la Sociedad de Naciones, que su bono tendría compradores para su deuda, que las deudas no se pagan o que se puede embargar sin tener fondos para pagar el justiprecio, que no perderían el mercado español, que las multinacionales no se irían o que su PIB no caería el 30% sin poder pagar la Seguridad Social, incluso que seguirían  jugando la Liga Española. Claro que peor que los engañados son los que se creen sus propias mentiras, los psicópatas. La mentira más reciente es llamar nazis o franquistas a los constitucionalistas defensores del camino legal, cuando Forcadell o Rufián deberían saber que con los nazis  figurarían desaparecidos y en una dictadura jamás habrían podido expresar sus ideas libremente.¿Quienes son los fascistas?

Además de aprender la importancia del sistema educativo, de las mentiras repetidas, de la razón frente a la emoción, queda otra no despreciable y es que a rio revuelto ganancia de pescadores. Sorprende la capacidad de Pablo Iglesias, Colau, y otros compañeros de viaje para pescar en aguas revueltas, del si pero no, de querer estar en los dos lados a la vez, en misa y repicando como se decía antes. Sorprende y daña porque hemos visto a los abducidos por el sentimiento independentistas decir que tienen detrás mayoría de votantes en base a sumar a los de En Comú Podem. Concretamente ERC afirmó tener 82 diputados animando el procés cuando su ley de referéndum fue aprobada por 71, lejos de los 2/3 necesarios simplemente para  modificar el Estatut.

Otro que ha salido a pescar es Alberto Garzón al frente de personas que cual cabos gastadores de un disciplinado ejército, desfilaron en tres filas cada uno con una bandera comunista o republicana. Yo le preguntaría si sabe quien es el Presidente de Alemania, y si piensa que cambiarlo por otro solucionaría en algo los problemas de Alemania o de Merkel, porque alguien debería decirle que en democracia los poderes son del Ejecutivo, el Legislativo, y el Judicial, todos electos directa o indirectamente, y el discurso Monarquía-República puede tener cabida, pero carece de relación con el problema suscitado en Cataluña, y en el mundo actual carece de transcendencia alguna.

Algo habría que reflexionar sobre la tolerancia, la disciplina y los valores en la España actual.

Lo que hemos aprendido gracias al procés y no deberíamos olvidar
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