Guardiola abre la puerta a pactos con Vox ante la falta de mayoría absoluta en Extremadura
El panorama político de Extremadura se complica de cara a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre. María Guardiola, presidenta regional y líder del PP, ha admitido por primera vez que, en caso de no alcanzar la mayoría absoluta, podría pactar con Vox, el partido de Santiago Abascal, con quien mantiene una relación marcada por giros y contradicciones. “No soy una mujer de levantar muros. Y no hago cordones sanitarios”, afirmó en una entrevista reciente, señalando que la estabilidad de la región prima sobre los vetos políticos.
Este cambio de postura sorprende si se recuerda la posición que Guardiola mantuvo tras las elecciones de 2023, cuando descartó de forma tajante incorporar a Vox a su Ejecutivo. “No puedo dejar entrar en mi Gobierno a aquellos que niegan la violencia machista”, declaró entonces, enfatizando que su promesa a los extremeños no sería moneda de cambio. Sin embargo, pocos días después, la presidenta alcanzó un acuerdo con la formación de Abascal que le permitió hacerse con la presidencia de la Junta, cediendo a Vox una consejería en un pacto que consolidó su investidura.
Desde entonces, la relación entre PP y Vox ha sido una montaña rusa. La extrema derecha abandonó los gobiernos autonómicos conjuntos en julio de 2024 en varias regiones, incluida Extremadura, aunque el único consejero que ostentaba Vox en la región —Gestión Forestal y Rural— continuó en el Ejecutivo hasta dimitir el pasado verano por falsificar su currículum.
En el contexto actual, con el PP contando con 28 escaños frente a los 33 necesarios para la mayoría absoluta, Guardiola ha dejado claro que no descarta ninguna vía para garantizar un gobierno estable. Señala que Vox ha tenido tiempo en los últimos dos años y cuatro meses para demostrar si quiere ser parte de la solución o del problema, y critica su tendencia a aliarse con el PSOE en ocasiones. “Lo que necesita Extremadura es estabilidad”, subraya, insistiendo en que los límites de cualquier acuerdo siempre estarán en los derechos fundamentales.
A pesar de este acercamiento pragmático, la presidenta evita hacer cábalas sobre la forma en que Vox podría integrarse en un hipotético gobierno conjunto. Su prioridad sigue siendo captar la confianza mayoritaria de los extremeños y mantener su agenda centrada en la región. Guardiola recuerda que sus socios preferentes son los ciudadanos y que cualquier negociación futura con partidos externos dependerá de la voluntad de garantizar estabilidad, no de intereses partidistas.
La decisión de abrir la puerta a Vox refleja un cambio estratégico en la política regional y una adaptación a la realidad parlamentaria, donde la necesidad de sumar apoyos puede superar los vetos ideológicos del pasado. De cara al 21-D, la presidenta afronta su prueba más exigente: consolidar su liderazgo y asegurar que la gestión de Extremadura no quede supeditada a conflictos partidistas. @mundiario

