González observa una simplificación estupidizante como respuesta a problemas complejos

Felipe González./ Archivo
Felipe González./ Archivo

"Pasa en nuestra casa, pasa en Europa y pasa en EE UU y en Brasil. Me acuerdo siempre del primer ministro sueco Olof Palme, que tenía la capacidad intelectual de explicar lo complejo de manera que se entendiera, pero nunca daba respuestas simples", comenta el expresidente español.

González observa una simplificación estupidizante como respuesta a problemas complejos

Felipe González observa una simplificación estupidizante como respuesta a problemas que son complejos. “Los ciudadanos deben elegir si quieren destinar parte de sus ingresos a un nuevo pacto social. Yo creo en ese pacto”, dice también el expresidente del Gobierno Felipe González en una entrevista concedida a la directora del El País, Soledad Gallego-Díaz. La autora de la entrevista presenta a Felipe González (Sevilla, 1942) como "un político en activo desde el punto de vista del pensamiento y de la curiosidad".

El expresidente español –el que más tiempo ha dirigido España (1982-1996) y que cerró la anexión a la UE (1986)– sopesa en la entrevista los retos que plantea el Brexit, los errores de Europa en la gestión de la crisis y la creciente brecha de desigualdad

González afirma que le horroriza la estupidización de la política, las respuestas simples (que no hay que confundir con las sencillas) y la renuncia de los políticos a poner a la sociedad ante sus problemas. "Tendríamos que poder ponernos de acuerdo en hacer las reformas que necesitemos, sin una dependencia directa de un desafío de una parte de Cataluña, que se expresa en el independentismo", propone el expresidente español.

Felipe González alerta de que se explican cosas complejas con respuestas simples. "Ojo, no respuestas que expliquen con sencillez los desafíos complejos, sino respuestas simples y, por tanto, demagógicas. Las respuestas simples que expresan Bolsonaro en Brasil o Trump en EE UU. Esa respuesta simple la vemos todos los días porque el debate político no solo se está banalizando, sino que está cayendo en una simplificación estupidizante como respuesta a problemas que son complejos. Pasa en nuestra casa, pasa en Europa y pasa en EE UU y en Brasil. Me acuerdo siempre del primer ministro sueco Olof Palme, que tenía la capacidad intelectual de explicar lo complejo de manera que se entendiera, pero nunca daba respuestas simples", comenta el expresidente del Gobierno español.

El modelo económico

Para el expresidente González, el modelo de economía financierizada e interdependiente de la globalización está creando mayor desigualdad. "No es que el modelo no funcione en la crisis –explica–, es que el modelo, cuando crece, también es un modelo desigual. Y es responsabilidad de la política dar una respuesta a este hecho. Desde luego, es responsabilidad de la política progresista, si quiere, socialdemócrata. Pero cuando lo analizas desde el punto de vista de esos estados de ánimo, llegas a la conclusión de que el espacio público compartido que llamamos Unión Europea es, en términos relativos, el que tiene mejores condiciones de vida de todo el planeta. A pesar de todo. A pesar de todas las dificultades inocultables, a pesar de fenómenos que podríamos enumerar, de desigualdad, de precarización."

"Nos equivocamos al no predecir las consecuencias de la crisis en la inmigración y al no poner en marcha una política migratoria común. No digo que tengamos una política migratoria europea equivocada, digo que es aún peor: no tenemos una política común en absoluto. Es evidente que si tienes un espacio de libre circulación en la UE, la política migratoria tiene que ser también europea. Es imposible que respondas a un fenómeno migratorio extraordinario de manera parcial o desordenada, sin que te encuentres con un fenómeno nuevo de xenofobia y nacionalismo. Y ese desorden en las respuestas en mitad de una crisis hace crecer los movimientos antieuropeos o excluyentes en cada país, con mayor o menor fuerza", reflexiona Felipe González en otro momento de la entrevista.

"La crisis migratoria –añade el expresidente español– me preocupa mucho. Pero hay también otra crisis que me inquieta: la del Brexit. Me inquieta mucho porque plantea a los no británicos una pregunta dramática: ¿esto será una vacuna o será contagioso? En principio, lo vemos como una vacuna, porque la respuesta ha mantenido unida a la UE frente a las pretensiones de Reino Unido, pero en el fondo se están produciendo fenómenos que están debilitando a la UE. Tenemos elementos de contagio por muchos sitios."

Venezuela también ocupa su atención. "¿Qué es lo que ha hecho, por ejemplo, Maduro en Venezuela? Un golpe de Estado a partir de diciembre de 2015, cuando perdió las elecciones. El mismo diciembre, con la Asamblea ya saliente, deslegitimada, cambió las reglas del juego. Y ha ido completando ese golpe de Estado hasta el nombramiento de una pseudo Asamblea Constituyente, absolutamente monolítica, elegida por mecanismos casi de soviets, que vota a mano alzada lo que le dicen, por unanimidad. El círculo se cerró cuando esa propia Asamblea Constituyente convocó un proceso electoral trucado, para prolongar el poder de Maduro. Lo que ha hecho este señor es un golpe de Estado desarrollado en el tiempo.", concluye Felipe González. @mundiario

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