El gasto militar fragmenta al Gobierno: los socios de izquierdas rechazan el aumento
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la aceleración del incremento del gasto en defensa, alineando así su postura con los compromisos adquiridos en la Unión Europea. Esta decisión sitúa al PSOE en una posición más próxima a la derecha que a sus socios de coalición y aliados parlamentarios, la mayoría de los cuales han mostrado reticencias ante la medida. Entre ellos se encuentra Sumar, cuyo rechazo varía en intensidad según las sensibilidades dentro de la formación, pero que coincide en cuestionar la necesidad de destinar más fondos a defensa hasta alcanzar el 2 % del PIB antes de 2029.
En el espectro político, sólo PP y Vox defienden abiertamente la ampliación del presupuesto militar. Sin embargo, el partido de extrema derecha ha sido excluido de la ronda de reuniones convocada por Sánchez para el próximo jueves, en la que el Gobierno pretende explorar el apoyo parlamentario para esta iniciativa. Por su parte, el Partido Popular tampoco se ha mostrado entusiasmado por alinearse con el Ejecutivo, aunque estén de acuerdo en el fondo del asunto.
Fuentes gubernamentales han confirmado que Sánchez se reunirá con todos los partidos con representación parlamentaria, excepto Vox, con el objetivo de conocer su grado de compromiso con la seguridad europea y el apoyo a Ucrania en el contexto del conflicto con Rusia. Este anuncio se produce después del Consejo extraordinario de líderes de la UE, donde se abordó la necesidad de reforzar el gasto en defensa. El Gobierno insiste en que esta inversión no se limita al ámbito militar, sino que también abarca la cooperación internacional, la ciberseguridad y la diplomacia.
Desde Bruselas, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha defendido que “invertir en defensa es invertir en democracia y seguridad” y ha mostrado su confianza en que el Ejecutivo logrará el respaldo necesario en el Congreso. En la misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha subrayado la importancia de que España asuma un papel activo en la seguridad europea, apelando al PP para que se sume a la iniciativa.
Vox rechaza la negociación y presiona al PP
El Partido Popular ha reaccionado con escepticismo ante la convocatoria de Sánchez. Su líder, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado que el presidente no haya mantenido contacto con la oposición en más de un año y ha puesto en duda la motivación detrás de este acercamiento. “Si lo hace por convicción o por necesidad, es una cuestión que debe aclarar”, ha afirmado Feijóo, quien también ha exigido un “informe detallado” sobre los apoyos internos del Gobierno a esta medida.
El portavoz del PP en el Congreso, Miguel Tellado, ha subrayado que la propuesta debe ser “de Estado” y contar con respaldo dentro del propio Ejecutivo. Además, Feijóo ha mostrado su malestar por el formato de la reunión, equiparando su participación con la de formaciones minoritarias como el BNG, lo que ha calificado como una “tomadura de pelo”.
Por su parte, Vox ha rechazado cualquier tipo de diálogo con el Gobierno en torno a esta cuestión y ha instado al PP a hacer lo mismo. La formación de Santiago Abascal ha calificado la reunión como “propaganda” y ha insistido en que el compromiso del PP con el cordón sanitario a EH Bildu es "incoherente" si al mismo tiempo acepta reunirse con Sánchez.
Desde Vox sostienen que el Gobierno está utilizando la política de defensa como una “herramienta de distracción” y han reiterado su rechazo a la línea estratégica de la UE en este ámbito. En este contexto, presionan al PP para que mantenga una postura crítica y se distancie de la iniciativa gubernamental.
Divisiones en la coalición de Gobierno
El aumento del gasto en defensa también enfrenta al Ejecutivo a desafíos internos. En Sumar, su portavoz adjunto y secretario general del PCE e integrado en Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha advertido que destinar 800.000 millones de euros al rearme, como ha planteado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, supondría “financiar a la industria militar de Estados Unidos”. Además, considera que este esfuerzo comprometería los recursos destinados a servicios públicos esenciales.
Sin embargo, otras voces dentro de Sumar, como las vinculadas a Yolanda Díaz, han optado por una postura más matizada. Han defendido la necesidad de una “defensa propia y autónoma” para Europa, pero han abogado por que su financiación se aborde a nivel comunitario en lugar de incrementar los presupuestos nacionales.
Entre los aliados de izquierda del Gobierno, ERC mantiene una postura de espera antes de definir su posición, mientras que EH Bildu y Podemos han expresado un rechazo frontal. Desde el BNG, la eurodiputada Ana Miranda ha acusado a la Comisión Europea de pretender “desviar fondos de cohesión social y territorial hacia el gasto militar”.
Los aliados de centroderecha, clave en la votación
En el sector de centroderecha nacionalista, el PNV podría ser uno de los socios más proclives a apoyar el aumento del gasto en defensa, ya que su portavoz, Aitor Esteban, ha insistido en que "esta es la hora de Europa". Junts, en cambio, no ha fijado su posición. Coalición Canaria ha advertido de que no dará su apoyo incondicional y ha reclamado detalles sobre el impacto presupuestario de la medida, al igual que UPN.
El Gobierno asegura que tiene margen para aprobar nuevos gastos militares sin necesidad de someterlos al Congreso, gracias a la posibilidad de modificar partidas mediante acuerdos en el Consejo de Ministros. Sin embargo, la oposición y los socios de investidura han advertido que cualquier cambio de esta magnitud deberá debatirse en el Congreso.
La reunión convocada por Sánchez será clave para medir el respaldo con el que cuenta el Ejecutivo y determinar si el aumento del gasto en defensa se convertirá en un nuevo punto de fricción en la legislatura. @mundiario








