Gastan más en asesores que en resolver el problema de las becas Erasmus

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert Ortega.
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert Ortega.

¿Cuándo empezarán a adelgazar en serio las administraciones para no tener que recortar en algo tan importante como es la educación, en este caso un programa en el exterior?

Gastan más en asesores que en resolver el problema de las becas Erasmus

Cinco días después de la rectificación del ministro Wert, poco queda que añadir a tantos comentarios sobre su polémica decisión de retirar las ayudas a gran número de estudiantes del programa Erasmus. Pero yo no me resisto a hacer un par de reflexiones. 

La primera versa sobre el desconcierto que produce la actuación del propio ministro. Quienes le conocen aseguran que es un hombre inteligente, culto, brillante y hasta dialogante y están muy sorprendidos porque desde que ocupa el cargo aparece como un político torpe, arrogante y prepotente. Un político atípico.   

A los ciudadanos nos faltan claves para saber si este ministro, cuando actúa y sobreactúa lo hace por su cuenta y riesgo o si es el ariete que el Partido Popular utiliza para defender sus ideas y proyectos, como en este caso de las becas Erasmus o como ocurrió con la LOMCE, que sacó adelante en solitario. Sea cual sea la respuesta, seguro que algunos dirigentes el Partido Popular están parafraseando aquel dicho líbreme Dios de mis amigos, en este caso de Wert que va de llanero solitario, que de mis enemigos, es decir, de la oposición, me libro yo. 

La segunda reflexión es sobre su última decisión. Como disponía de recursos escasos a causa de los recortes presupuestarios, es plausible su idea de aumentar la cuantía de las becas para los estudiantes de familias más necesitadas en detrimento de alumnos y familias que tienen más posibilidades económicas. Pero eso -se lo dijo la Comisión Europea- debe anunciarse con tiempo y nunca cuando los estudiantes llevan dos meses de curso y todos, los más ricos y los más pobres, han planificado su estancia en el extranjero contando con esa ayuda económica. La retroactividad no es presentable 

El problema se subsanó con 20 millones adicionales que el ministro Wert arrancó a su colega de Hacienda y cabe preguntar -a los populares y a los ministros- si esa cantidad, suficiente para mantener las becas Erasmus este año, no se podría haber detraído de alguna otra partida presupuestaria antes de montar esta trifulca.  

Por ejemplo, de la nómina de asesores, porque el mismo día que se conoció la polémica decisión del Wert, un periódico publicaba que el Gobierno gastó hasta junio 28,2 millones en asesores y cargos de confianza, que se cuentan por cientos en todos los ministerios. 

¿Cuándo empezarán a adelgazar en serio las administraciones públicas para no tener que recortar en algo tan importante como es la educación, en este caso un programa formativo de los estudiantes en el exterior? 

Gastan más en asesores que en resolver el problema de las becas Erasmus
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