Feijóo perfila su ideario para el congreso nacional del PP con guiños a Vox y giro en inmigración

La recepción de inmigrantes y la relación con la ultraderecha emergen como ejes clave en la renovación ideológica de un Partido Popular que busca liderar el centroderecha y disputar la presidencia a Sánchez.
Alberto Núñez Feijóo y la Junta Directiva Nacional del PP. / Partido Popular
Alberto Núñez Feijóo y la Junta Directiva Nacional del PP. / Partido Popular

A medida que se acerca el XXI Congreso Nacional del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo comienza a desplegar el guion que pretende convertir en hoja de ruta para los próximos años. Su intervención esta semana en una entrevista televisiva en Telecinco ha dejado entrever algunos de los ejes ideológicos que marcarán el nuevo documento político del partido, especialmente en materia migratoria y en la estrategia de alianzas, dos ámbitos especialmente sensibles para las distintas almas del PP.

Uno de los giros más evidentes que ha deslizado Feijóo tiene que ver con la inmigración, tema sobre el que el PP lleva años moviéndose en el terreno de la ambigüedad. En esta ocasión, sin embargo, el líder de los populares ha sido tajante: su partido apuesta por “disminuir la inmigración” y rechaza que “entren centenares de miles de personas de forma irregular”.

Este planteamiento, que aún debe concretarse en la ponencia política que se discutirá en el cónclave de julio, parece dar forma a una posición más restrictiva y controlada que busca frenar el avance discursivo de Vox en este campo.

Feijóo ha defendido un modelo basado en inmigración regular vinculada a contrato laboral y cumplimiento de las leyes españolas. Quienes no cumplan esas condiciones, ha afirmado, “no deben tener permiso de residencia”. Se trata de una postura que lo acerca, en el plano retórico, a los postulados del partido de Santiago Abascal, si bien sin adoptar la contundencia y el enfoque punitivo de la ultraderecha.

Inmigración y estrategia electoral: dos vectores de fricción con Vox

Las nuevas tesis populares llegan en un momento en que el Gobierno de Pedro Sánchez ultima una regularización extraordinaria para cientos de miles de inmigrantes, a través de una Iniciativa Legislativa Popular que inicialmente contó con el apoyo del PP, pero que ahora ha perdido el respaldo del partido de Feijóo. Este viraje coincide con el inicio del reposicionamiento ideológico del PP de cara a futuras elecciones generales y con el diseño de un discurso nítido que lo distinga tanto del PSOE como de Vox.

En este tablero, la relación con Vox se mantiene en una ambigüedad calculada. Feijóo ha descartado un pacto con el PSOE mientras Sánchez permanezca al frente, pero no ha cerrado del todo la puerta a acuerdos con Abascal si los números lo hacen necesario. “Vamos a ir a las elecciones y que los ciudadanos nos digan qué tenemos que hacer”, ha declarado. La posibilidad de gobernar en solitario sigue siendo su objetivo, aunque admite la necesidad de atraer al votante de Vox para evitar lo que llama “una carambola” que mantenga al PSOE en La Moncloa.

El documento que reflejará este nuevo ideario está ya en proceso de redacción. Entre sus responsables figuran figuras clave del PP territorial como el presidente Juan Manuel Moreno (Andalucía), el presidente Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León), la alcaldesa Natalia Chueca (Zaragoza) y Alma Ezcurra (eurodiputada afín a la madrileña Isabel Díaz Ayuso). La elección de estos perfiles refleja la intención de equilibrar las diferentes sensibilidades del partido y de consolidar un relato ideológico que tenga resonancia tanto en el electorado urbano como en el rural, tradicionalmente más cercano a las tesis conservadoras en materia migratoria.

Diez millones de votos: el horizonte de Feijóo

El liderazgo de Feijóo se enfrenta al desafío de unir a un PP que, aunque en crecimiento, todavía no alcanza la fuerza suficiente para gobernar en solitario. En las pasadas elecciones generales sumó algo más de ocho millones de votos. Su nuevo objetivo, proclamado con insistencia, son los diez millones, una cifra que permitiría un mandato sin depender de Vox ni de pactos con otras formaciones.

En este contexto, el congreso nacional no será solo una cita interna, sino una oportunidad para redefinir públicamente el perfil del partido. La inmigración, la estrategia de pactos y la relación con el resto del arco parlamentario serán decisivas para entender cómo el PP quiere presentarse ante los españoles en los próximos años.

El proceso que se abre hasta el congreso de julio marcará un punto de inflexión en el proyecto político de Feijóo. A través de una renovación doctrinal que busca modernizar el discurso sin romper con su base más conservadora, el PP pretende perfilarse como alternativa de gobierno. Sin embargo, el reto será integrar las diferentes visiones sobre asuntos tan divisivos como la inmigración y la relación con Vox sin fracturar la unidad del partido.

Feijóo se juega algo más que un documento político: el liderazgo efectivo de un PP capaz de competir con solvencia por el poder y, a la vez, marcar distancias claras con las propuestas de sus rivales a derecha e izquierda. El congreso nacional será el termómetro definitivo de esa ambición. @mundiario

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