Feijóo maniobra para presionar al independentismo y acercar una moción de censura contra Sánchez
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, eligió Barcelona como escenario para dar un giro estratégico a su ofensiva contra el Gobierno. Ante un auditorio repleto de empresarios en Foment del Treball, el líder popular pidió ayuda explícita para convencer a Junts —y, en segundo plano, a ERC— de sumarse a una moción de censura “instrumental” contra Pedro Sánchez. Un movimiento que, según prometió, culminaría en la convocatoria inmediata de elecciones generales.
Lejos de matices, Feijóo subrayó que su obstáculo no es la voluntad, sino la aritmética parlamentaria. “A mí no me faltan ganas de presentar una moción de censura. Me faltan votos para presentarla y que tenga un único compromiso”, dijo señalando hacia un empresariado al que atribuyó influencia decisiva sobre el electorado y los dirigentes de Junts.
La propuesta de Feijóo se formula en un contexto político explosivo: el ingreso en prisión del exministro José Luis Ábalos, exsecretario de Organización del PSOE y arquitecto de la moción que llevó a Sánchez a La Moncloa en nombre de la lucha anticorrupción, ha reavivado el discurso del PP sobre la “deriva ética” del Gobierno. El líder popular insistió en que el “sanchismo ha entrado en prisión”, un mensaje con fuerte carga simbólica dirigido tanto al empresariado catalán como al conjunto de la opinión pública.
El compromiso de Feijóo es que, si Junts aporta sus siete escaños, él mismo promoverá la moción y disolverá las Cortes para devolver la palabra a los ciudadanos. Un gesto político que busca seducir a los sectores catalanes reticentes a un alineamiento permanente con el PSOE, especialmente tras la ruptura de la relación entre Junts y el Ejecutivo en las últimas semanas, así como los mandos de los posconvergentes que miran con preocupación el fuerte auge en las encuestas de Aliança Catalana.
Junts, el actor clave: distancias, presión y dudas
Hasta ahora, Junts ha rechazado cualquier operación conjunta con el PP para derribar al Gobierno. Pero el choque con el PSOE tras el rechazo al techo de gasto ha abierto una grieta que algunos dirigentes ven como una oportunidad táctica. En ese marco, Feijóo intenta aprovechar un terreno movedizo para reactivar una vía que en otras ocasiones parecía intransitable.
No obstante, la ecuación es delicada: cualquier apoyo de Junts a una iniciativa impulsada por el PP requeriría un equilibrio difícil entre su electorado independentista, las relaciones con Vox —que también debería apoyar la moción— y la propia estrategia de desgaste hacia Sánchez.
En su intervención, Feijóo esgrimió un relato que entronca con las inquietudes de los empresarios: falta de presupuestos, incertidumbre regulatoria, inflación al alza y déficit en infraestructuras en Cataluña. El líder del PP evitó entrar en el debate sobre la financiación autonómica, pero sí insistió en que comparte con Junts objetivos en materia de vivienda, inmigración y seguridad.
El tono estuvo calculado para transmitir solvencia, moderación y un mensaje de estabilidad institucional frente a lo que describió como un Gobierno “inhabilitado” por su fragilidad parlamentaria y sus problemas judiciales.
Protestas, estrategia y una legislatura al borde del bloqueo
La convocatoria de una nueva manifestación en Madrid —la séptima impulsada por el PP en esta legislatura— busca fortalecer la narrativa de un Gobierno cercado por la corrupción y sin capacidad para aprobar sus cuentas. Feijóo insiste en que no presentará la moción sin los votos garantizados para evitar ofrecer a Sánchez un “balón de oxígeno” en su momento más vulnerable.
Con esta intervención en Foment del Treball, el líder del PP abre una ventana política que combina presión social, cálculo parlamentario y un anzuelo al independentismo catalán: si quieren un cambio de ciclo, él les ofrece un mecanismo rápido y sin compromisos estructurales.
La estrategia de Feijóo combina ambición y riesgo. Depende de Junts, de los empresarios y de una coyuntura política que puede variar día a día. Pero la iniciativa refleja el momento crítico que atraviesa la legislatura, es decir, un Gobierno debilitado, un Parlamento fracturado y una oposición que se prepara para el desgaste final.
De prosperar la operación, España se encaminaría a unas elecciones anticipadas con un clima político aún más polarizado. Si no, Feijóo confía en que será la erosión institucional la que acabe llevando al país a las urnas. @mundiario