En España es prácticamente imposible conectarse con la Administración pública

Vista de la home de la web del Ministerio de Presidencia.
Vista de la home de la web del Ministerio de Presidencia.

La página web del Ministerio de la Presidencia no expresa ninguna dirección de correo electrónico ni teléfono. Su formulario limita los caracteres y no admite adjuntar archivos.

En España es prácticamente imposible conectarse con la Administración pública

La Constitución Española tiene como frontispicio la declaración de que "España es un Estado social y democrático de Derecho ...".

La calificación de "democrático" le atribuye una nota especial: la participación del "pueblo", de los ciudadanos en la vida política. Así lo viene a indicar la etimología del vocablo. Democracia, del griego "δημοκρατία" ("δημο", pueblo, y  "κρατία", gobierno o poder), significa "doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno", como también "predominio del pueblo en el gobierno político del Estado".

Participación del pueblo

La CE establece ciertas pautas para encauzar esa participación del pueblo, de los ciudadanos, en el gobierno, como la incorporación a partidos políticos que "son instrumento fundamental para la representación política" (art. 6) ; a los que habrá que añadir, bien que no sea su primigenia función, los sindicatos y organizaciones empresariales (art. 7), y las asociaciones (art. 22 ). Asimismo establece que "corresponde a los poderes públicos (...) facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social" (art. 9.2).

Los ciudadanos tienen el derecho a que sus opiniones y criterios sean conocidos eficaz y verazmente, no solamente por sus conciudadanos, sino principalmente por los dirigentes políticos para atender a las necesidades que a aquellos se les presentan y que les afectan de modo directo e inmediato, y que el complejo mecanismo de la representación parlamentaria y, por qué no decirlo, los intereses de las reducidas cúpulas de los partidos, e incluso de los sindicatos y organizaciones empresariales, impiden la atención urgente que en muchos casos se requiere, fuera de los intereses particulares de dichas "cúpulas".

Comunicación mediatizada

Estas circunstancias mediatizan la comunicación de la opinión de los ciudadanos que prefieren encontrarse libres de las ataduras que la disciplina de partidos, sindicatos, y en menor medida las organizaciones empresariales, suelen imponer. No les queda otro remedio que acudir a los medios de comunicación que podemos llamar "tradicionales", prensa, radio y televisión; pero también , en estos casos, nos encontramos con ciertos obstáculos que es difícil remover.

De todos son conocidos los intereses de todo tipo, principalmente de carácter económico, a que todos ellos se encuentran sometidos, de modo que también la dificultad del acceso a tales medios constituye otro obstáculo, y no menor, para que la opinión de los ciudadanos pueda ser dada a conocer mediante su difusión más extensa que la emisión de un sencillo "pío, pío, pío", y sobre todo para que llegue a oídos y pueda ser tenida en cuenta por los gobernantes, lo que es "otro cantar".

El papel de los partidos

Los partidos políticos, ciertamente, son instrumento "fundamental" para la participación política, pero no el único. Por lo que pueden arbitrarse otros medios o acudir a otras figuras, aunque en el momento presente la representación política solo pueda ejercitarse  mediante la presencia en las Cortes Generales, y en las Asambleas legislativas o Parlamentos autonómicos. No hacen falta más Leyes, urge cambiar actitudes, se requiere mayor sensibilidad ante las inquietudes de los ciudadanos, mayor contacto con estos permaneciendo al tanto de sus necesidades y preocupaciones, no limitándose a acudir a pedir el voto en la quincena anterior a la celebración de las elecciones.

Es necesario romper el alejamiento entre dirigentes y ciudadanos, porque son éstos los titulares de la soberanía (art. 1.2 CE); no es innecesario un llamamiento al cumplimiento estricto de la Constitución a todos aquellos que tanto la aclaman y enarbolan cuando de sus particulares intereses se trata, pero que la dejan permanecer en el olvido cuando están en juego los verdaderos intereses de los ciudadanos.

Escuchar a los ciudadanos

Son los gobernantes quienes deben escuchar a los ciudadanos, no basta con que estos se dirijan a aquellos; son los ciudadanos los que deben ser escuchados. Urge establecer canales de ida y vuelta para la comunicación. Se requiere mucho más que la tan cacareada "transparencia"; esta parece que se orienta en la dirección gobernantes-ciudadanos. No basta, es necesaria también la dirección inversa. Actualmente es prácticamente imposible conectarse con la Administración Pública, en particular el Ministerio de la Presidencia; su página web no expresa ninguna dirección de correo electrónico ni teléfono, y si uno intenta enviar un correo mediante el "contacto" que se indica, además de tener limitado el número de caracteres, no se pueden adjuntar archivos, y, además, ni entra en correo y la gestión la realiza el servicio de comunicación, lo que constituye una grave limitación a la comunicación que se pretende. El autor ha llegado a la conclusión de que no interesa la intercomunicación, en doble sentido de ida y vuelta, sólo conviene extender la "propaganda".

Es conveniente, oportuna, inexcusable, una modificación en los comportamientos. El prestigio, la "auctoritas", de los gobernantes se gana con la sinceridad, no con el engaño; con la veracidad, no con la simulación; con la sencillez, no con los adornos ni composturas.

El tiempo pasa

El tiempo transcurre inexorablemente, y con mucha rapidez, circunstancias que los jóvenes solo pueden apreciar cuando alcanzan la madurez, y entonces ya es tarde. Eso sucede a los gobiernos que, cuando no toman las decisiones oportunas al comienzo, el paso  del tiempo las convierte en intempestivas y posiblemente perjudiciales. Cuando deciden tomarlas y ponerlas en práctica son contraproducentes y producen efectos perversos.

Tomemos nota de ello. Miremos siempre adelante, aunque sin olvidar las enseñanzas que nos ha de proporcionar el pasado, y siempre sin simulaciones e imposturas: "decir la verdad a tiempo es el mejor mecanismo para recuperar la confianza" ¿no?

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