España niega cualquier implicación en una presunta operación de desestabilización en Venezuela
El Gobierno de España ha respondido con contundencia a las recientes acusaciones lanzadas desde Venezuela, en las que se vincula al país europeo con una supuesta operación de desestabilización política. En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha desmentido “rotundamente” cualquier insinuación sobre la posible participación española en estos hechos, subrayando que los dos ciudadanos detenidos en Venezuela, identificados como José María Basoa Valdovinos y Andrés Martínez Adasme, no forman parte del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ni de ninguna otra institución estatal.
Este pronunciamiento del Gobierno español llega tras el anuncio hecho por las autoridades venezolanas acerca de la detención de Basoa y Martínez, a quienes acusan de estar vinculados con actividades conspirativas. Según las declaraciones emitidas por el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, los dos ciudadanos españoles formarían parte de un plan que supuestamente involucraría a servicios de inteligencia extranjeros, incluyendo a la CIA y al CNI, y que tendría como objetivo atentar contra la vida del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Cabello también señaló que, además de los dos españoles, un total de 14 personas habrían sido arrestadas en el marco de esta "operación de desestabilización", la cual relaciona con la oposición venezolana, específicamente con la figura de María Corina Machado. Según su versión, esta supuesta conspiración estaría liderada por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense y contaría con la colaboración del CNI de España, una acusación que las autoridades españolas han rechazado tajantemente.
En su declaración, el Ministerio de Exteriores ha reiterado que los dos detenidos no tienen ningún tipo de relación con el CNI ni con ninguna otra estructura oficial del Estado. Además, el Gobierno español ha aprovechado la ocasión para reafirmar su postura en favor de una solución pacífica y democrática a la crisis política que atraviesa Venezuela, distanciándose de cualquier acto que pueda interpretarse como una intervención en los asuntos internos del país sudamericano.
El incidente ha añadido un nuevo episodio de tensión a las ya complicadas relaciones entre Caracas y Madrid, en un momento en el que Venezuela sigue enfrentando una crisis política profunda, con fuertes divisiones entre el Gobierno de Maduro y sus opositores. A pesar de estas acusaciones, España sigue defendiendo su papel como mediador en busca de una salida democrática al conflicto. @mundiario



