Escándalo de extorsión protagonizado por Manos Limpias y Ausbanc

El secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernard, y el presidente de Ausbanc, Luis Pineda.
Secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernard, y el presidente de Ausbanc, Luis Pineda.

La Policía Nacional ha detenido al menos a once personas vinculadas a Manos Limpias y Ausbanc en el marco de la 'operación Nelson'. Exigían a los bancos sumas de dinero a cambio de no difundir sobre ellas informaciones negativas o a cambio de no ejercer contra ellas acciones legales en los tribunales.

Escándalo de extorsión protagonizado por Manos Limpias y Ausbanc

El secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernard, ha sido detenido el viernes 15 de abril en Madrid por la Policía Nacional, en una operación desplegada contra este sindicato y contra la Asociación de Usuarios de Banca (Ausbanc), cuyo presidente, Luis Pineda Salido, también ha sido arrestado, han informado a Europa Press fuentes de la investigación. 

La Policía Nacional ha detenido al menos a once personas vinculadas a Manos Limpias y Ausbanc en el marco de la 'operación Nelson' en la que ha sido desarticulada una presunta trama dedicada a extorsionar a entidades bancarias. Exigían a los bancos sumas de dinero a cambio de no difundir sobre ellas informaciones negativas o a cambio de no ejercer contra ellas acciones legales en los tribunales.

Entre los once arrestados se encuentran así los responsables de ambas entidades, el secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernard, y el presidente de Ausbanc, Luis Pineda, quien ha sido arrestado pasadas las 11.15 en la estación de Atocha de Madrid procedente de la Feria de Abril de Sevilla. Junto a él ha sido arrestada también su mujer, María Teresa Cuadrado Díez, que fue directora general de Consumo de la Comunidad de Madrid durante el Gobierno regional de Alberto Ruiz Gallardón. También ha sido detenida su secretaria. Las fuentes consultadas apuntan a que Pineda y Bernard mantienen amistad desde hace muchos años y que ambos militaron en movimientos ultraderechistas en su juventud.

Exigían a los bancos sumas de dinero a cambio de no difundir sobre ellas informaciones negativas o a cambio de no ejercer contra ellas acciones legales en los tribunales.

Fuentes jurídicas han concretado que la investigación sobre esta trama se inició el 23 de febrero de 2015, hace más de un año. "En el curso de la instrucción se han podido obtener suficientes indicios de que las personas detenidas utilizaban sus asociaciones, que supuestamente no tienen ánimo de lucro, para su enriquecimiento personal o el de sus allegados", dice el Ministerio Público.

Agrega que, además de extorsionar a los bancos, obtenían fraudulentamente subvenciones y ofrecían "la retirada de la acción penal en algunos procesos previa exigencia de importantes cantidades de dinero", actividades que desarrollaron de forma organizada y prolongada en el tiempo.

En concreto, existen indicios de que el sindicato Manos Limpias ofreció a La Caixa y el Banco Sabadell retirar la acusación contra la Infanta Cristina que ejerce contra ella en el 'Caso Noós' a cambio de cobrar tres millones de euros, han confirmado fuentes de la Audiencia Nacional.

Por otro lado, los investigadores consideran que Ausbanc realmente no era una asociación sin ánimo de lucro, sino que "su único objetivo era obtener beneficios para sus dirigentes utilizando como pantalla la protección de los consumidores de banca".

Estaban previstos seis registros, algunos de los cuales llevan realizándose desde primera hora, como la sede de Manos Limpias en la calle Ferraz, la de Ausbanc, las oficinas de Calculo Empresarial en la Avenida de América y varios domicilios particulares. 

La investigación corre a cargo de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía y está coordinada por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz y la Fiscalía.

Con información de las reclamaciones

Los arrestados utilizaban la información obtenida de los usuarios de banca y las reclamaciones presentadas para coaccionar a las entidades financieras y obtener acuerdos económicos. Los máximos responsables habían creado además diversas sociedades para distraer el capital generado.

El presidente de la asociación, con el respaldo de gran parte de la junta directiva, era el encargado de presionar a las entidades en búsqueda de financiación enmascarada bajo convenios publicitarios a cambio de proporcionarles una publicidad que les fuera favorable. Además, para lograr esos acuerdos, les ofrecía también rebajar las pretensiones de sus asociados ante determinadas demandas, o incluso archivarlas, aunque ello supusiera un perjuicio para sus clientes, según los investigadores.

Ausbanc utilizaba al sindicato Manos Limpias, -al que además financia-, para ejercer la acusación popular. También vendía a las entidades financieras los denominados ITCRA (Informe Trimestral de Consultas y Reclamaciones) que se elabora con las quejas y reclamaciones de los consumidores, obteniendo importantes beneficios.

Ausbanc financia a Manos Limpias

Paralelamente, para reforzar la presión contra las entidades financieras y lograr los acuerdos económicos pretendidos, Ausbanc utilizaba al sindicato Manos Limpias, -al que además financia-, para ejercer la acusación popular. Así, se presionaba a la entidad con la personación como parte de este sindicato en determinadas causas para, posteriormente, negociar su retirada si se obtenían los acuerdos económicos.

A lo largo de esta investigación, los agentes han corroborado también que Ausbanc vendía a las entidades financieras los denominados ITCRA (Informe Trimestral de Consultas y Reclamaciones) que se elabora con las quejas y reclamaciones de los consumidores, obteniendo importantes beneficios.

Los arrestados tenían distintos roles dentro de todo el entramado creado para obtener beneficios económicos, con una clara estructura piramidal jerarquizada. En un primer nivel estaba el presidente de Ausbanc, quien ejercía todo el control y dirección de la asociación en beneficio propio, tras él los miembros de la junta directiva, quienes supuestamente deberían controlar las cuentas y conocer el destino final de los fondos, cuotas de asociados y subvenciones recibidas. En un último escalón se encontrarían otros cargos menores de la asociación, conocedores de estas prácticas y que también se beneficiaban de lo obtenido.

Asimismo, Ausbanc, -como supuesta asociación sin ánimo de lucro en defensa de los consumidores-, ha obtenido a los largo de estos años importantes subvenciones. Los investigadores están analizando tanto las condiciones específicas de dichas convocatorias como la documentación facilitada por Ausbanc para acceder y obtener las mismas, ya que esta asociación no reuniría los requisitos exigidos.

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