¿Es más vulnerable el mundo actual que el de hace 50 años?

Mundo. Pexels.
Mundo. / Pexels.
Pese al progreso, creo que hay más inestabilidad, inseguridad e incertidumbre. Tal vez se impone un cura de humildad.
¿Es más vulnerable el mundo actual que el de hace 50 años?

Tras la finalización de la II Guerra Mundial, el mundo deseaba olvidar lo antes posible los horrores vividos en forma de muertes, destrucción y odio, y disfrutar.

Europa centró sus esfuerzos en la reconstrucción económica y política, en busca de estabilidad y seguridad duraderas. Naturalmente, ni la seguridad ni la estabilidad fueron completas, por la clara división del mundo en dos grandes bloques ideológicamente muy diferentes, pero la prosperidad fue una realidad con el llamado Estado del Bienestar; a partir del año 1989, la caída del imperio soviético contribuyó a la mejora de la seguridad en el orden político.

El progreso económico se autoalimentó con el fomento del consumismo, al ofrecer una gran variedad de bienes y servicios a un mayor número de personas, gracias al desarrollo tecnológico.

Las comunicaciones experimentaron una transformación inusitada, por la generalización del uso de las nuevas tecnologías, que permitieron conocer desde cualquier rincón del mundo lo que sucedía en sus antípodas.

La prestación de servicios públicos como sanidad, educación, atenciones sociales, pensiones y vivienda, se extendió a una gran parte de la población.

Europa vivió como los habitantes de la “ciudad alegre y confiada” surgida de la imaginación de Don Jacinto Benavente, a pesar de turbulencias puntuales. Parecía que todo estaba bajo el control del ser humano.

Pero en la segunda década del siglo XXI empezaron a surgir amenazas sobre ese largo período de estabilidad, prosperidad y seguridad.

Las crisis económicas de 2008 y la actual han supuesto un duro golpe, tanto para el llamado estado del bienestar como para los ciudadanos individualmente considerados. Los intentos de mantener los servicios públicos básicos mediante el déficit presupuestario han ocasionado un fuerte incremento del endeudamiento, difícilmente sostenible.

Los conflictos armados en diversos país y el hambre, han desencadenado movimientos migratorios masivos hacia Europa, que han generado, a su vez, una importante inestabilidad social, como consecuencia de los criterios antagónicos de ciudadanos y partidos políticos, acerca de la forma de actuar ante este hecho. A su vez, la UE mira hacia otro lado, porque los países miembros que no viven directamente esta situación, se despreocupan de la búsqueda de soluciones. La solidaridad se ha resquebrajado.

El mundo global propiciado por el crecimiento y perfeccionamiento de las comunicaciones ha dado lugar a grandes modificaciones en los terrenos económico, político y social: transmisión de noticias falsas con las que se pretende modificar la realidad, paralización de ciertas actividades en función de intereses políticos o económicos, nuevas formas de delito, pretensión de influir en la política de otros países o  auge del comercio internacional  de determinados países con los que resulta difícil competir, por poner sólo algunos ejemplos.

Tampoco podemos olvidar las consecuencias del progreso de la investigación en determinados sectores, que pueden producir consecuencias futuras difícilmente evaluables, por ejemplo en el terreno de la salud, como ha sucedido con la rápida y letal difusión de la covid19, que llegó a paralizar de forma simultánea la actividad de numerosos países, y cuyos daños son invalorables.

No es menos importante la aparición de los movimientos populistas, que han manejado algunos de los hechos expuestos de forma opuesta y han generado fuertes enfrentamientos.

Estos hechos deberían hacernos recapacitar, sobre todo a los dirigentes políticos y económicos, pues tal vez se ha llegado demasiado lejos en determinados ámbitos, por soberbia, sin valorar las consecuencias de determinadas decisiones que pretenden cambiar el curso de la naturaleza.

Creo que desde hace un año somos más vulnerables e insignificantes – yo, personalmente, me siento así-; ¿sería aconsejable un tratamiento individual y colectivo de prudencia y humildad, sobre todo para el grupúsculo de humanos que dirigen el mundo desde sabe Dios dónde? @mundiario

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