Elecciones vascas: termina la campaña más incierta ante el futuro de Euskadi

Imanol Pradales en el cierre de campaña del PNV. / EAJ-PNV
Imanol Pradales en el cierre de campaña del PNV. / EAJ-PNV
Los comicios del País Vasco se acercan con el suspense sobre si la izquierda abertzale de EH Bildu gana por primera vez en la historia, o si el hegemónico PNV logra mantener su feudo.
Elecciones vascas: termina la campaña más incierta ante el futuro de Euskadi

Se acerca el momento clave para el País Vasco, donde las elecciones de este domingo determinarán si continúa la hegemonía del PNV o se da paso a un cambio histórico. Aunque las posibilidades de una victoria de EH Bildu son reales, parece improbable que logren la Lehendakaritza debido a la falta de una suma parlamentaria suficiente, debido a la negativa del PSE-EE de pactar con la izquierda abertzale en Euskadi.

La campaña electoral ha transitado por diferentes etapas, desde un comienzo suave y diluido eclipsado por la victoria del Athletic de Bilbao o hasta momentos más intensos y acalorados en la recta final, que permitió que todos los partidos pudieran lanzar dardos para minar el liderazgo que ha mostrado Bildu en los últimos sondeos.

La muerte del histórico lehendakari José Antonio Ardanza sacudió la clase política vasca, mientras que en la segunda semana surgieron reproches más agudos entre los candidatos, especialmente con la presencia del terrorismo de ETA tras las declaraciones controvertidas del candidato de EH Bildu, Pello Otxandiano, que se negó a condenar las acciones de la organización, que tildó de “grupo armado”.

Inicialmente, la crítica a la gestión del PNV dominó los primeros compases de la campaña, pero conforme EH Bildu ganaba terreno en las encuestas, la atención se centró en la formación abertzale como principal rival. Temas como la sanidad pública y la vivienda destacaron en los debates electorales, reflejando las preocupaciones prioritarias de los ciudadanos vascos, que previsiblemente tendrán un Parlamento de amplia mayoría nacionalista, pero el independentismo pasa por hoy sus momentos más bajos en Euskadi.

Una campaña de propuestas

El sistema de sanidad vasca (Osakidetza) fue objeto de fuertes críticas, convirtiéndose en un punto central de la campaña. Los candidatos desglosaron sus propuestas para mejorar este servicio considerado la “joya de la Corona” del autogobierno vasco. Asimismo, la crisis de vivienda, especialmente en San Sebastián con precios elevados, ocupó un lugar prominente en los debates, con reproches dirigidos hacia la gestión del Gobierno, liderado por los socialistas en coalición.

Otros temas como la educación, el modelo industrial y las políticas de seguridad también se abordaron durante la campaña, incluyendo propuestas polémicas como la reducción del uso de armas de fuego en la Ertzaintza por parte de EH Bildu.

En cuanto al debate identitario y la relación del País Vasco con el resto de España, estos temas estuvieron en un segundo plano debido a la baja preocupación social al respecto. Los mensajes electorales se centraron en propuestas concretas para abordar las necesidades de los ciudadanos.

Los posibles pactos posteriores a las elecciones fueron un tema recurrente en los discursos de los candidatos. EH Bildu se muestra dispuesto a pactar con el PNV y el PSE-EE. Sin embargo, los socialistas se oponen firmemente a la posibilidad de que Otxandiano sea el próximo lehendakari, y sus declaraciones en la entrevista con la cadena SER terminaron por consolidar la probable reedición del Gobierno de coalición con los peneuvistas. El suspense no está en quién podrá gobernar, sino qué fuerza se alza con la victoria en la arena histórica del PNV.

Los socialistas rechazan a Bildu en Euskadi

La campaña electoral en el País Vasco llega a su fin con una incógnita sobre quién ganará entre las formaciones nacionalistas PNV y EH Bildu, pero con mayor claridad sobre quién podría gobernar. Según las encuestas y los análisis, parece probable que la alianza PNV-PSE, que ha estado en el gobierno desde 2016, mantenga su posición de liderazgo. Este escenario se fortaleció durante la campaña debido a los acontecimientos surgidos en sus etapas finales.

Desde el inicio de la campaña, el candidato socialista, Eneko Andueza, ha asegurado que impediría que EH Bildu ocupe el Gobierno, basándose en un código ético acordado hace diez años entre el PNV y el PSE. También ha sido una estrategia táctica para marcar distancias de los abertzales y arrancarle votos, que previsiblemente hayan sido absorbidos desde las bolsas de electores de Podemos y Sumar, que están enfrentados nuevamente por la supervivencia.

Aunque esa postura de rechazo hacia Bildu le ha servido al PP de José de Andrés para dejar en un predicamento a los socialistas. Eneko rechaza a Bildu por suspender la materia de “ética”, pero los vascos han tenido que justificar por qué los abertzales son lo suficientemente progresistas como para pactar en el Congreso de los Diputados, sostener la legislatura, y al mismo tiempo descartar la ruptura con ellos a nivel nacional.

El PNV, inicialmente más ambiguo sobre sus alianzas, ha reafirmado su postura de no pactar con EH Bildu durante la campaña. Iñigo Urkullu, el lehendakari en funciones, ha destacado las diferencias entre ambos modelos políticos, enfatizando la importancia de la “memoria frente al olvido”.

La llave de la gobernabilidad en el PSE

Aunque existe una preferencia por las fuerzas nacionalistas entre el electorado vasco, las encuestas muestran que la opción PNV-PSE es la más viable por descarte y por la voluntad favorable de los aliados actuales del gobierno vasco. Esta opción cuenta con el respaldo del 28,4 % de los votantes, según una encuesta reciente.

En un escenario donde PNV y PSE no sumen la mayoría absoluta, podrían enfrentar problemas de estabilidad y necesitarían buscar apoyo de otras fuerzas políticas como Sumar o Podemos. Sin embargo, el PP vasco ha manifestado su disposición a apoyar un gobierno PNV-PSE para evitar que EH Bildu llegue al poder, lo que podría generar tensiones adicionales en el contexto nacional.

Las recientes declaraciones y controversias no parecen alterar significativamente la situación electoral en Euskadi. Los servicios públicos y las políticas socioeconómicas han recuperado el centro de atención en esta última fase de la campaña. Aunque las tensiones políticas son evidentes, el debate sobre la memoria del pasado terrorista parece tener un impacto limitado en el electorado más joven, mientras que podría afectar a la franja intermedia disputada por PNV y PSE con EH Bildu. @mundiario

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