EH Bildu consigue la alcaldía de Pamplona gracias a los votos del PSOE

El Ayuntamiento de Pamplona vivió un giro político trascendental, cuando una moción de censura respaldada por EH Bildu, PSOE y otras fuerzas progresistas desplazó a la hasta entonces alcaldesa Cristina Ibarrola.
Joseba Asiron, con el bastón de mando de alcalde de Pamplona, / X.
Joseba Asiron, con el bastón de mando de alcalde de Pamplona, / X.

En un pleno que comenzó a mediodía, la alcaldesa saliente, Cristina Ibarrola, denunció lo que llamó "macabra obra, Traición a Pamplona", acusando a los concejales socialistas de vender la ciudad por seis votos para la investidura de Pedro Sánchez, asemejando la situación a la traición de Judas. La medida fue respaldada por los ocho concejales de EH Bildu, los cuatro del PSN, los dos de Geroa Bai y el de Contigo-Zurekin, otorgando así la alcaldía al candidato de EH Bildu, Joseba Asiron.

Los simpatizantes de EH Bildu celebraron la decisión en la plaza del Ayuntamiento con consignas como "¡UPN kampora (fuera)!". Mientras tanto, el portavoz del PP, Carlos García Adanero, instó sin éxito a los concejales socialistas a desobedecer al partido, recordando su propio acto de desobediencia en el pasado.

Tras asumir la alcaldía, Joseba Asiron agradeció el respaldo de los partidos progresistas y llamó a la convivencia, comprometiéndose a buscar consensos y respetar las opiniones divergentes. La portavoz socialista, Marina Curiel, criticó la gestión de la exalcaldesa, acusándola de prepotencia y falta de diálogo.

Por su parte, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, condenó la "indignidad" del PSOE por dar sus votos a Bildu, mientras que el portavoz de Geroa Bai celebró el fin del gobierno "errático" de UPN y la parálisis en Pamplona.

En un tono tenso, la aún alcaldesa Ibarrola denunció la "obra macabra del PSOE: ‘Traición a Navarra’", acusando al partido de entregar la institución a EH Bildu a cambio de votos. La representante socialista, Curiel, defendió la decisión, argumentando que Ibarrola había llevado a cabo una acción política prepotente y unilateral.

El cambio de liderazgo en Pamplona deja un escenario político tenso y polarizado, con acusaciones de traición y divisiones entre los distintos partidos involucrados. @mundiario

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